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Virgen de la mosca. Anónimo. Colegiata de Santa María de Toro. En la casa de la reina se reunían los principales humanistas de la época, las doctae puellae o mujeres sabias.
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Virgen de la mosca. Anónimo. Colegiata de Santa María de Toro. En la casa de la reina se reunían los principales humanistas de la época, las doctae puellae o mujeres sabias.

Las Mujeres Humanistas: Las “Puellae Doctae” Castellanas

  • Por Alfredo Pastor Ugena. Historiador

viernes 19 de diciembre de 2025, 18:26h
Actualizado el: 05 de enero de 2026, 13:00h
19DIC25 – MADRID.- A medida que concluye la Baja Edad Media, entrando ya en el Renacimiento, se observa la aparición de un crecido número de mujeres que ejercieron una influencia considerable en lo relativo a la cultura, la política y a la religiosidad.
Retrato de una mujer con un libro de música, por Bacchiacca Ubertini, c. 1540.
Retrato de una mujer con un libro de música, por Bacchiacca Ubertini, c. 1540.
Las Mujeres Humanistas: Las “ Puellae Doctae ” Castellanas

Este grupo de mujeres pensadoras formularon, en ciertos términos, una ideología propia que buscaba una lógica distinta a la imperante masculina sobre el sexo femenino. Es lo que se ha dado en llamar también la “Querella de las Mujeres”.

Fueron mujeres excepcionales. Su ideal de laicas (excepto en el caso de Teresa de Cartagena, que era religiosa y mística) cultas y expertas en saber clásico, encontró gran resonancia en las Cortes reales , primero de Isabel I de Castilla y posteriormente de Carlos V. Menéndez Pelayo llegó a tener noticias de más de treinta y nueve puellae doctae.

Fueron educadas desde la infancia en las lenguas latina y griega y en todos los saberes de moda, excepto en la retórica, porque el dominio de esta disciplina moraba en el ideal de acceso al mundo del poder de verdad: el del ejercicio de la política de Estado y estaba reservado para los hombres.

Formaron un grupo de mujeres renacentistas y humanistas en el contexto del impulso cultural y minoritario de la época. Sus capacidades intelectuales y su sólida formación son relevantes en los ambientes intelectuales de ese tiempo, donde vivieron y desarrollaron su trabajo. Su extracción social era generalmente de la pequeña y alta nobleza, o de miembros de la Corte, de altos funcionarios y descendientes de personas muy cultas.

Se trata, en general, de mujeres jóvenes que rompieron barreras de género y que buscaban con esta voluntad un saber masculino definido como neutro. Con su voluntad de emancipación, “las puellas” criticaron , de una u otra forma, la situación y la condición de la mujer en los siglos XV y XVI que para ellas era inadecuada e injusta.

Entre estas mujeres cultas excepcionales destacamos en Castilla a:

-Beatriz Galindo “la Latina” Esta gran humanista femenina se encuentra engrosando una lista de mujeres sabias, que están junto a la Reina Isabel la Católica en todo momento, que sirven como asesoras suyas en situaciones delicadas y que la acompañan incluso en cada viaje que hacía.

Ella misma se autodenominó “criada o moza de la Reina”. Pero hay motivos más que justificados para pensar que Beatriz fue mucho más que eso. Fue amiga personal, cómplice, confidente y fiel consejera de Isabel I. Y por supuesto, compartían su profunda religiosidad, puesto que eran fervientes católicas, rezaban juntas y discutían sobre asuntos propios del clero.

Fue una de las mujeres más cultas y refinadas de su tiempo, una mujer que vio morir la Edad Media, y el renacer de una nueva época, la modernidad Renacentista. Con su trabajo y sabiduría abrió las puertas a la difusión del Humanismo en Castilla.

El latín era el idioma universal, el que unía gentes y culturas, el que derribaba fronteras”. La Reina Isabel sabía que ser culto en el siglo XV era realmente muy importante, y no pocos accedían a ese privilegio, por lo que quiso procurar la mejor educación a sus hijos. Para ello llamó a su Corte a Beatriz Galindo, que en ese momento se preparaba para ingresar en la vida religiosa, pero la llamada de la Reina trastocó sus planes, incorporándose a su séquito.

El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo la describió como: “muy grande gramática y honesta y virtuosa doncella hijadalgo; y la Reina Católica, informada d'esto y deseando aprender la lengua latina, envío por ella y enseñó a la Reina latín, y fue ella tal persona que ninguna mujer le fue tan acepta de cuantas Su Alteza tuvo para sí”.

El gran humanista Lucio Marineo Sículo dijo de ella: “Conoscimos en España mugeres ilustres y memorables en letras y otras virtudes de las quales nombraremos algunas brevemente. Assí vimos en el palacio de los Reyes Católicos a Beatriz Galindo, mujer que fue de Francisco de Madrid y secretario que fue de le reyna doña Isabel, camarera consejera de la misma reyna, muger muy adornada de letras y sanctas costumbres…, y por la lengua latina que hablaba sueltamente, fue dicha por sobrenombre la latina”.

