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¡Las Mujeres Al Poder!
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¡Las Mujeres Al Poder!

Y también al desarrollo de las carreras de diseño industrial y arquitectura orientada a la clase media y baja.

martes 16 de agosto de 2016, 14:33h

Por Primavera Silva Monge – desde Santiago de Chile

16AGO16.- Mientras esperamos que, con una mujer en la Cartera del Trabajo, se avance en los asuntos laborales que nos atañen (aunque sabemos que el horno no está para bollos), con mi hermana descansamos de nuestros propios quehaceres domésticos y laborales como incipientes empresarias, yendo la una a la casa de la otra, flojeando alternadamente, para inventarnos un ambiente de vacaciones.

¡Las Mujeres Al Poder!

Las dos tenemos vocación de “dueña de casa”, que por años y años viene corriendo por nuestra oculta genética, sin que necesariamente alguien se preocupara de desarrollarnos tales habilidades. Así que, en estos pasados días, nos propusimos jugar a la visitas, como una forma de descanso. Total, para eso están hechas las cosas para el hogar, para hacer aseo y otras funciones con ropa bonita, con voz de princesa y sonrisa eterna flotando por los aires, esperando que detrás nuestro se aparezca (pa’callao, como corresponde a una buena fantasía) algún mister como en la tele. ¡Para seguir jugando, obvio!

Como somos humanas, en más de una oportunidad nos entró publicidad engañosa por la parte tonta de la oreja, haciéndonos creer que realmente hay casas, productos, instrumentos y herramientas “especialmente diseñadas para ti, mujer”. Con ese convencimiento en el mate, más lata nos dio comprobar que a la hora de diseñar y fabricar productos domésticos, partiendo por las casas mismas, lo menos presente en los proyectos, son: la comodidad, facilidad o casi magia con que nos presentan las cosas para una “ama de casa que sabe”. ¡Las güifas!

Para empezar, quisimos sacudir rapidito para aprovechar el primer día: La primera frustración fue tratar de abrir una escalera doméstica tipo tijera, dentro de un hogar de diseño anti-familiar, donde no caben más cosas que la utilería de una casa piloto. El ángulo de barrida o apertura de la escalera en posición firme, no fue posible conocerlo dentro del departamento, como se vio en la tienda que las vendía. Inútil. Nos subimos a una silla de cuatro patas y limpiamos los libros a puros soplidos, porque el plumero, fuera de dejar suvenires entre página y página, botaba cada cosa de adorno que se encontraba en su camino plumífero. Por otra parte, el guante de fibra, que se supone cumple la misma función, aparte de no absorber la suciedad entre sus tejidos maternales como se indica, es tan gordo que bota las cosas de igual manera, aunque con mayor propiedad y sentimiento de culpa para la mano directora que contiene, o sea, la nuestra. Para acortar el cuento, resolvimos hacerlo a la antigua, con pañito amarillo no más.

En esta aventura seguía la barrida: La escoba de largos filamentos, salpicaba la tierra de este lado, para el lado contrario, haciendo que con ese carácter lúdico que nos caracteriza, aprovecháramos de improvisar un tenis de suelo, cuya pelotas se disolvían una y otra vez en nuevas partículas de polvo, para que luego la contraparte las reuniera mediante otra escoba de filamentos cortos, que aunque no arrastraba casi nada, tampoco esparcía tanto. Así que cuando nos aburrimos de este juego, procedimos a usar una monona pala que se puede doblar para ser guardada en un espacio pequeño. ¡Bieeen! Aunque nunca se estire para usarla, porque cuando se barre hacia ella, en un rapto de timidez o de jugarreta, pareciera hacer un “¡Oooosoooo!” cerrándose automáticamente para no recibir el polvo reunido con tanto afán y ejercicio aeróbico, de superficie en superficie de muebles y objetos, mediante los mencionados guantes, plumeros y paños amarillos.

Venía la limpiada y trapeada de la cocina, baños y terraza: Esta parte se veía muy entretenida, pues el trapeador trae una vasija plástica, dentro de la cual hay una especie de colador, contra el que debe apretarse la parte del género mojado, como quien hace un torniquete, para quitarle el agua sobrante. Hasta ahí todo bien… y si el producto líquido huele rico, aunque no dure mucho el efecto aromático, estupendo. Se pone el trapeador sobre la zona que deseas limpiar y es lo mismo, exactamente lo mismo, que se quisiera trapear con un dedo o un bastón. La parte que ejercería la presión sobre el piso no tiene una base que cubra superficie alguna, sino que es nada más que un palo con largos trapos colgando y punto. Mejor nos resultaba agacharnos en cuatro patas y omitiendo los dolores articulares, trapear con la palma de la mano, que cubre una superficie más razonable y manejable (¡Obvio! Mano>manejable).

