Bajo el rótulo de “La Industria de la felicidad”, Amancio López Seijas, presidente de Grupo Hotusa, que dirige desde su fundación en 1977, ha convocado a Eduardo Puga, Director financiero de Bodegas Muga (Haro, La Rioja) y Pedro Ruiz Aragonés, CEO del pago de Alma Carrovejas, en Peñafiel (Segovia) a un debate y reflexión sobre le vino y el enoturismo en una de las torres de Iberostar.
Instalado en el mundo rural, el enoturismo ha contribuido notablemente a enriquecer este medioambiente logrando, no solo fidelidad de clientes, compradores y visitantes, sino fidelizando a buena parte de la población de esa España vaciada o que se vacía paulatinamente. Además, atrae talentos jóvenes, muchos de ellos acaban agregándose al lugar de los pagos y viñedos, es dijo, entre otras cosas en este interesante y bien llevado diálogos de profesionales del vino.
Se busca un vino de calidad y arraigo a la tierra, pero también con innovación y nueva tecnología, se subrayó. Mantener la historia y un legado de tradición familiar y cooperante con los viticultores cercanos ayuda a potenciar el lugar, el vino, la gastronomía, artesanía, hoteles… Cierto que el enoturismo exige también buenos servicios comunes de hostelería, comunicaciones, taxis, aeropuertos pequeños más internacionales, etc. Fidelizar compradores y visitantes genera negocio.
Viajar es importante, tanto para los empresarios bodegueros, como personal oportunamente preparado que enseñen las bodegas con entusiasmo de anfitriones y que transmitan ese entusiasmo a los visitantes. Que sientan el negocio como propio. “Yo aprendí mucho, en su día, de mi viaje a las bodegas de Mendoza (Argentina). Utilizar las agencias de viaje y las redes sociales es hoy necesario para potenciar el enoturismo, sobre todo en estaciones de más baja afluencia, como durante el invierno, momento ideal para motivas a visitantes americanos. “Nuestros primeros clientes son mexicanos, puertorriqueños y dominicanos”, declaró Pedro Ruiz Aragonés.
“Crear asociaciones y rutas con otras bodegas facilita el incremento del negocio”, señaló Eduardo Muga.
El vino y el enoturismo son la gran fortaleza de España y la marca España. Incluso puede ser una “cuestión de estado”, por prestigio, más que por financiación. La cultura del vino conlleva mucha historia en distintos campos y los jóvenes se interesan cada día más por ella. La gstronomí local renovada gana con la difusión del vino y el enoturismo
El vino y el enoturismo son los grandes embajadores de la marca España porque se insertan en una cultura más amplia que va desde la gran arquitectura contemporánea incorporada a la tradición más sabia de las bodegas tradicionales y elaboración de sus vinos.