Todo comienza con una subasta diaria llamada “Pool”.
Aunque en nuestra factura pagamos el precio de la luz en kW, en el mercado mayorista se maneja en MWh o megavatio hora.
Este mercado lo gestiona OMIE (Operador del Mercado Ibérico de Energía), celebrando una subasta diaria a las 12:00. En ella las empresas que generan la electricidad la ofrecen a las comercializadoras (las que nos cobran la factura).
El precio que se fija ese día será el que esté vigente durante las 24 horas de las que se compone el día siguiente. Así, el importe de esta subasta va a ser el principal responsable de lo que paguemos cada día.
Sistema marginalista
En España se usa lo que se denomina como sistema marginalista, el cual es polémico porque suele subir bastante el coste del MWh.
Que el sistema sea marginalista quiere decir que se paga la energía al precio de la última tecnología necesaria. Las productoras tienen energía de las centrales nucleares, procedente de las plantas eólicas, de las fotovoltaicas, etc.
Lo que suele ocurrir es que para poder cubrir la demanda en algunas horas en concreto, las comercializadoras deben adquirir energía que procede del gas y que se genera en las plantas de ciclo combinado.
Esta energía es la más cara, de manera que cuando esto sucede, el MWh se paga al precio del gas, lo que sube la factura. Lo mismo pasa con el resto de las energías, lo que quiere decir que si el gas no es necesario, el precio del MWh lo fijará el de la última energía necesaria para poder cubrir la demanda.
Hay tres figuras clave que intervienen en este proceso
Antes de que la luz llegue al enchufe de nuestra vivienda, hay tres actores principales que deben intervenir:
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OMIE: dirige la subasta y procura encajar oferta y demanda.
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Red Eléctrica Española: su labor es evitar apagones. Tiene una función técnica para asegurar que se produzca la misma energía que se está consumiendo.
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El Gobierno: decide la parte regulada de nuestra factura, como por ejemplo los impuestos, los peajes, cargos, etc. Al final, estos impuestos suponen alrededor de la mitad del coste de la factura mensual.
¿Por qué el precio de la luz es diferente cada hora?
Buena parte de la culpa de que el precio sea tan variable la tiene el clima. Así, cuando el día es ventoso y hace sol, el precio del MWh baja, pues las renovables cubren la mayor parte de la demanda y en esas condiciones su coste es casi cero.
Si no hay viento, tampoco sol y además hace frío, se necesita mucha energía que no aportan las renovables. Se debe recurrir al gas, que es más caro, y tiene que pagar una multa por emitir CO₂. Por eso, en las horas en las que hace falta mucho gas, el precio se dispara.
(CN-04)