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Memorias: Así fue y así lo voy a contar

Yo, El Azafato (XXIII)

Por Quino Moreno

miércoles 13 de mayo de 2015, 03:38h
Yo, El Azafato (XXIII)
Yo, El Azafato (XXIII)

El Comienzo de la “Operación Plus Ultra”

Después de que se abortara la huelga de pilotos, comenté que empezó algo así como una nueva relación laboral. La mayoría del colectivo de IBERIA sabía que en el fondo y en la forma la Revista Cero82, había participado de lleno en aquella denuncia del sueldo de los pilotos. Así que en algunos sectores éramos muy queridos y apreciados pero no era tan así en el nuestro, en el área de los tripulantes ya que había como en los toros, división de opiniones.

Terminé el capítulo anterior comentando que a causa del ambiente hostil que se había creado a nuestro alrededor, Nicolás tenia un AS en la manga y la verdad que cuando me lo contó creí que era una idea de Perogrullo pero luego analizándola y tras su detallada exposición, me pareció brillante y una buena solución para aplacar lo acontecido y sobre todo, -y nunca mejor dicho- poner agua por medio. Pues bien, la carta era la siguiente: presentar al Presidente de IBERIA, un proyecto al que no se podría negar, en opinión de Nicolás y en virtud de los “servicios prestados” a la dirección superior de la empresa. El tema era el siguiente: En 1992, se celebraría el 500 aniversario del Descubrimiento de América y aprovechando que Argentina y España tenían por primera vez en la historia gobiernos socialistas, -Alfonsín y Felipe Gonzáles- que mejor ocasión para rememorar –como si fuera una especie de Paloma de la Paz, el legendario vuelo que hizo Ramón Franco con el avión Plus Ultra y que a la sazón, se encontraba en un museo de Buenos Aires como objeto de la donación que hizo al pueblo argentino en su día Alfonso XIII ya que el piloto Ramón Franco, no quiso hacer el vuelo de vuelta.

Según me lo iba contando más me gustaba la idea y además la cosa era o me lo parecía, una estupenda (y tremenda) idea publicitaria para IBERIA ya que sería un bombazo atravesar el Atlántico de nuevo, con el mismo avión.

Si no os importa voy a echar mano de Wikipedia, para meternos más en el tema de tal hazaña.

“El avión Plus Ultra despegó el22 de enero de 1926 frente a La Rábida en Palos de la Frontera (Huelva) Los cuatro tripulantes del hidroavión fueron el comandante Ramón Franco, el capitán Julio Ruiz de Alda, el teniente de navío Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada, todos ellos españoles. El Dornier Do JWal, está considerado como el avión más importante diseñado por Dornier a principios de la década de 1920. El amplio casco de doble pendiente, totalmente metálico, incorporaba flotadores de sección aerodinámica para darle mayor estabilidad en el agua. La planta motriz consistía en dos motores Napier «Lion» de 400 CV, en tándem sobre la sección central del ala, que accionaba una hélice tractora y otra impulsora. El piloto y el copiloto estaban sentados lado a lado, al descubierto, teniendo detrás de ellos la radio”.

La idea como siempre tomando una copa, se la contamos al secretario General de Transporte Aéreo de UGT y la recibió encantado. No sabía el favor que había hecho Nicolás a UGT y ese gesto fue considerado digno de un compañero del sindicato y, nada más lejos de la realidad ya que aun cuando nuestras tendencias políticas no eran de derechas, tampoco en ningún momento Nicolás pensó hacer esa editorial con otros fines y en eso, si que puedo poner la mano en el fuego. El principal motivo fue ese veneno periodístico que llevaba en la sangre.

Hubo que esperar que la idea fructificara en la dirección de la compañía y mientras, aproveché unas vacaciones que tenía ese mes para irme a Santo Domingo con Margot que había pedido el Destacamento pues era muy cómodo, en los vuelos interiores y así de esa forma, llevarse al niño para poder estar más tiempo con él. A mi me pareció una idea fantástica porque aunque el Destacamento era sólo de tres meses, podríamos disfrutar del caribe y sobre todo por mi parte, podía evadirme un poco de todo el follón de Madrid y poder pasar también con mis otros hijos, unos días de vacaciones y porqué no, el dinero del Destacamento nos vendría muy bien para la hipoteca.

Voy a contar un episodio que aunque no me hace mucha gracia, creo necesario contarlo porque demuestra a que velocidad se rige el cerebro humano.

Un servidor ha sido siempre un pelín díscolo y sobre todo en el tema de féminas. Me ha gustado estar en ese alambre tan peligroso a veces, pero eso si siempre por delante de todo iba mi admiración y amor por Margot, y digo esto porque lo que voy a contar es una pura anécdota precisamente por ese motivo.