En realidad, con mi hermana, sí que nos veíamos felices como en los avisos de la tele, pero muertas de la risa criticando los estúpidos diseños, de nula utilidad, con que nos pagan la fidelidad a las marcas. Porque hablo de muy conocidas marcas en todos los productos “ideales para ti”.

Ya agotadas de pasarlo tan bien como “amas de casa”, a la ducha se ha dicho, lugar al que habría que entrar con lentes, con lupa, una palanca, cuchillo cartonero y una tijera si los anteriores no resultaran con las manos mojadas. En primer lugar, porque no se sabe cuál es el champú y cuál es el bálsamo, ya que estos distintivos, tienen unas letras chiquititas, chiquititas, además de un color tan claro como el envase. Cuando ya se identifican, debes optar por abrirlos o quedarte con tus uñas intactas. Absolutamente inútiles todos los cierres y etiquetas de los mejores productores o importadores. Si abrir aquellos envases fuera imposible de lograr, se acude a los sobrecitos de champú y bálsamo individuales, aquellos que destinamos para que los maridos no se gasten un frasco entero de una sola vez y cuyas etiquetas son igualmente inútiles, pero supuestamente llevan un lado por donde uno puede atracar los dientes para abrirlos. ¡Pero no! Con las manos mojadas y los dientes resbalosos de baba rabiosa, ya no se puede. ¡Para qué decir si se tiene prótesis dental! Por lo menos, mi hermana, que me supera en C.I., se lavó el pelo con algo raro que encontró a tientas y que olía maravilloso. Más tarde, al tratar de descifrar la opacidad de su cabello, descubrimos que se había tratado del desodorante en forma de pomo (como el de la crema dental) En mi respetable turno opté por echármelo todo junto y terminar de una buena vez con las réplicas publicitarias: “Para que luzcas un cabello sedoso, brillante y todos los hombres se den vuelta para verte…” ¡Claro, viéndonos hacer el ridículo con el pelo tieso y opaco!

Bueno, por suerte nos llegó la hora de preparar comida y ahí pudimos darnos cuenta de otras ventajas… para los industriales inescrupulosos:

Los paquetes de tallarines no se abren sin que los acompañe un grito de karateka cabreado por el impedimento. Pero existe un eventual logro: que se baje a la mitad las calorías por consumir, pues estas quedaron esparcidas por el suelo, traducidas en variados tamaños de tallarines crudos tras los muebles inmuebles de la cocina. Lo mismo el queso rallado, lo mismo la salsa de tomates… lo mismo todo, incluyendo el corte de la toalla de papel, que te regala tres hojas seguidas o puros pichintunes, conformando un rompecabezas que de absorbente... ¡No tiene nada! Al momento del té, la marca aferrada a la bolsita, cual lactante a la teta de su madre, nos obligó a tomar té con sabor a cartoncito. Era eso o tragarse el té molido, de la bolsita anterior, que se resistiera a separarse de su papelito con la notable etiqueta negra que indicaba calidad.

Me salto el relato de la preparación de los postres y ensaladas, pues da para muchos caracteres censurables.

¡Con razón ya nadie quiere quedarse trabajando en la casa!

(Primavera Silva Monge – Santiago de Chile, 16 de agosto de 2016)

GLOSARIO:

Horno para bollos: estado adecuado de las cosas

Pa callao: en secreto

Mister: oculto súper héroe de las dueñas de casa.

Mate: en el contexto chileno, cerebro

Lata: pereza, flojera, aburrimiento, pesar

Las güifas: expresión que indica que no es como se afirma

Casa piloto: la de muestra para la venta, amoblada casi con juguetes

Monona: tierna, bonita

Ooooosoooo: es como cuando el torero esquiva al toro y la gente dice “ooolee”

Inmuebles: que no se pueden mover, que están adheridos a la tierra o piso

Pichintunes: pequeñas cantidades (mapudungún)

Bálsamo: acondicionador capilar

Ducha: regadera de cuerpo y a veces de alma, lava sudor y a veces lágrimas.

Pucha: Que rabia, que lata, que fastidio

Baba: saliva excesiva. Si es rabiosa, equivale a cuando los perros tienen hidrofobia

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Estimados compañeros de charla:

Esperamos que en este Baño Público compartamos muchas aventuras y fechorías, que hagamos planes entretenidos, mejoras en el bienestar personal y, por sobre todo, que nos divirtamos en grande. Otras veces solamente se necesitarán consejos o simple contención, por lo que esperamos estar muy cercanos y presentes, contando con el apoyo respetuoso del resto de los lectores y participantes.

Según lo anterior, si considera tener alguna peculiar historia, real o ficticia, ajena o personal, le invitamos a compartirla resguardando debidamente la identidad de los protagonistas o autores.

Cada semana elegiremos uno de estos dramas o comedias para redactarlas, recrearlas y publicarlas de acuerdo a nuestras pautas.

Atentos saludos,

Primavera Silva Monge

NOTA: enviar escritos en formato Word al correo electrónico: [email protected]

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