Es increíble como una gran cantidad de “padres modernos”, tienen la convicción que la tan publicitada “crianza con respeto” radica en permitirle todo a sus hijos. Todo se lo preguntan, como pidiéndoles autorización para seguir criándolos: ¿Quiere tomarse la sopa? ¿Quiere ir al Jardín? ¿Quiere subirse a la camilla para que lo examine el doctor?
Muchos padres cada vez van cediendo más terreno ante sus hijos. Algunas veces eso enmascara un sentimiento de culpa, tal vez por tenerlos “abandonados” todo el día por causa del trabajo. Entonces, al llegar a casa por la tarde-noche, el niño pasa a ser dueño del menú, del celular y del control remoto de la TV.
Me rebelo ante ello.
Se los digo abiertamente a los padres de algunos de mis pacientitos. Y es que no me importa perder un paciente; más me importa rescatar a un niño que el día de mañana tendrá cero tolerancias a las frustraciones. Será individualista y creerá que es normal que en el metro vaya un niño de 7 años sentado y un adulto de 70 años de pie.
Se puede criar perfectamente diciendo “no”, diciendo “más tarde”, diciendo “no creo que eso esté bien”. Pienso que la crianza “con respeto” debe ser primariamente “con cariño-inteligente”.