Al enviudar en 1501 dedicó el resto de su vida a las obras religiosas y de caridad. En la primera década del siglo XVI funda el Monasterio de la Concepción Jerónima, próximo a la calle hoy de este nombre, y edifica, junto al citado monasterio, una casa señorial que, con el tiempo y sus transformaciones, es conocida por el nombre de Palacio de Viana.

-Otra “Puella” destacada fue Florentina Pinar, la primera poetisa conocida en lengua castellana. Una docta mujer cuyos versos tienen verdadera entidad en su tiempo. Sus aportaciones a la poesía castellana, elaborada por mujeres, supuso un hito de calidad en nuestra literatura.

-Luisa de Medrano. Natural de Atienza (Guadalajara) formó parte de este conjunto de mujeres humanistas Fue catedrática de la Universidad de Salamanaca en el siglo XVI, donde impartió clases de latín y de derecho.

Fue contemporánea de Beatriz Galindo y llegó a impartir clases en la citada universidad en sustitución de Antonio de Nebrija, durante el curso 1508-1509, siendo probablemente la primera mujer profesora universitaria del mundo.

De ella dijo Lucio Marineo Sículo:”Tú que en las letras y elocuencia has levantado bien alta la cabeza por encima de los hombres, que eres en España la única niña y tierna joven que trabajas con diligencia y aplicación no la lana sino el libro; no el huso sino la pluma; no la aguja sino el estilo.”

-Teresa de Cartagena y Saravia. Nació en Burgos hacia el año 1425 en el seno de una culta familia de judíos conversos. Su abuelo paterno fue Salomó Ha-Leví, prestigioso rabino burgalés convertido al cristianismo hacia el año 1390 y desde entonces apellidado Pablo de Santa María. Don Pablo ocupó el obispado de Cartagena, antes de ser nombrado para la diócesis de Burgos y de ahí tomó esta familia el apellido “Cartagena” con el que aparece en los documentos. Tío abuelo de la escritora fue don Álvar García de Santa María, cronista de Juan II.

Hacia 1445 ingresó en el convento franciscano de Santa Clara en Burgos y en 1449 la encontramos en el de Las Huelgas (también en Burgos) donde le acometió una grave enfermedad de la que quedó sorda. Parece ser que las clarisas eran menos comprensivas con las conversas que las cistercienses. Sordomuda, monja y escritora mística dirigió parte de su obra a Juana de Mendoza, la esposa de Gómez Manrique.

Como reacción a la soledad que le provino de esta enfermedad, escribió su primera obra: Arboleda de los enfermos, cuya difusión provocó reacciones hostiles entre algunos intelectuales de la época, incapaces de admitir la competencia de las mujeres para escribir y hacer ciencia. Para rebatirles, Teresa de Cartagena escribió otro tratado: la Admiraçión Operum.

La Arboleda de los enfermos” tiene un marco alegórico. La dedicó a una “virtuosa señora” que era doña Juana de Mendoza, lo que provocó un vendaval de críticas en el mundo culto masculino. Como era de esperar, los eruditos medievales que recibieron y criticaron la obra de Teresa de Cartagena, no la aceptarían debido principalmente a su “doble incapacidad”: estar sorda y ser mujer.

La Admiración Operum Dey”es una apología de la Arboleda. Varios argumentos usa contra sus detractores, de entre los cuales destacamos éste: si Dios concedió el don de la escritura a los hombres, también se lo ha concedido a las mujeres. El que las mujeres no hayan escrito tradicionalmente no significa que la escritura femenina sea menos natural. Por último, afirma que discutir la autoridad de Dios a la hora de distribuir sus bienes es una ofensa contra él.

Teresa de Cartagena plantea, en definitiva, de manera abierta, la igualdad entre el hombre y la mujer, y la posibilidad, incluso, de que ésta supere a su compañero. Fue la primera mujer en la historia de la Península Ibérica que escribiera en defensa de su género a ser literata. Con un lenguaje teológico expresa su proceso de autoconciencia como escritora y de autoafirmación como mujer.

Literariamente, los tratados de Teresa de Cartagena no pertenecen a la más alta categoría de la creación literaria, pero en cambio, –afirma Hutton en el estudio que realiza de ambos textos-, que son un importante reflejo del pensamiento y una buena muestra de la prosa del siglo XV en Castilla.

Esta escritora, última prosista castellana del Medievo, figura entre los más destacados nombres de la literatura religiosa del siglo XV, al lado de teóricos como Alfonso Martínez de Toledo, Alonso de Cartagena, Fray Martín de Córdoba, Fray López Fernández Minaya, Jacobo de Benavente o Fray Juan de Alarcón, entre otros.

