22MAY26 – MADRID.- El gran secreto que los seres humanos olvidan con facilidad es saber perdonar. Sin el perdón no hay solución para los problemas. Hay muchas personas que dicen “Yo perdono pero no olvido”. A eso le llamamos el rencor y le resentimiento. Dios, el rey del universo perdona y olvida, si no fuera por ese atributo quién podría llegar a su paraíso; ni los príncipes, ni los sacerdotes, ni los papas, nadie se salvaría.
Ahora estoy en mi casa, es por la tarde, las persianas están herméticamente cerradas y mi mujer y mi hija se han marchado a la iglesia pues mi hija va a recibir la Confirmación, es un sacramento semejante al matrimonio, a la extremaunción o al matrimonio.
Acabo de hablar con mi amiga y colega Carmen Resino que se siente marginada por los poderes públicos actuales, yo tampoco estreno en los escenarios pero es que hace mucho más de veinte años que ya no me interesa la ficción, solo leo y releo libros religiosos preparándome para iniciar el último viaje del cual no has de tornar; a mis 83 años creo que es la postura más lógica que se puede tener, y solo agradecer a mi amigo Juan Ignacio Vera su generosidad al publicar mi escritos, las “prosas tardías” como llamaba Herman Hesse sus escritos a esa mi edad.