La licenciada en derecho María Luisa Cuevas, cambió su dedicación a pleitear en los juzgados madrileños, por el amor al viñedo y los vinos de su tierra ribereña. La bodeguera, orgullosa con la creación del proyecto propio Ferratus - bien conocido por sus formidables vinos tintos -, y referente como elaboradora de vinos de calidad en la Denominación de Origen Ribera del Duero, consigue con la salida al mercado de este nuevo vino, completar su gama de blancos, y propone dos lecturas distintas para la variedad blanca albillo mayor.
Porque Ferratus comenzó su reto de hacer vinos blancos con su Ferratus Blanco, que es, para conocedores y amantes de los vinos blancos, un vino complejo, importante, que alcanzó elevados estándares de aceptación, y es procedente igualmente de uvas de viña vieja de albillo mayor. El nombre del joven, y nuevo blanco de Ferratus, de nombre Elanio, procede de un ave de silueta elegante y vuelo ligero, símbolo de libertad. Imagen, que marca también el carácter de este jovencísimo blanco, que nos presenta María Luisa Cuevas: un vino versátil, fresco y luminoso. La uva se cultiva en su mayoría en el Pago de Valera, en el entorno de La Horra y Roa, en Burgos, donde la bodega posee un viñedo joven, de suelos con arcilla en profundidad y superficie calcárea.
Representa una viticultura respetuosa con el entorno. Sin adición de abonos minerales, herbicidas, ni insecticidas, preservando la autenticidad del terroir. La vendimia se realiza de forma manual, en cajas de 14 kilos, con selección del fruto en mesa. En bodega, se inicia un proceso de maceración pelicular a 8 ºC durante 12-24 horas, seguida de un prensado y desfangado natural. La fermentación tiene lugar en depósitos de acero inoxidable, con lías finas, que conservan la frescura y delicadeza varietal.
Su producción se limita a tan solo 3.900 botellas. De color amarillo con reflejos verdosos. En nariz destacan tenues notas florales y de fruta blanca. En boca es fresco y armónico. Elanio 2025, resulta un blanco sin complicaciones, vino informal y elegante que es muy fácil de beber, y no defraudara. Como soy un clásico y el verano llega fuerte, lo disfruté, con unos aperitivos de laterío variado… y concluí el divertido iter gastronómico con un gazpacho casero bien fresquito, y algo de ibéricos que acompañaron la tabla de quesos.