Dicha judería fue cambiando en el transcurso del tiempo, Intramuros de la ciudad, desde su emplazamiento original cerca de la catedral – recordemos que las aljamas solían situarse cerca de catedrales o iglesias, para buscar el amparo que les proporcionaba la Iglesia Católica ante posibles altercados de sus vecinos, pese a que fue habitual la convivencia pacífica entre judíos, cristianos y mudéjares- y el Mercado Grande. Luego se trasladó al Mercado Chico, en el siglo XIV, para terminar instalándose al oeste de la ciudad, ya fuera de sus murallas (detrás del Monasterio de la Encarnación, donde aún se conserva recuerdo de su cementerio), hacia finales de esa centuria.
Apenas quedan restos de la importante presencia judía en Ávila, pero por los documentos conocemos la vitalidad de esa comunidad a lo largo de toda la Edad Media. Dedicados fundamentalmente al comercio y actividades artesanales, los hebreos poseían buena parte de las viviendas entre el Mercado Grande y el Chico, zona donde tenían sus comercios.
Precisamente en esa zona, en la calle de los Reyes Católicos, se encontraba la antigua Sinagoga de Belforad, que tras la expulsión de los judíos decretada en 1492, se reconvirtió en la Ermita de la Virgen de las Nieves, que aún se puede ver hoy en día. En el callejón anejo de las Nieves se encontraba la vivienda del rabino, actualmente un hotel, que ha mantenido la estructura original de esa casa.
Otra Sinagoga – del siglo XV- era la de Don Samuel, en la plaza del Pocillo. Actualmente es una casa particular. Desde el exterior, se puede apreciar su típico arco apuntado en la puerta.
La aljama, cuyos límites se establecieron en las ordenanzas de los Reyes Católicos, de 1480, llegaba hasta la Puerta del río Adaja. Tras la expulsión de 1492, la zona quedó despoblada, convirtiéndose en una zona marginal de la ciudad, ocupada por pequeñas casas y huertas, que han llegado hasta nuestros días. El trazado urbano ha conservado lo irregular de sus calles, y perviven casas de una sola planta, que nos transmiten la prosperidad que tuvo esta comunidad judía durante largo tiempo.
Al lado de la Puerta de la Malaventura, se encuentra el Jardín de Mosé León, autor del Zohar o Libro del Esplendor, citado antes, en memoria de ese importante legado de Sefarad en la capital castellana.
Los Arrabales de San Segundo y del Puente del Adaja también fueron zona de fuerte presencia judía, ya que ahí se encontraban las Tenerías, vinculadas a otra de las actividades destacadas de los judíos, como era el trabajo del cuero y la confección textil. Las Tenerías de San Segundo estaban junto a la Ermita homónima, y que fueron finalmente abandonadas en el siglo XVII.
Tras la Expulsión de 1492 aparece la figura del judeo converso, es decir, de aquellos que no quisieron dejar la tierra de sus ancestros, y se convirtieron de grado o a la fuerza al cristianismo. No existe consenso entre los expertos sobre cuántos hubieron de abandonar su añorada Sefarad, aunque parece que se han magnificado las cifras y, en realidad, no fueron tantos como se ha llegado a decir.
En cualquier caso, hablar de judeo conversos nos lleva a figuras destacadas en la Historia de España, como Santa Teresa de Jesús, nacida en Ávila como Teresa de Cepeda y Ahumada y de familia conversa: así como su amigo y seguidor en la Reforma del Carmelo Descalzo, San Juan de la Cruz, procedente de la localidad también abulense de Fontiveros, y que este año celebra un Año Jubilar.
Tras la Expulsión, se perdió la memoria de la presencia judía en Fontiveros, pero no así de los judíos conversos, que continuaron desempeñando un importante papel en la economía fontivera. Uno de éstos fue el futuro santo, nacido – en 1542- Juan de Yepes Álvarez, y de origen converso. Su familia procedía de las localidades toledanas de Gálvez y Torrijos. De esa ascendencia eran su padre Gonzalo de Yepes, de oficio tejedor – actividad común entre los judíos-, y su tío Juan de Yepes, médico en Gálvez, profesión que aún en la primera mitad del siglo XV ejercían casi en exclusividad los judíos.
Y presencia judía, aunque en este caso y al igual que en Fontiveros apenas hay recuerdos, hubo también en Burgohondo, situado en el Alto Valle del Alberche, al pie del Macizo de Gredos. Una comunidad que al igual que sus vecinos, se dedicó fundamentalmente a la ganadería, actividad que sigue siendo hoy el motor de esta localidad serrana, además de al curtido de pieles, y a la gestión de los asuntos de la Abadía local.
Tras el decreto de Toledo de 1480 – Ley de Juderías-, que obligaba a los judíos a agruparse en las mismas calles, se consolidó una aljama, en lo que hoy es el barrio burgohondeño de La Esperanza.
Levantaron una Sinagoga, reconvertida en la Ermita de la Vera Cruz, conocida en el pueblo también como de los Judíos y que hoy acoge la Oficina de Turismo Local. Lo modesto de sus dimensiones da idea de que no se trataba de una comunidad excesivamente importante. Sin embargo, la planta y estructura es muy similar al de otros edificios similares de Toledo, Segovia o Córdoba.
La puerta que hoy aparece tapiada, hacia poniente, habría sido la primitiva entrada a la Sinagoga, que luego serviría como altar de la Ermita. La ausencia de atrio y de otros edificios anejos, como la casa del Midrás o del estudio de la ley, nos indica la probable humildad de la judería de Burgohondo.
Los muros de la sinagoga, al reconvertirse en templo cristiano, fueron redecorados según los patrones barrocos. A finales del siglo XVI o principios del XVII, las pinturas murales representaban simples elementos arquitectónicos, salvo algunos símbolos de la Pasión de Cristo, como continuación de la fábrica de los techos, realizados en madera toscamente labrada.
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*Jesús Caraballo (Jesús González Fernández), licenciado en Periodismo por la Universidad San Pablo CEU, fue Jefe de Prensa de Ferias en IFEMA MADRID (incluida algunas tan prestigiosas como FITUR) durante los últimos 37 años, después de estrenarse en la profesión en medios como las agencias de noticias EUROPA PRESS (TV y Noticias) y OTR PRESS, y en la sección de Internacional de la revista Tiempo. A lo largo de su trayectoria profesional, ha colaborado y aún lo sigue haciendo, en numerosos medios turísticos, gastronómicos, de arte, política e internacionales como Radio Sefarad.