Miguel Ángel Moncholi Chaparro, que acaba de cumplir 70 años, lo ha sido todo en periodismo y más que todo en la información taurina. Ha desarrollado gran parte de su carrera en radio, televisión, prensa escrita y enseñanza académica, siendo una referencia destacada del periodismo taurino en España. Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid y Doctor en Ciencias de la Información, rama de Periodismo (1997-2004) por la misma universidad, durante toda su vida ha estado vinculado al periodismo y la enseñanza. Desde finales de los años 90 dirige el Curso de Periodismo Taurino, formando a generaciones de comunicadores especializados en este campo. Más recientemente, ha puesto en marcha, en colaboración con FEPET, el curso de Comunicación Turística en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.
Su amplio conocimiento del mundo de los toros, en el que empezó en 1980, le ha llevado a trabajar con los más destacados medios, en especial Cadena SER (donde se inició como becario y ha seguido como subdirector y voz comentadora de “Los Toros” en la misma cadena hasta 2015), y Telemadrid, a partir de 1989 y hasta hace muy poco, donde dirigió y presentó información taurina en sus informativos y retransmisiones desde plazas de toros, convirtiéndose en una de las voces más reconocibles del periodismo taurino nacional. Fue cofundador del portal Burladero TV, uno de los primeros portales taurinos de internet en 1999, sirviendo también como jefe de opinión y director editorial en años posteriores.
Su meticuloso trabajo y su contribución profesional tanto al periodismo en general como al ámbito taurino en particular le han hecho acreedor de numerosos premios, entre otros, el Premio Ondas (1979 y 1997), la Antena de Oro (1992) por su labor innovadora en Telemadrid, Premio ATV (1999), Antena de Plata por su trayectoria profesional (2014), Trofeo Puerta de Madrid por la Federación Taurina de Madrid (2016), Madroño de Albero de la Tertulia Conde de Colombí de Madrid (2023), Premio “Guillermo Marconi” en los Premios de la Villa de Madrid (2007), y, el más reciente, Premio Nacional de Tauromaquia otorgado por la Academia Española de Tauromaquia (2024).
Amigo de los toros... y de sus amigos
La categoría profesional de Miguel Ángel ya queda expuesta, pero sin duda más importante que eso es su categoría humana. Pocas personas he conocido que muestren tanto amor a los toros y lo demuestren con razonamientos sólidos. Y muchas menos que sean tan amigo de sus amigos y que sitúe la amistad por encima de casi todo. Reconozco que a mí no me gustan las corridas de toros, aunque me gustan menos las prohibiciones, por eso estoy a favor de que la Fiesta continúe. Hace poco tuve ocasión de invitar a Moncholi y varios periodistas taurinos a dos fiestas que tiene al toro como protagonista: La Fiesta del Torico en Teruel y el Carnaval del Toro en Ciudad Rodrigo (Salamanca). Enseguida comprobé que a Miguel Ángel le conocían y apreciaban todos, desde los toreros y banderilleros, al médico de la plaza o al capataz de la ganadería.
En los pocos ratos que no estaba saludando a alguien, ambos debatíamos sobre los argumentos a favor o en contra de la Fiesta. Tradición cultural con siglos de duración/sufrimiento del animal; Expresión artística/importancia de los valores actuales frente a lo convencional; Fiestas comunitarias antiguas/subvenciones públicas; Generación de empleo directo e indirecto/efecto negativo internacional; Conservación del toro bravo/otras utilidades de la raza, muchas especies se extinguen...
Casi nunca discutíamos, solo hablábamos, tampoco tratábamos de convencer al otro. Era, ante todo, una charla de amigos, educada, tranquila, rebuscando argumentos, exponiendo ideas. Así es Miguel Ángel Moncholi con todo. Siempre busca la concordia, no el enfrentamiento, con alguien así es fácil ser amigo. Habría siso un buen político, aunque no sé si en estos tiempos. Cuando se planteó renovar el Comité Ejecutivo de FEPET, él insistía en que yo fuera el Presidente y yo que lo fuera él. El otro bien podría ser Vicepresidente. No nos convencimos, al final él acepto ser Vice y yo Director General.
Siempre sonriente y de buen humor, con opiniones firmes pero no rígidas sobre lo humano y lo divino, complaciente, buen gourmet, amante de los viajes –tenía previsto viajar al medio mundo que le falta por conocer cuando cumpliera los 70 y se jubilara en parte, y sigue en ello en cuanto recupere la salud–, elegante, buen conversador sobre cualquier tema, Moncholi es ese compañero, ese amigo que cualquiera quiere tener. El homenaje, uno más, que se le rinde estos días no es el reconocimiento a un gran periodista, a un gran amante de los toros y la fiesta, es, sobre todo, un brindis –como tantos que él ha presenciado– a un gran hombre. Te queremos Miguel Ángel.