Con todos los integrantes del grupo en el escenario, Pedro Rubín de Celis, que pasa a ser el nuevo presidente, tras la renuncia del anterior, resaltó que el festival ha alcanzado su 38 edición, convirtiéndose en uno de los actos estrella de la programación festiva local. “En Cabezón de la Sal siempre ha habido una gran inquietud por el folclore, como lo demuestra este festival y los 102 años que ha cumplido el grupo de danzas”, dijo Pedro Rubín de Celis, mientras señaló “que de todos estos años, los dos últimos han sido muy importantes para nosotros, por la visita que hicimos en abril de 2025 a la Asociación Montañesa de México, con la que pusimos el broche de oro a la celebración de nuestro centenario, y que supuso, también, el germen de algo que creíamos inalcanzable, la repatriación de los retos de nuestra fundadora Matilde de la Torre”. Por ello, agradeció a todos aquellos que hicieron lo posible para poder tener sus cenizas en el cementerio cabezonense, como era el deseo de Matilde de la Torre.
Rubín de Celis que lleva 40 años en el grupo folclórico local resaltó los tres pilares que ha tenido la asociación: “los componentes del grupo, su director Gabriel Morante y Andrés Alonso”. “Cada uno con su función y entre todos haciendo fuerza para que este grupo de danzas haya cumplido 102 años. Esperamos seguir cumpliendo muchos más”.
De Andrés Alonso recordó que el año pasado fue pregonero del Día de Cantabria y que fue miembro de aquel grupo de amigos que en 1.966 dieron un paso al frente y crearon el Día de la Montaña. También, fue miembro de la corporación municipal de Cabezón de la Sal que el 30 abril de 1.977 solicitó por primera vez la autonomía para la región.
Tras la imposición de la Insignia de Oro, Alonso dijo que esta agrupación era un orgullo para los cabezonenses y los cántabros por mantener y fomentar el folclore y las tradiciones de la tierra, haciendo que el nombre de Cabezón de la Sal y de sus cultura popular sea conocida en Europa y América.
Tras agradecer a los danzantes la distinción, resaltó que el grupo queda en buenas manos, ya que el nuevo presidente, Pedro Rubín de Celis, está muy vinculado a él.
Virgen del Campo surgió una vez terminada la guerra civil española que obligó al exilio de Matilde de la Torre, la fundadora del Coro Campesino Voces Cántabras. Al acabar el conflicto bélico, y desaparecido el coro, un grupo de antiguos componentes entre los que estaban Sotero Zubiaurre, Juan González Sañudo, Angelita Rubí de Celis y Alodia Sánchez, junto con otros, retomaron el trabajo y formaron el grupo de danzas Virgen del Campo, que, a día de hoy, sigue manteniendo el legado folclórico.
En esta nueva etapa los danzantes cabezonenses desplegaron una importante actividad ofreciendo los cantos y bailes de la región en el año 1945 en el Royal Albert Hall de Londres y en 1958 en la Expo de Bruselas. De reseñar es la gira de 29 días que hicieron por Francia, Italia y Yugoslavia en 1968, siendo el primer grupo español que cruzó el “Telón de Acero”. Otras actuaciones destacadas fueron su participación en la Fiesta del Danubio en Viena, en la Expo de Sevilla y otras giras a Portugal y a Cuba.
Al frente del grupo de danzas Virgen del Campo se encuentra desde el año 1979 Gabriel Morante, que ha logrado mantener viva la tradición y ver al grupo en las tradiciones fiestas de la Virgen del Campo y San Roque, así como en otros eventos sobresalientes como el Día de Cantabria.
De su repertorio destacan la Baila de Ibio y los Picayos, pero tiene otros bailes como los Arcos Floridos, El Trepeletré, El Pericote y la jota montañesa.