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Entre las Sidras y las alturas míticas del Oriente

Entre las Sidras y las alturas míticas del Oriente

Por José Muñoz – Miembro de FEPET

jueves 02 de julio de 2015, 15:55h

Si nos situamos en el Cabo de Peñas (espacio protegido por las aves que lo pueblan), estaremos en el punto más septentrional de Asturias. Un enorme acantilado de más de 100 metros contra el cual baten las olas y los vientos, coronado por su ingente faro que desde mediados de 1800 indica la proximidad de tierra a las embarcaciones.

Entre las Sidras y las alturas míticas del Oriente
Entre las Sidras y las alturas míticas del Oriente

Sin apenas darnos cuenta Luanco nos sale al paso. Ciudad marinera desde sus orígenes, fue hasta hace años un próspero puerto pesquero con industrias derivadas (conservas, salazones), aunque en la actualidad ha dado paso a la lucrativa y tranquila “industria turística”. La playa de la Ribera es su centro neurálgico y a su alrededor fue creciendo la ciudad, sirviendo como eje la llamada Cuesta del Reloj y que une la Playa con el centro urbano, lo que permite admirar las construcciones que en ella se encuentran.

Atravesando Candás, antiguamente el puerto con mayor trafico de Asturias, y Perlora, rápidamente nos introducimos en la vorágine de Gijón. Nos recibe una ciudad con amabilidad para el visitante, grande (eso si) pero cómoda de pasear y de disfrutar. El barrio de Cimadevilla se adentra en el mar separando la ciudad en dos zonas. A la izquierda el Poniente, en el que se ubica el magnifico puerto deportivo, y a la derecha emerge majestuosa la Playa de San Lorenzo. En Gijón vio la luz el insigne Gaspar Melchor de Jovellanos, convertido posteriormente en el guía del desarrollo de la ciudad. Su espléndida Plaza Mayor rápidamente nos desemboca en la Playa de San Lorenzo, que nos recibe hermosa y grande tras bajar a ella por la “Escalerona”. En sus alrededores encontramos la plaza de El Parchís, el paseo de Begoña, la Iglesia de San Lorenzo, el teatro Jovellanos, El barrio de Cimadevilla (con monumentos y construcciones que nos llevan a evocar los orígenes de la ciudad). Entre los diversos atractivos a visitar en Gijón, no debemos dejar de ver la Torre del Reloj (con un mirador sobre la ciudad y exposiciones constantes sobre ella), las Termas Romanas y diversos Museos (Ferrocarril y Minería) unidos por el llamado Tren de los Museos, cuyo trayecto nos permite disfrutar de vistas muy atractivas y que sin él pasarían desapercibidas. Hemos de completar la visita a la ciudad con la multitud de parques que nos salen al encuentro y que son una delicia que permitirá un descanso de lo más atractivo. Todo tipo de restaurantes encontraremos por Gijón, para todos los bolsillos y todas las necesidades. Cualquiera de ellos nos permitirá saborear las delicias de la zona.

Recuperado de nuevo el camino, rápidamente se nos muestra Villaviciosa. Su enorme ría marca de forma definitiva los avatares de la ciudad junto con ser la sede de la afamada Sidra El Gaitero (cuyas antiguas instalaciones son visitables). La Playa de Rodiles, en el extremo oriental de la ría, dispone de más de 1 km. de arena flanqueada por una enorme arboleda, lo que la convierte en una de las más visitadas de Asturias. Merece la pena destacar en la ciudad, el Mercado de abastos, una preciosa construcción donde se siguen vendiendo productos directamente del agricultor. En las proximidades encontramos el Monasterio de Valdedios, con visitas guiadas a diario y que dispone de un Hostal de Peregrinos (ideal para caminantes a Santiago). Mención aparte y de visita obligada es Tazones. Bello enclave pesquero convertido hoy en templo gastronómico y que podremos disfrutar en cualquiera de la multitud de restaurantes que se agolpan a lo largo de su calle central (Aldea del Gobernador).

Abandonando Villaviciosa por la N-632, llegamos a Colunga, punto de partida para visitar el ya asentado Museo del Jurásico de Asturias, donde recibiremos información de la antigua presencia de dinosaurios en la zona, la playa de La Isla e iniciar en recorrido que nos lleva a Lastres, bello pueblo costero y donde podremos rememorar las andanzas del célebre (en la ficción) Doctor Mateo. Alojarse en el hotel Palacio de Luces o comer en su restaurante, nunca estarán de más.

También en Colunga arranca la carretera AS-260 y que nos lleva tras un bella “subida y bajada” (pararse en el Mirador del Fito y observar la grandeza de los Picos de Europa, no tiene precio) hasta Arriondas, localidad marcada por el Río Sella y punto de partida para las excursiones en piragua por él. Los fines de semana, cuando el clima lo permite, un ejército de piragüistas se afanan en palear emulando en mítico Descenso del Sella y llegar a Ribadesella, donde después de despojarnos de los atavíos propios de la piragua podremos acercarnos a la Cueva de Tito Bustillo a admirar el arte rupestre que allí se conserva.

Si en vez de navegar por el Sella decidimos alguna actividad más mundana, desde Arriondas hemos de ir a Cangas de Onís (nos impresionará su puente romano del que cuelga la Cruz de la Victoria), para acercarnos a la Basílica de Covadonga y visitar a la Santina que nos recibirá en su gruta. Una vez cumplidos los preceptos espirituales del lugar y siguiendo la misma carretera (una tortura para ciclistas e incluso para vehículos), los lagos de Enol y de La Ercina, nos darán el descanso merecido. Indescriptible la belleza del lugar.

Acabaremos nuestra ruta el Llanes, villa marinera enclavada en la costa dispone de un casco antiguo “Monumento Histórico-Artístico” y un puerto que fue elegido como ubicación para ubicar los “Cubos de la Memoria”, obra arquitectónica de Agustín Ibarrola. Pero Llanes también es (al igual que otras localidades próximas) depositaria de las herencias dejadas por los Indianos y que se manifiestan en la diversidad de casas construidas por estos, playas como la de Sablón y los paseos por sus acantilados (el de San Pedro es espectacular), el de San Antón o la senda del río Carroceu. En la cercana localidad de Colombres podremos visitar el Museo de la Emigración, ubicada en una magnifica Casa de Indianos y que nos deparará una visión certera de lo que la emigración suponía para los habitantes de la época.

Tras visitar Colombres, termina Asturias por su costa Oriental pero la belleza se prolonga en territorio Cántabro, San Vicente de la Barquera, Comillas, Cóbreces o Santillana del Mar se encuentran próximos y no nos defraudarán si decidamos visitarlos.

Hemos recorrido la costa oriental de Asturias, hacerlo de una tacada no es fácil ni aconsejable ni nos brindaría el tiempo mínimo para conocer algo de los lugares visitados. Hoteles de todas las categorías y restaurantes para todos lo gustos (y bolsillos) encontraremos en esta parte, acomodarse en ellos y disfrutarlos también es parte del encanto que nos proporciona la zona (tanto la rural como la urbana). Os dejo a vosotros la elección.

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