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Queso Cabrales: el tesoro azul de los Picos de Europa que ha llegado a valer 37.500 euros

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  • Una joya gastronómica nacida en las montañas de Asturias

Por Juan Ignacio Vera (*)
martes 08 de septiembre de 2026, 15:22h

08SEP26 – MADRID.- Hay productos que son mucho más que un alimento. El Queso Cabrales es uno de ellos. Su identidad está estrechamente ligada a Asturias, a la ganadería de montaña y a las cuevas naturales de los Picos de Europa, donde durante generaciones los productores han desarrollado un método de elaboración que ha convertido este queso azul en uno de los grandes iconos de la gastronomía española.

Su historia está vinculada a la necesidad tradicional de conservar la leche y disponer de alimento durante todo el año. Con el paso del tiempo, aquella práctica ligada a la economía rural de montaña se transformó en una auténtica especialidad gastronómica.

El Cabrales cuenta con Denominación de Origen Protegida (DOP) desde 1981, una garantía que protege tanto su procedencia como las condiciones específicas de producción, elaboración y maduración.

De dónde procede el auténtico Cabrales

El área de producción se encuentra en el entorno de los Picos de Europa, principalmente en el concejo asturiano de Cabrales y en determinadas localidades de Peñamellera Alta. La vinculación con el territorio no es un elemento meramente comercial: forma parte de la propia personalidad del queso.

Una de sus particularidades más conocidas es su maduración en cuevas naturales de montaña. Estas cavidades proporcionan unas condiciones de humedad y temperatura especialmente adecuadas para la evolución del queso y para el desarrollo de los microorganismos responsables de sus características vetas azul-verdosas.

Precisamente esta relación entre producto y paisaje explica buena parte del prestigio del Cabrales. La montaña, la ganadería, las cuevas y el saber hacer de los queseros forman parte de un mismo proceso.

Leche cruda y una elaboración tradicional

El ingrediente fundamental del Cabrales es la leche cruda, procedente de rebaños vinculados a la zona de producción y acogidos a las condiciones establecidas por la DOP.

Puede elaborarse con leche de vaca, oveja o cabra, así como con mezclas de dos o incluso de los tres tipos. Esta posibilidad contribuye a la diversidad de matices que puede presentar el queso.

Tras la elaboración en queserías autorizadas, llega uno de los momentos determinantes: la maduración. El queso se introduce en cuevas naturales, donde las condiciones ambientales favorecen la evolución de la pasta y el desarrollo del género Penicillium, responsable de buena parte de su aspecto y personalidad.

El resultado no es un queso azul convencional. Cada pieza es fruto de la combinación de una materia prima concreta, una elaboración artesanal y unas condiciones de maduración directamente relacionadas con el territorio.

Un queso de aroma intenso y sabor inconfundible

A simple vista, el Cabrales destaca por una pasta de color blanco o marfil atravesada por vetas azul-verdosas. Su textura puede ser cremosa y presentar diferentes grados de firmeza dependiendo de su maduración.

Pero es probablemente en nariz y en boca donde muestra con mayor claridad su carácter. Su aroma es intenso y penetrante, mientras que el sabor resulta fuerte, complejo, ligeramente picante y muy persistente.

La intensidad puede aumentar con la maduración y también variar según la composición de la leche utilizada. Los quesos elaborados con presencia de leche de cabra y oveja pueden desarrollar perfiles especialmente marcados.

Esta potencia explica que el Cabrales sea apreciado tanto para consumirlo directamente como para incorporarlo a diferentes elaboraciones gastronómicas, desde salsas hasta carnes, verduras o propuestas de alta cocina.

Calidad bajo el sello de la DOP

La Denominación de Origen Protegida establece unas condiciones que permiten diferenciar el auténtico Cabrales de otros quesos azules.

La producción está sometida a controles físico-químicos y organolépticos y, antes de llegar al consumidor, las piezas que cumplen los requisitos establecidos reciben una contraetiqueta numerada del Consejo Regulador.

Esta identificación permite garantizar al consumidor que el queso procede del área protegida y que ha seguido las condiciones de elaboración y maduración establecidas por la DOP.

El valor del Cabrales, por tanto, no reside únicamente en su sabor. También está en el conocimiento acumulado durante generaciones y en la conservación de una actividad ganadera y quesera estrechamente vinculada a la montaña asturiana.

Proteínas, grasa, calcio y fósforo

Desde el punto de vista nutricional, el Cabrales es un alimento concentrado y energético. Como otros quesos, aporta cantidades importantes de proteínas, grasa, calcio y fósforo.

Como referencia, los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación sitúan para el Cabrales o quesos similares valores aproximados del 21 % de proteínas y el 33 % de materia grasa, aunque la composición puede variar en función de la leche empleada y del grado de maduración.

Como ocurre con otros quesos curados y de gran intensidad, se trata de un producto para disfrutar en cantidades moderadas, especialmente dentro de una alimentación equilibrada.

Cuando un queso alcanza los 37.500 euros

El prestigio del Cabrales ha llegado incluso al terreno de los récords. Recientemente, en la edición de 2026 del Certamen del Queso Cabrales, celebrado en Arenas de Cabrales, una pieza del queso ganador fue adjudicada por 37.500 euros, una cifra que volvió a establecer un récord mundial en una subasta de queso.

La pieza, de algo más de dos kilos y con nueve meses de maduración en cueva, había sido elaborada por la quesería Ángel Díaz Herrero, de Tielve. La puja ganadora correspondió a La Montera Picona, de Gijón, que decidió compartir el queso con tres establecimientos madrileños participantes en la subasta.

El dato resulta todavía más llamativo si se observa la evolución reciente: en 2025 se habían pagado 37.000 euros por la pieza ganadora, después de que el año anterior se alcanzaran los 36.000 euros.

Estas cantidades no representan, evidentemente, el precio habitual del Cabrales. Son consecuencia de una subasta extraordinaria asociada al prestigio del certamen, al valor simbólico de la pieza ganadora y a la repercusión que supone hacerse con uno de los quesos más reconocidos del mundo.

Mucho más que un queso azul

El Cabrales resume en una sola pieza buena parte de la identidad gastronómica de Asturias. Es un producto nacido de la montaña, elaborado con leche cruda, trabajado de forma artesanal y madurado en cuevas naturales.

Sus vetas azul-verdosas, su aroma penetrante y su sabor potente lo han convertido en un queso fácilmente reconocible. Pero detrás de cada pieza hay también una historia de ganadería, territorio y tradición.

Quizá por eso el Cabrales ha conseguido algo poco habitual: mantener intacta su personalidad tradicional mientras alcanza una proyección internacional. Y que una pieza llegue a adjudicarse por 37.500 euros demuestra hasta qué punto un alimento puede convertirse, cuando confluyen calidad, tradición, territorio y prestigio, en un auténtico símbolo gastronómico.

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