Esta institución presente hoy en 18 países de América Latina con 250 mil voluntarios surgió en 1997 por iniciativa del padre Felipe Berríos, s.j., quien ahora se encuentra en Burundí. Hasta ahora esta fundación ha construido más de 70 mil viviendas en la región y ha estado presente en todos los desastres que se ha registrado en la región, como terremotos, inundaciones, y otros, prestando ayuda en alimentos, frazadas y en los requerimientos más urgentes de las poblaciones más vulnerables del continente.
Reconocimiento unánime
La fundación que recibió el reconocimiento unánime del jurado premió a la entidad asistencial con 30 mil Euros (US$ 39.200). La institución ha reclutado preferentemente a jóvenes universitarios, quienes disponen mínimo de un día a la semana para integrarse a los trabajos voluntarios. Éstos regalan igualmente gran parte de sus vacaciones para contribuir al mejoramiento y asistencia a las personas más necesitadas, con soluciones habitacionales. En Chile el programa ha sido muy exitoso. Es común ver a universitarios que están en los últimos años de la carrera de arquitectura sumarse a esta labor. Al igual se pueden encontrar jóvenes de todas las carreras que juntos conforman un equipo humano digno de destacar. No sólo se construyen casas y una iglesia en la sureña ciudad de Curanilahue, sino que la juventud a la que convoca esta obra, va en ayuda de niños con entretenciones y clases , y a las mujeres les brinda asistencia social, sicológica y les enseña sobre la correcta alimentación de los menores y todo lo que se necesite.
Sedes se expanden fuera de Chile
Tan exitosa y fructífera ha sido esta labor en Chile, que atendiendo a todos los problemas que provocan la marginalidad en la región, se ha extendido a Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay, Nicaragua y República Dominicana. Aparte de todos los países nombrados ahora se instala en Venezuela una nueva sede.
El capellán de la obra, el sacerdote jesuita Cristián del Campo se mostró muy feliz al recibir la noticia del premio, y señaló: “No esperábamos que desde el otro lado del Atlántico, de la madre patria, se nos reconociera lo que estamos realizando. Es un galardón que nos llena de orgullo, de felicidad, y nos reafirma que estamos en el camino correcto para ayudar a las familias más desposeídas en América Latina”.
Voluntariado aumenta significativamente tras el terremoto en Chile
En Chile donde comenzó esta fundación, hay 2 mil 500 voluntarios. Pero, para el terremoto acontecido el 27 de febrero la fundación reclutó a 86 mil universitarios que construyeron 24 mil viviendas de emergencia. Fue maravilloso constatar la conciencia y alto grado de compromiso de una juventud que quiso acompañar en su dolor a muchas familias que habían perdido todo.
Derechos Humanos y Universidad Alcalá de Henares
Este galardón que entregará el próximo marzo el rey de España, Juan Carlos I, se otorga por la oficina del Defensor del Pueblo y la cátedra de Derechos Humanos de la Universidad Alcalá de Henares con el apoyo de Su Majestad.
El premio se concede cada dos años a las organizaciones que se distinguen por su labor en defensa y promoción de los derechos humanos y de los valores democráticos de Iberoamérica.
Para la entrega de este laurel influyó la “encomiable labor desarrollada en Haití”, país devastado por el terremoto del 12 de enero y por una epidemia de cólera, que ha cobrado cerca de 3 mil víctimas y donde participan voluntarios chilenos.
De acuerdo al capellán Cristián del Campo, s.j., esta distinción es emblemática” porque para nosotros la vivienda es un derecho humano básico y este es un premio a los derechos humanos que será entregado personalmente por el rey Juan Carlos I y la reina Sofía”.
La fundación “Un Techo para mi País” ha recibido además el reconocimiento de la UNESCO y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a las mejores prácticas en políticas y programas en América latina y el Caribe. El de Naciones Unidas se concedió por la contribución sobresaliente en asentamientos humanos.