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Obituario

Carlos Amigo, Cardenal arzobispo de Sevilla, un humanista, un filósofo. D.E.P

Por Concha Pelayo (*)
jueves 05 de mayo de 2022, 01:46h

04MAY22 – ZAMORA.- El fallecimiento de Carlos Amigo, el que fue cardenal arzobispo de Sevilla me lleva a recuerdos de adolescencia cuando llegó a Zamora por primera vez al colegio de los franciscanos, que se encontrabas al lado de la casa donde yo vivía con mis padres. Recuerdo que Monseñor era guapísimo: alto, guapo, atlético y con una mirada y sonrisa envidiable. Nos gustaba ir a misa los domingos, solamente para verlo, él era el oficiante.

Carlos Amigo, Cardenal arzobispo de Sevilla, un humanista, un filósofo. D.E.P

Años después, colaborando yo en una emisora de radio local, intervine en un programa denominado: “Zamoranos en la diáspora” y consistía en entrevistar a personajes relevantes de Zamora que residían fuera de la provincia, o que siendo de fuera de ella habían vivido durante algún tiempo en la ciudad. Ese era el caso del arzobispo de Sevilla, entonces, Mons. Carlos Amigo; como el Juez Gómez de Liaño o el director de orquesta Jesús López Cobos, que también fueron entrevistados.

La noticia de la muerte del cardenal Carlos Amigo me ha hecho rebuscar en mi archivo y encontrar la entrevista que le hice. Desde que lo conocí por primera vez siendo una adolescente hasta ese momento habían pasado muchos años. Él ya era arzobispo de Sevilla y yo también tenía mi vida organizada. Poco tiempo después le nombrarían Cardenal.

Conseguí su teléfono y se puso alguien que habló en su nombre. Le expliqué el motivo de mi llamada y quién era e inmediatamente accedió. Fijamos una fecha para la entrevista y lo llamé desde la emisora. Estuvimos hablando un buen rato. Parte de aquella entrevista, muy densa e interesante, también la publiqué en prensa escrita algún tiempo después, que es la que rescato ahora por la circunstancia de su muerte y por el contenido de la misma. Por desgracia, la de la radio no la conservo y en la emisora la han perdido. La fotografía me la enviaron expresamente de la Archidiócesis de Sevilla para su publicación.

ENTREVISTA AL ARZOBISPO DE SEVILLA, MONSEÑOR CARLOS AMIGO

Pregunta.- ¿Recuerda cómo fue su primer contacto con Zamora?

Respuesta.- Lo recuerdo muy bien porque era mi primer destino y se me quedó grabado. Llegué a las siete de la mañana en tren, desde Madrid. Hacía un frío terrible, con mucha niebla. Zamora se me vino abajo caminando por las Tres Cruces y fíjese, que yo soy castellano y muy acostumbrado al frío. Pero poco a poco, esa niebla se fue disipando y a los quince días de estar en Zamora me sentía francamente a gusto porque Zamora es una tierra con unos sentimientos muy profundos y cuando te haces amigo de una persona es para toda la vida.

P.- No me resigno a preguntarle por la guerra de Iraq.

R.- Voy a citar algunos párrafos que incluyo en una de mis recientes homilías. “Se tiene la certeza de que con la paz todo es posible y que sin ella cualquier aspiración de bienestar es inalcanzable. Cuando el hombre se empeña en dominar y someter a su hermano, cuando pretende hacerse el dueño e imponer su fuerza sobre los demás, ha claudicado de su verdadera dignidad. Ha dejado de ser un hombre de paz. No podemos conformarnos con la opinión de que

el mal es irremediable y que el único camino sea el enfrentamiento, la violencia y la guerra. No dejaremos de hacer de hacer aquellos pequeños o grandes gestos que ayuden a crear esa verdadera cultura de la paz. Nunca la cultura de la muerte…”

P.- ¿Cree que existen puntos de coincidencia entre la religión cristiana y la musulmana?

R.- Indudablemente hay muchos puntos de coincidencia en ambas. Son monoteístas. Dios es el sumo de todas las creencias. Después hay algo que nos separa profundamente: Jesucristo. Para el islam, Jesús es una persona extraordinaria, pero de ninguna manera el verbo de Dios encarnado en las entrañas de María y ésta es la gran separación. Pero, cristianos y musulmanes, en ese punto fundamental que nos une, como es la fe en Dios, indiscutiblemente que tenemos unos caminos que nos unen como es la ayuda a los más humildes o el trabajo por la paz.

P.- Desde su experiencia en África, que le ha dado la oportunidad de conocer en profundidad a los musulmanes, cómo cree que nos ven a nosotros.

