"Desde el periodo previo a la pandemia, hemos logrado duplicar la facturación total de la compañía en España. Helly Hansen ha madurado hasta convertirse en un referente indiscutible del sector técnico en el país."
— Carlos Bravo, GM / Regional Director South Europe & LATAM, Helly Hansen
Un directivo que conoce el producto desde dentro.
Al frente de la nueva sede está Carlos Bravo, director general de Helly Hansen para el sur de Europa y América Latina, con casi veinte años en la compañía. Su trayectoria no empezó en un despacho: llegó a la marca como usuario, procedente del mundo de la montaña, y acumula una visión del producto que va desde el tejido técnico hasta la estrategia de distribución regional. Esa doble perspectiva usuario y ejecutivo es, según él mismo, la clave de la autenticidad de la marca.
España y Francia figuran entre los cinco mercados más importantes del mundo para Helly Hansen a nivel de volumen de negocio. Italia sigue de cerca. Esta posición privilegiada en el Mediterráneo no es casual: la marca encontró en estas costas un encaje natural entre su ADN técnico nórdico y una cultura náutica y de montaña muy arraigada.
El pescador noruego que inventó la ropa impermeable y lo que vino después.
La historia de Helly Hansen no nació en un laboratorio ni en una sala de diseño. Nació en el fiordo de Oslo, a finales del siglo XIX, cuando un capitán de pesca llamado Helly Juell Hansen se planteó un problema muy concreto: sus marineros se congelaban. La solución que encontró junto a su mujer Margaret fue tan simple como eficaz: impregnar prendas de algodón con aceite animal para que el agua resbalase. Con eso, en 1877, crearon la primera chaqueta impermeable comercializada de la historia.
Así lo relata Carlos Bravo, que conoce la historia de la marca con la misma soltura que la de sus propios productos: "Helly Hansen era un patrón de una pequeña flota de pesqueros. Lo que hizo fue engrasar con aceite animal una prenda de algodón para que el agua resbalase. De ahí nació Helly." Después llegaron el aceite de linaza, otros aceites vegetales, y más tarde el poliuretano cuyas primeras versiones aún permanecen en el catálogo actual como pieza de referencia histórica.
De esa primera chaqueta impermeable evolucionó el sistema de tres capas capa base termorreguladora, capa intermedia de aislamiento y capa exterior de protección que hoy es el estándar universal de la industria outdoor. Una arquitectura de vestimenta que otras marcas adoptaron décadas después y que Helly Hansen había documentado y desarrollado antes que nadie. Bravo lo señala sin triunfalismo: la compañía no abandonó el ángulo técnico cuando la moda la descubrió, precisamente porque ese origen es su credencial más difícil de imitar.
"Hace 42 años me compré el primer forro polar de Helly Hansen en Inglaterra. En aquella época se comercializaban muy pocas marcas de forros polares. Es una pieza que ya sería casi de museo."
— Carlos Bravo, director general HH Sur de Europa & LATAM
El propio Bravo encarna esa continuidad generacional: su primer contacto con la marca fue como consumidor, hace más de cuatro décadas, cuando los forros polares eran una rareza en el mercado y Helly Hansen era una de las pocas casas que los fabricaba. Esa pieza, todavía en su poder, resume en un solo objeto lo que la marca representa: innovación aplicada antes de que el mercado supiese que la necesitaba.
La compañía estuvo en manos de la familia Hansen durante más de 120 años, atravesando incluso la Segunda Guerra Mundial con apenas un paréntesis en su actividad. Hace poco más de un año fue adquirida por Kontoor Brands —propietario de Lee y Wrangler— con una condición no negociable: la central de diseño y desarrollo permanece en Oslo, y el ADN noruego de la marca no se toca.
Un showroom donde conviven tres marcas técnicas de élite.
La nueva sede, ubicada en el eje del Paseo de Gracia, funciona como showroom de alto nivel para más de 150 clientes anuales. El espacio alberga ecosistemas diferenciados para las tres marcas del grupo: Helly Hansen, Helly Hansen Workwear y Musto. Esta coexistencia refleja la amplitud de una compañía que va desde la ropa técnica de alta competición hasta la protección laboral de alta gama, pasando por los equipos de vela oceánica.
La sede barcelonesa actúa como cabecera de las oficinas regionales en Génova (Italia) y Annecy y Lorient (Francia), consolidando un modelo de gestión descentralizada pero coordinada que la marca considera esencial para su estrategia de distribución multimarca.
Referente en un sector donde la técnica manda
En el segmento de ropa técnica outdoor y náutica, pocas marcas pueden acreditar casi 150 años de innovación continua. Helly Hansen inventó la primera prenda impermeable comercial y ha desarrollado desde entonces tecnologías propias como LIFA® Stay Dry, HELLY TECH® o el aislamiento LIFALOFT™. En un mercado donde competidores como Gore-Tex (The North Face, Arcteryx) o Musto —ahora también en su cartera— pugnan por el mismo cliente premium, HH apuesta por una diferenciación clara: la validación en condiciones reales de alta exigencia, desde los IMOCA hasta las pistas de Copa del Mundo.
Su presencia en más de 200 estaciones de esquí a nivel mundial, su vinculación histórica con la Volvo Ocean Race, la 37ª America's Cup en Barcelona con el equipo American Magic, y su trabajo con navegantes como Tomas Coville o la española Tamara Echegoyen refuerzan una credibilidad competitiva que ninguna campaña de marketing puede comprar.
El respaldo de Kontoor Brands con ADN noruego intacto
La reciente incorporación de Helly Hansen al grupo estadounidense Kontoor Brands —propietario de Lee y Wrangler— aporta músculo financiero sin alterar la esencia de la marca. La central de diseño y desarrollo permanece en Oslo, y el equipo noruego sigue siendo el motor de la innovación técnica. Para la sede de Barcelona, esto supone operar con los recursos de un gran grupo pero con la agilidad y autenticidad de una marca con identidad propia y 148 años de historia.
La apertura en Barcelona no es un gesto cosmético. Es la traducción física de un crecimiento sostenido y de una apuesta clara por los mercados mediterráneos como palanca de expansión global. Carlos Bravo lo resume con precisión: el objetivo es que la estrategia de distribución siga siendo el motor que impulse a la marca hacia nuevos horizontes.