Vivíamos en un hotel en el Destacamento, pero teníamos una cabaña con dos habitaciones y el propio hotel nos buscó una macuma para cuidar la cabaña y al niño que era pequeño. Yo bajaba a desayunar a la Palapa del Hotel, y allí hice amistad con la mayoría de los empleados y había una camarera que me llamaba mucho la atención, porque siendo de piel muy oscura tenía unos ojos verdes claros penetrantes y unos dientes que se veían a la distancia. Aunque tenía amistad con ella, os prometo que nunca paso de ahí pero una tarde dando un paseo me alejé un poco de la playa del hotel cuando de repente vi en la orilla, a la camarera del desayuno y me puse hablar con ella y estuvimos un buen rato charlando con el agua un poco un poco más abajo de las rodillas y en ese momento, divisé que a lo lejos venían dos mujeres por la orilla y con niños y tuve la sensación de que una de ellas, podría ser Margot y su compañera y que a lo mejor, les habían suspendido el vuelo por alguna circunstancia. Según se aproximaban, mas se parecían y mi reacción no se dejó esperar y mirando a mi alrededor y viendo que no había nadie no acertaba a pensar que excusa le iba a dar a Margot y de repente, me vi atrapado sin escapatoria y con mi calvicie y en esa época pelado al cero, me sentí acorralado como un conejo así que metí la mano en el agua, agarré unas algas que el Caribe son como medusas verdes y me hice una pelambrera de algas que parecían unas rastas y despacio y sin decirle nada a la morena, fui saliendo del agua y me adentré entre las palmeras y desde ahí, huí despavorido.

Y ahí no acaba la cosa: efectivamente habían suspendido el vuelo por avería y por la noche cenando con la compañera de Margot y su marido, el comentario fue el siguiente: -¿Sabéis que hemos visto Margot y yo esta tarde? ¡Un italiano con una mulata en la playa pegada al hotel, de vergüenza, desde luego los italianos son tremendos; seguro que estaba su mujer en la piscina! En ese momento creí morir. Le hubiera dado dos guantazos a la tonta del culo esa y otros dos a su marido. Me fui al baño y mirándome al espejo me dije: -“Quino, de la que te has librao”

Por otra parte la verdad es que lo pasamos de guinda y necesitaba estar más tiempo con los míos y sobre todo, cuando llegaron mis dos hijos ya que no pasaba mucho tiempo con ellos. El único borrón fue María que ya estaba en edad de merecer y los italianos la perseguían por todas partes y yo no le quitaba ojo de encima incluso en la discoteca del hotel, hacía de detective ya que no quería ni pensar que luego su madre me reprochara cualquier cosa.

Pero había que volver a la cruda realidad y creo recordar que lo pasé muy mal en la despedida. El volver a Madrid sin Margot y el niño se me hizo muy cuesta arriba amén de que no sabía que me iba a encontrar a mi regreso, aparte de una criada portuguesa que teníamos, carismática y muy loca.

Nada más llegar me fui a la revista pues el número estaría a punto de salir y tenía que solucionar como siempre la última publicidad y nos sabía los huecos que me habrían dejado. Me pasé por el aeropuerto para ver mi casillero y recoger la programación y cual fue mi sorpresa al enterarme que tenía una inspección al catering de Sto. Domingo, y otro a Atenas y el resto, eran casi todos puentes aéreos así que la mayoría eran de dormir en Madrid. Corriendo me fui a casa y le dije a la portuguesa que se fuera de vacaciones dos semanas por lo menos,

La verdad que casi hubiera preferido no haber hecho la nueva contratación del catering de Sto. Domingo, porque los tres días nos la pasamos en el aeropuerto y el motel de Margot estaba en Guayacanes casi a veinte kilómetros, así que tuve que alquilar un coche durante esos días, pero es que la programación que llevábamos era con los días justos y aunque intentamos alargarla, ni al ingeniero ni a mi nos dejaron más que nada, por el capitulo de las dietas fuera de España.

Una noche regresando del último puente aéreo de Barcelona, el coordinador subió al avión con una nota diciéndome que pasara por la oficina de la revista. Cuando llegué a la revista tenía otra nota indicándome que fuera urgente al bar de en frente. Y cual no fue mi sorpresa que había allí un montón de gente, entre ellas, el secretario de UGT y el mismísimo Director Comercial de IBERIA. Habían aprobado la operación Plus Ultra y al día siguiente Nicolás tenia una cita con el Presidente para ultimar los detalles.

En el bar que estábamos solían dar un whisky muy cabezón así que preferí celebrarlo con DYC que era mu malo pero por lo menos, tenia la certeza de que estaba hecho con agua de Segovia y la verdad que desde que tomé esa iniciativa me fue fenomenal y se la contagié a muchos amigos pero aparte del garrafón, también era por la pasta: costaba la mitad de precio. Cuento esta anécdota porque la noche fue larga a mi me dejaron un jersey pues venía de uniforme y lo seguimos celebrando en Long Play Discoteca donde se reunían los periodistas de Pueblo, de Diario16 y en general el mundillo de la información. Yo estaba preocupado porque no nos fuéramos de la lengua y saliera la noticia antes de la entrevista de Nicolás con el presidente de IBERIA pero felizmente, el DYC no nos hizo ninguna mala pasada y no contamos nada: Cosa extraña la verdad, todavía no me lo explico.

Al medio día Nicolás tenía la entrevista. Yo estaba tranquilo; sabía de los veinte minutos brillantes de mi compañero y que a partir de ese momento, empezaría la OPERACION PLUS ULTRA.

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