BODEGA LOS ALJIBES, VINOS MANCHEGOS DE ALTURA
Se sitúan en Chinchilla de Montearagón (Albacete), las novecientas hectáreas que abarca Finca Los Aljibes. Este predio - realmente un ecosistema en sí mismo - presta su nombre a la bodega ubicada en pleno centro de la Finca, y debe su eufónica denominación a varios pozos-cisterna existentes en la propiedad. Doscientas cincuenta hectáreas de su extensión se han dedicado exclusivamente al viñedo, que ha sido plantado a mil metros de altitud, con variedades nacionales y foráneas. Otras cincuenta hectáreas de la finca se han reservado para olivar con su correspondiente almazara. Allí se obtiene el aceite gourmet Los Aljibes – oro liquido, de una primera extracción en frió -, de las variedades Arbequina y Picual. El resto de la propiedad, se ha reservado para el cultivo de cereal… y la cría de caballos de Pura Raza Española. El cuidado del Caballo Español es un verdadero orgullo de la familia, preocupada por preservar las nobles condiciones del equino nacional (coincidencia con el complicado negocio-afición, de mi amigo Juan Tirado, propietario de Bodegas Habla, en Trujillo, que igualmente es propietario de otra yeguada de caballos de Pura Raza Española). En Finca Los Aljibes se han respetado doscientas hectáreas de monte bajo, que es el entorno adecuado para hacer senderismo, disfrutar del entorno en contacto con la naturaleza, y tener oportunidad de admirar ejemplares autóctonas de perdiz roja, liebre y conejo.
El proyecto es ambicioso en su conjunto, porque aúna las sinergias que proporciona el ecoturismo con la elaboración de vinos, ya que mantiene un complejo hotelero próximo a la moderna bodega que está rodeada de viñedos al estilo de los Châteaux bordeleses. Es destacable el compromiso de esta Casa con la calidad, porque en una decena escasa de años, con la dirección técnica de Pedro Sarrión, ha posicionado sus elaboraciones entre la elite de las referencias castellano manchegas. El empeño por el trabajo bien hecho se refleja en el incremento de su actividad exportadora, extremo que no ha pasado desapercibido para el ‘gurú’ Robert Parker que ha calificado los vinos de Los Aljibes con puntuaciones destacadas. La bodega esta pertrechada con tecnología puntera, y los vinos maduran en las trescientas barricas de roble americano y francés que habitan su Sala de Barricas. De sus botelleros salen al mercado unas cuatrocientas mil unidades, amparadas por la denominación de Vinos de la Tierra de Castilla. En Bodega Los Aljibes se hacen tres líneas de vinos diferentes y de diversa complejidad: Viña Aljibes, Aljibes y Selectus, que se adecúan a los gustos y bolsillo del consumidor. Recientemente se ha incorporado una novedad al portfolio de la firma manchega. Se trata del formidable Las Catas, que es un Rueda muy varietal. El de la pasada añada, del 2011, es fresco y tiene esa elegante acidez que poseen los buenos blancos de la D.O. castellano leonesa. Este vino tiene su origen en la vendimia manual nocturna de viñedos viejos de Verdejo, que la familia posee en Alaejos (Valladolid).
Los vinos de su gama superior son elaboraciones de alta expresión, vinos de guarda. La dirección técnica ha asumido las nuevas tendencias para adaptarse a los gustos del consumidor de nuestro tiempo, que prefiere más intensidad cromática, mayor concentración frutal, y menor presencia de madera en los vinos tintos, de manera que terruño y variedad de uva manifiesten plenamente su personalidad. La bodega manchega, dada su amplia gama de referencias, ofrece elaboraciones ligeras y elegantes, y otras de gama alta, más complejas, potentes y estructuradas.
La serie Viña Aljibes, que es la mas sencilla y está pensada para un público joven, cuenta con tres vinos de distinto color. El Viña Aljibes 2011 Blanco, es un estupendo ensamblaje de Chardonnay y Sauvignon Blanc, al que la barrica nueva francesa le ha otorgado una chispa de elegante complejidad. Viña Aljibes 2011 Rosado, es un monovarietal de Syrah aromático y elegante, multipremiado en los concursos en los que ha competido. El tinto Viña Aljibes 2010 es un ensamblaje multivarietal de Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Garnacha Tintorera (No siempre intervienen los mismos varietales, ni igual proporción en su composición, porque depende de las características de la añada). A este vino la madera de la crianza no le ha dejado sin fruta. Es muy amable en boca. Y a Parker, que lo ha probado en anteriores añadas, le ha gustado tanto como a mí.
La gama Aljibes significa un escalón superior. Son vinos tintos con más complejidad y personalidad (advierto que alguno de ellos, puede no acabar de gustar a alguien que busque parecido con vinos elaborados con variedades más conocidas). Pero créanme que un Petit Verdot y un Cabernet Franc, ambos de la añada del 2008, son pequeñas joyas nada usuales de ver madurar en las salas de barricas de las bodegas patrias. (En cambio ya tenemos muy buenos Syrah con ADN español, porque este varietal se ha adaptado muy bien en diversos ‘terroirs’ de nuestra geografía, que presentan características edafológicas y climáticas muy gratas para esta cepa). Pues bien el Aljibes Shiraz, y en concreto el del 2005, es uno de esos tintos que estoy seguro gustarán mucho a una mayoría. Les confieso que descubrí Los Aljibes, hace unos años en un encuentro con colegas. Recomendado por alguien que lo conocía bien, probé uno de estos Shiraz (no recuerdo la añada), y me sorprendió muy favorablemente.
Una elaboración de ‘garaje’ da prestigio a la bodega albaceteña. Su nombre lo lleva implícito: Selectus. La botella está vestida por el diseñador Oscar Mariné, y contiene un magistral ‘coupage’ de vinos de lagrima de Syrah (la reina del Ródano), con las bordelesas Merlot, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc. Los cuatro vinos, han hecho la fermentación maloláctica y posterior crianza, en barricas de roble francés por separado. El ensamblaje, y el reposo posterior, se ha efectuado en tinas de 10.000 litros, antes de pasar a madurar en botellero. Selectus 2007 es una elaboración compleja, y de excelente factura. Este vino presenta un gran equilibrio acidez-alcohol, es muy expresivo y largo en boca. Destaca la carnosidad de la fruta negra compotada, los tostados del roble y unas elegantes notas minerales. Gran vino de guarda… si se tiene la necesaria paciencia.
Acabo de tener noticia, de que el ‘druida’ Sarrión tiene reservado un regalo-sorpresa que traerá principiando el año 2013. Se trata de ‘La Galana’, un monovarietal de Garnacha Tintorera, uva de registros mágicos, excelente para ensamblajes pero que raramente se embotella en soledad; aunque en estas tierras, cuando es bien tratada, consigue matices aromáticos y gustativos de ensueño… ¡Cuantas veces presencié en mis años mozos - acompañando al enólogo Marcelo López, mi padre -, como estas, otrora maltratadas Garnachas, daban color a buena cantidad de graneles de vinos blancos de Aíren!