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REFLEXIONES

La Inspiración En La Obra Literaria

Por Ángel Las Navas Pagan

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:21h

La inspiración es un fenómeno, en general, que surge inesperada y espontáneamente en la vida del hombre en múltiples ocasiones, promovida, a veces, por determinados agentes, circunstancias, ambientes, acontecimientos, personas.

 

Viene a ser como un destello o relámpago del talento con más o menos intensa luz. Porque de eso se trata en definí ti, va, de un resplandor que, a modo de potente reflector, invade suavemen­te nuestra mente, clarificándola, naciéndola de día. La pena es que estos chispazos de la inteligencia suelen ser fugaces y actúan de sorpresa, nos cogen desprevenidos. Aunque a decir verdad y no nos percatemos en ese instante, suele, en la mayoría de los casos, haber una causa que desencadene la inspiración, que, en última instancia, es una consecuencia de aquélla. Porque la inspiración encierra nada menos que toda la facundia intelectual creadora del ser humano, que ha dado espléndidos, muy variados y muchísimos frutos desde las lejanas generaciones de la Prehistoria a nuestros días.

El Diccionario nos ofrece el concepto de inspiración, abarcando diversos matices, del siguiente modo: como un despertar de ideas o sentimientos o un impulso creador que facilita el trabajo; algo como una chispa en nuestro cerebro que nos sugiere inventiva, que aviva y desarrolla de forma insospechada el ingenio, la agudeza y la reflexión. Un rayo radiante. Una intuición poderosa, imbuida profundamente del asunto de que se trate.

El Diccionario también nos habla de otra clase de inspiración: la divina, que representa "ilustración sobrenatural infundida por Dios al alma". En la vida de los santos ha sido muy frecuente este tipo de inspiración. Pero, en este artículo no me refiero a ésta.

En las diversas actividades del hombre, particularmente en todas; aquellas en las que tiene que trabajar su intelecto de manera especial, puede aparecer la inspiración; que, sin duda, le ayudará bastante, notablemente, para realizar con acierto y maestría su tarea. La inspiración la puede tener un médico tratando a un enfermo, un arquitecto o un ingeniero en la confección de un proyecto, un investigador en su difícil quehacer, un general durante la batalla, por poner unos ejemplos.

En el inmenso campo artístico la inspiración es ya no sólo conveniente, sino, necesaria. Las grandes obras se han hecho a base de inspiración. Se podría argüir que, analizando casos, el dominio del oficio del que las ha realizado, ha hecho mucho. Desde luego, esto no se puede negar. Pero, en estos mismos trabajos admirables, excelsos y sublimes de tantísimos artistas de las más variadas épocas de la Historia de la Humanidad, tampoco se puede discutir que han sido diseñados y ejecutados bajo los efectos del "soplo de los dioses" como dirían los antiguos griegos y romanos, por decirlo de alguna manera. Hay un estilo, unos detalles, unas perfecciones, un "algo" especial... en ellos que lo denota. Y esto está al alcance de cualquiera, por poco entendido que sea. Esta teoría confirma que el cerebro humano, dentro del gran enigma que le envuelve, es una asombrosa y portentosa maravilla.

Por lo expuesto, queda claro que el artista -de cualquier clase- necesita de la inspiración, aparte de la técnica propia de la especialidad. Sin inspiración, se expone a hacer un trabajo aceptable, incluso bueno, pero que le falta el sello o características de lo genial y clarividente, que lo haga extraordinariamente sugestivo y valioso.

Después de estas consideraciones, vayamos a la empresa literaria, tan ardua como los otros empeños artísticos (Pintura, Escultura, Música, etc.). Como sabe el lector, la Literatura se divide en dos grandes grupos: Poesía y Prosa, que constituyen cada una campos perfectamente diferenciados, especialmente en lo que se refiere a la inspiración.

La Poesía es un don que se nace con él. Que se lleva dentro. Es difícil de adquirir. Y si se pretende hacerlo, generalmente, no se pasa de una medianía. La inspiración es esencial al poeta. ¿Cómo le llega a él o él, consigue llegar a ella?. De muchas maneras. En principio, su estado sentimental es muy importante. El Amor, en sus muchas e intensas manifestaciones, es una caudalosa fuente de inspiración; como también lo es, quizá en menor proporción, la pena, el sufrimiento, la decepción, la tristeza, la melancolía, la angustia, la inquietud, la zozobra hasta la ilusión, el anhelo de alegría y la cumbre inalcanzable de la felicidad.

Asimismo, la grandiosidad de Dios, el espectáculo inconmensurable y magnificente del Universo y de la espléndida y generosa Naturaleza, la meditación sobre un hecho histórico, un suceso vivido con emoción por el poeta o cualquier otro motivo que excite o provoque su sensibilidad, pueden ser causas de inspiración.

 

Si haciendo Poesía reinan  casi siempre, las "musas”, según el romanticismo y el lirismo del momento, el elaborar Prosa requiere del debido estudio y preparación. Y de paciencia. Pues, es asunto de muchas horas, que exige callado esfuerzo y tenacidad. Me refiero a los temas largos.

El "ensayo" la "biografía" precisan de amplia hasta de minuciosa documentación. Esta se forma paulatinamente a base de consultas j de investigación. Aparte del oficio de escritor, es necesaria la inspiración para dar con los oportunos tratamientos, enfoques y matices, acertar con las explicaciones, juicios, análisis, comentarios y con la mejor descripción del asunto, del personaje o personajes, de las circunstancias, del ambiente y del proceso ideológico.

La "novela" por su carácter ficticio (aunque esté basada en hechos reales), se aparta de lo anterior. En la novela impera plenamente la fantasía y, por ello, como es lógico, la inspiración en un sentido extenso. El problema estriba en cómo se capta a la inspiración. Aparte de la capacidad creadora -habitual en él- de cada narrador, de su cultura, formación literaria y dilatada experiencia, la solución de la inspiración está en la máxima concentración mental que se pueda hacer sobre el argumento, sus criaturas y peripecias. De esta concentración suele surgir, abundantemente, la inspiración como un torrente de ideas, que asalta impetuosamente la imaginación. T así la novela se escribe con bastante soltura y facilidad. Parece que la pluma va sola...

 

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