R.- Aquí hay un problema. La mayor parte de los cristianos nunca han hablado con un musulmán y la mayor parte de los musulmanes tampoco han hablado con un cristiano. Existen los prejuicios, los atavismos, casi siempre erróneos e influyen en una mentalidad que no es exacta y también las personas que se pueden conocer referentes al islam, que son personas que viven situaciones difíciles, como es el caso de los emigrantes. En cuanto a la cultura, aquí hay una cultura muy peculiar. Yo me he encontrado en el Magreb, en el norte de África, con unos elementos culturales que solo existen en Andalucía, lo que quiere decir que ésta no era una cultura islámica, sino que se fue fraguando en el encuentro entre dos pueblos, como el cristianismo y el islamismo, pero que desarrolló una cultura completamente distinta.

P.- Se dice que las tres culturas que convivieron en España: cristiana, judía y musulmana, supuso un ejemplo de convivencia…

R.- Bueno, bueno, sobre la convivencia pacífica yo tengo mis serias dudas, porque resulta que, en estas ciudades como el caso de Sevilla, estaban los Alcázares, los judíos, y estaban las Mazmorras. En las Juderías, cuando se ponía el sol, no se podía ni salir ni entrar de allí. En las mazmorras estaban aquellos que eran del grupo distinto del señor que estaba allí en los Alcázares. Esto no era ningún ejemplo para nadie. Sin embargo, sí hubo algunas líneas en ciertos sectores más cultivados culturalmente, pero creo que todavía queda mucha historia por hacer en esa ejemplaridad.

P.- Cuando visitamos países árabes, comprobamos que las manifestaciones religiosas, individualmente, parece que se vivan con mayor intensidad, cuando vemos a los fieles en las mezquitas, con ese silencio, con ese respeto…

R.- Naturalmente, se vive de forma mucho más intensa. Eso es la persona. Un buen musulmán puede ser muy musulmán y un cristiano un buen cristiano. Ahora sería, cómo se acerca uno mejor a Dios, nosotros conocemos solamente un camino que es el de Jesucristo. Pero con un enorme respeto a los que se creen o se acercan a él de otra manera. Nosotros no tenemos otro camino que acercarnos a Dios que no sea el de Jesucristo. A veces se ha querido poner como modelo otro tipo de religión, que más que para ensalzar esa religión, era para denigrar otra contraria. ¿Contra quién van esos aplausos…? Ha habido muchos tópicos que nacen de personas que nunca han querido saber nada de religión. A mi me dicen también: qué maravilla cuando en las iglesias cantan todos los fieles al unísono. Claro, tengo que decir, pues no veas lo que nos cuesta, a veces, hacer cantar a los fieles. Piense usted, por ejemplo, en una persona que se acerca a Zamora, ahora en Semana Santa, pues quedaría fascinada. Me refiero a una persona de otra religión. Ver esa serenidad en las expresiones, ese silencio, esa pedagogía de los padres al explicar a los hijos los misterios que ven en esos pasos… Claro, hay cosas que nos fascinan, como cuando uno oye al Coro del Tabernáculo mormón, que es, probablemente, uno de los mejores del mundo. A uno le fascina. ¡Dios mío, qué expresión religiosa ¡

P.- En estos momentos tan conflictivos, algunos piensan que hasta la religión es válida para declarar una guerra.

R.- Relacionar la religión con la guerra, para un creyente es una blasfemia. Que se ponga por delante un estandarte para humillar al contrario o para matar a los otros, de ninguna manera. Una religión es un camino para la paz y la fraternidad entre todos. Y esto es en el Corán, en el Antigua Testamento y en el Evangelio. Una persona creyente, auténticamente creyente, puede utilizarlo. Y se ha utilizado a lo largo de la historia y en la historia reciente también, pero, desde luego, demuestra ser no buen creyente, aquél que para matar a su hermano pone a Dios por delante.

P.- Cómo ha encontrado Zamora en su último viaje?

R.- Zamora está preciosa. ¡Cómo ha cambiado! No se parece en nada a cuando estuve en los años sesenta en los Franciscanos. Por cierto, guardo muy buen recuerdo de aquella época. Era mi primer destino y eso marca siempre. Me llamó la atención la restauración de monumentos y calles; el Casco Histórico. Se ha hecho mucho en Zamora y quienes la conocen se quedan muy sorprendidos. Ha adquirido un aspecto de una ciudad muy moderna y muy bien equipada en lo urbano.

Muchas gracias Monseñor.

(Concha Pelayo)

Concha Pelayo (*)

(*) Concha Pelayo - Es escritora/ Gestora Cultural - Miembro de AICA, FEPET y ARHOE - https://voydetapas.blogspot.com.es/

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