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Hadrian, en el Teatro Real de Madrid, de Rufus Wainwright
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Hadrian, en el Teatro Real de Madrid, de Rufus Wainwright

  • Con la colaboración especial de la Mapplethorpe Foundation, el Teatro Real de Madrid estrena Hadrian, el amor detrás del guerrero, de Rufus Wainwright.

Por Concha Pelayo (*)
viernes 29 de julio de 2022, 01:41h

28JUL22 – MADRID.- La historia relata el último día en que gobernó el emperador entre los años 117 y 138 de nuestra era. De Hadrian se sabe, sobre todo, porque fue el artífice de la construcción del muro que lleva su nombre en Britania y por los conflictos con Judea contra el monoteísmo. Sin embargo, se desconoce por completo su condición sexual. Estuvo profundamente enamorado de Antinoo y éste fue su mayor legado, mucho más en los tiempos que corren cuando el mundo se abre y acepta de las relaciones homosexuales.

Hadrian, en el Teatro Real de Madrid, de Rufus Wainwright

En tiempos del emperador Hadrian, las relaciones entre hombres eran comunes y aceptables entre los nobles, siempre y cuándo se produjeran por placer carnal entre un hombre maduro y un joven esclavo, por ejemplo, que, se supone, estaba sometido a su amo. No era el caso de Antinoo que era demasiado mayor para que esta relación fuera bien vista. Escandalizaba que, además, Antinoo fuera tratado de igual a igual, de compañero. Y esto no estaba permitido.

Los amantes se habían conocido en Grecia mientras el emperador recorría el país. Estuvieron seis años juntos, disfrutando de su amor y de la bonita relación que mantenían. Se prometían una vida feliz en TIBUR, residencia de Hadrian pero, inexplicablemente, Antinoo murió de forma repentina.

En síntesis, éste sería el arranque de la ópera que parte de tres universos distintos según Jörn Weisbrodt, director de escena: el mundo de la ópera, el mundo de Hadrian de Rufus Wainwright y el mundo de la fotografía de Robert Mapplethorpe, pero si se observa la encrucijada entre estos tres universos, las conexiones resultan más que evidentes. Las imágenes que Mapplethorpe aporta a esta representación, a pesar de su naturaleza controvertida resultan agradables. El amor está presente y eso trasciende al propio espectáculo.

La ópera consta de cuatro actos en una sola representación. En el primero, el emperador se encuentra muy enfermo y deprimido por la muerte de Antinoo lo que le ha sumido en una fuerte crisis. Está rodeado de los más allegados que están ansiosos e impacientes para que Hadrian se reponga retome el mando. Hay una gran crisis en Judea pues se gesta una rebelión. Llega para ayudar a Hadrian, Plotina, la emperatriz que ayudó a Hadrian a conseguir el trono. Le anima para que se ponga al mando dado que el monoteísmo avanza. Plotina es una deidad y promete a Hadrian que si deja a un lado todo lo que le aqueja y se repone, le facilitará volver al pasado para que pase dos noches con Antinoo. Hadrian accede a tan atractivo trato.

En el segundo acto se nos muestra el pasado en la Grecia que tan feliz hizo a la pareja. Rememoran una preciosa fiesta en Robigalia para celebrar la cosecha. Aquí es donde conoceremos a la esposa de Hadrian, Sabina, una sensible mujer, desengañada por la falta de atención de su esposo. También nos encontraremos con Turbo, amigo de la infancia de Hadrian. Plotina visita a todos ellos bajo la apariencia de Sibila que predice el futuro de Hadrian, pero Hadrian se deja llevar por la fiesta e ignora cualquier premonición indeseada. Termina el acto con la invitación de Adriano a Antinoo para que vuelva a él.

El tercer acto. Están en Egipto y navegan por el Nilo. La pareja se envuelve en la misma pasión, que les convierte en almas gemelas. Han pasado los seis años y todos quieren volver a Roma. Antinoo es ya una presencia respetada por todos pues se ha convertido en un sabio que ofrece sabiduría, pero a Turbo le preocupa que Hadrian esté sometido y medatizado por Antinoo. Sólo está receptivo a su pasión y olvida sus obligaciones de emperador y no lucha para frenar la maquinaria que los militares de Roma consideran necesaria para conservar el Imperio. Por eso Turbo media con Sabina un plan para que separe a los amantes.

El último acto regresamos a la noche de la muerte de Hadrian. Se encuentra desolado al conocer toda la verdad. Reacciona y adopta una venganza que será la perdición, tanto del Imperio como de los deseos de Plotina. Envía tropas a Judea. Y obliga a Turbo a confesar el asesinato de Antinoo. Hadrian muere para convertirse en Dios.

Una bella historia que cierra la temporada del Teatro Real.

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