Una historia prohibida que saca a la luz la necesidad de amar del ser humano. Valentín y Molina durante su encierro son compañeros de un viaje existencial, un viaje de liberación. Se trata de un casi thriller que huele a bolero. Mientras fuera de su aislamiento reinan la muerte y la tortura, sueñan un mundo que sigue esperando una revolución. La liberación política pasa por la liberación de los cuerpos.
“Cuando oscurece siempre se necesita a alguien”.
Comentario crítico
Eduardo Poncela da vida al personaje de Molina, con una soberbia interpretación, a la que da réplica Igor Yebra, ambos en una celda por distintos motivos: uno, político, y otro, homosexualidad.
Basada en la novela del autor argentino Manuel Puig, la historia fue llevada al cine en 1985, en la dirección de Victor Babenco, con mayor crudeza que la que presenta el escenario teatral, remarcando la tortura de la dictadura argentina y por ende de cualquier régimen totalitario.
Una celda como lugar, dos hombres diferentes, con objetivos distintos y un diálogo que va de la narración de una película para matar el tiempo, a la ternura, pasando por lo escatológico.
Hoy, no hay obra teatral sin homosexualidad sobre el escenario. Los signos de los tiempos. "El beso de la mujer araña" cumple los parámetros a la perfección.
Una obra de 105 minutos que se lleva bien con registros de humor, más que de tragedia, aunque la bordea.
Eduardo Poncela borda el papel y conmueve. No convence tanto el preso político, porque no acaban de llegar sus reivindicaciones, quizás porque el autor no las ha precisado con vigor en el texto.
Reparto
Eusebio Poncela
Igor Yebra
Ficha artística
Autor: Manuel Puig
Dirección: Carlota Ferrer
Ayudante de dirección: Manuel Tejera
Versión: Diego Sabanés
Diseño de escenografía: Eduardo Moreno
Diseño de iluminación: David Picazo
Diseño de vestuario: Carlota Ferrer
Diseño gráfico: María La Cartelera
Espacio sonoro: Tagore González
Productor: Jesús Cimarro
Una producción de Pentación Espectáculos
Colabora: El Teatro Bellas Artes ha sido rehabilitado mediante subvenciones otorgadas por el Consorcio de Rehabilitación de Teatros de Madrid