-Luisa Sigea de Velasco. Nació en 1522 en el entonces reino de Toledo, probablemente en Tarancón (Cuenca) de donde era originaria su madre. Fue una niña prodigio que dominó pronto el latín, el griego y el hebreo, fascinando a los hombres cultos de la época. Su fama llevó a la familia real portuguesa a llamarla a su Corte en la que sirvió de “moça de cámara” de la reina Catalina, pasando luego al servicio de la infanta María, hija de Manuel “el Afortunado”, de la cual fue preceptora. En 1557 presta sus servicios en la Corte, en Valladolid, a María de Hungría, hermana de Carlos V. Murió en 1560. Los contemporáneos atribuyeron su muerte a los treinta y ocho años al “sentimiento”y se deshicieron en elogios hacia ella.

Su padre y principal mentor fue el humanista Diego Sigeo, quien se alineó junto a los alzados en la revuelta comunera y fue uno de los acompañantes de María Pacheco a su exilio portugués. Esto permitió que Sigea pudiera desarrollar su talento humanístico al entrar a formar parte del círculo de “damas latinas” que había formado en la corte de la infanta citada María de Portugal, hermana de Juan III., a quien dedicó su poema “Cintra”.

Fue una mujer muy instruida, políglota y el ejemplo de la autora más representativa del humanismo, no sólo feminista, sino también en el panorama general de la literatura neolatina.

Encontramos referencias a esta humanista, por ejemplo en Pedro Laínez, en su elegía “A la muerte de Luisa Sigea, mujer doctísima”.Juan de Merlo también se ocuparía de ensalzar su obra. Una escritora del siglo XIX, Carolina Coronado, se inspiró en la memoria de Luisa Sigea para escribir su novela “La Sigea”.

Su figura aparecerá en numerosísimas obras apologéticas sobre mujeres ilustres, españoles o eruditos ilustres en general, como ejemplo paradigmático de docta puella. Se le atribuye una “sátira sotádica” que figura en el Índice de los libros prohibidos en 1700.

Su obra más famosa “El Diálogo”, consiste en el debate en latín de dos jóvenes amigas en torno a la forma de vida que más les gusta; la vida agitada de la Corte o la vida retirada de la intimidad. Las protagonistas son dos nobles muy cultas: Flaminia., originaria de Roma y Blesila, originaria de Siena. El debate-siguiendo la tradición renacentista- dura tres días en los que las dos jóvenes defienden sus respectivos argumentos, citando muchos textos sacros y profanos.

El Diálogo dedica una parte muy interesante al ornato de las mujeres debatiendo las protagonistas la viabilidad de este rito en la mujer, entre su finalidad como seducción o como elegancia.

-Juana de Contreras. Según M. Rivera fue una humanista perteneciente a la nobleza castellana, a la que conocemos de estudiante, alumna, por interés de su tío Lope de Baena, del humanista italiano Lucio Marineo Sículo. Juana de Contreras se enfrentó por carta con su maestro porque la gramática latina (la ciencia idolatrada por los humanistas) no le dejaba a ella (y sí a él) expresarse y decirse cómo quería.

El gran humanista Lucio Marineo Sículo hace también una gran alusión a Juana de Contreras –que fue su alumna- diciendo de ella. “En Segovia vimos a Juana Contreras, nuestra discípula, de muy claro ingenio y singular erudición. La que después me escribió cartas en latín u muy dottas”.

Destacar también entre esta mujeres a María Pacheco, hija del conde de Tendilla, D, Iñigo de Mendoza, y mujer de Juan de Padilla, a quien Lucio Marineo elogia por sus conocimientos filosóficos y sus dotes de oradora.

Asimismo debemos mencionar a otras doctísimas en letras latinas y griegas como Ángela de Carlet, Isabel de Vegara, Doña Mencía de Mendoza, y fuera del ámbito castellano a la valenciana Isabel de Villena que fue una religiosa y escritora, la primera conocida en lengua valenciana, con su obra “Corpus Christi”.

Por último citar por su importancia como puellae doctae a la italiana Laura Cereta :“una de las primeras mujeres feministas que defendía el derecho a la educación de la mujer”.

Entre las “puellas doctae” la tradición cita siempre a la reina Isabel I y a sus hijas Juana, Catalina, Isabel y María. La propia reina fue una mujer versada en letras, poseedora de una extensa biblioteca y colección artística, reconocida mundialmente por su habilidad política y su visión centralista del Estado. Gran defensora del derecho de sus hijas a heredar y gobernar el puesto de su madre, haría de éstas, mujeres doctas en diversos conocimientos literarios, dominando a la perfección la lectura y la escritura,- actividades complementadas con el tiempo de ocio cortesano, evitando así cualquier reseña de herejía frente a la Inquisición-, como instrumentos necesarios para el autogobierno y la defensa de la corona y de su propio puesto.

Como ejemplo citaremos a su hija Catalina de Aragón, reina de Inglaterra y mujer de Enrique VIII, que destacó por ser la primera embajadora en la historia de la diplomacia española y cuya importante labor de mecenazgo y promoción hacia los humanistas fue muy relevante. Sería reconocida como una mujer importante por su gran preparación intelectual en general y humanista en particular.

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