Bogotá.- Un civil perdió la vida ayer y tres policías resultaron heridos en un ataque con explosivos lanzado por presuntos guerrilleros de las FARC en un pueblo de la zona del suroeste colombiano en la que murió el pasado viernes "Alfonso Cano", alias del jefe máximo del grupo rebelde, según informaron ayer autoridades de la región.
La acción insurgente produjo destrozos en, al menos, 19 casas y locales de Piendamó, localidad del departamento del Cauca, y es la primera que cometen los rebeldes en el país desde la caída de su líder en una operación militar.
El gobernador del Cauca, Guillermo Alberto González, explicó a la prensa en Popayán, la capital regional, que el ataque fue cometido con cohetes artesanales lanzados desde una camioneta.
Los guerrilleros lograron lanzar dos de cuatro artefactos que transportaron en el vehículo, dijo González, quien indicó que solo uno de ellos dio en el blanco, que era la estación municipal de la Policía Nacional.
Las explosiones causaron la muerte de un civil que se dedicaba a animar fiestas infantiles y dejaron heridos a tres policías, según informes transmitidos a la Gobernación por el alcalde de la localidad, Ariel Rodallega.
La localidad del ataque es vecina de Popayán y forma parte de la zona en la que las fuerzas de seguridad mataron a "Cano", comandante en jefe de las FARC.
El líder guerrillero cayó el viernes por la noche en un paraje montañoso entre las localidades caucanas de Suárez y Morales, cuando huía de una operación que había sido iniciada el mismo día por la mañana, con un bombardeo al campamento en el que se encontraba.
"Alfonso Cano", alias de Guillermo León Sáenz, de 60 años y antropólogo de profesión, tenía una trayectoria de casi cuatro décadas en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), de las que era jefe máximo desde mediados de 2008.
El líder muerto había sucedido a Pedro Antonio Marín ("Manuel Marulanda" o "Tirofijo"), fundador y hasta entonces único comandante en jefe que había tenido esta guerrilla, en actividad desde 1964.
Marín falleció el 26 de marzo de 2008, casi octogenario, de una crisis cardiaca, según informó en su momento el Secretariado (mando central) de las FARC.
Esta reacción reforzó ayer los temores que han surgido en diversos estamentos. Un grupo de intelectuales liderado por la congresista Piedad Córdoba advirtió ayer de las consecuencias para los secuestrados de las FARC.
El grupo “Colombianas y Colombianos por la Paz” (CCP) sostiene que la intensidad de los bombardeos y operaciones militares ha puesto en riesgo inminente a los veintiún uniformados secuestrados por los rebeldes, así como a comunidades campesinas e indígenas.
Son acciones que, "sin ningún miramiento de carácter humanitario, descargan su plomo y sus bombas en el afán de obtener victorias militares a cualquier precio", criticó este colectivo en un comunicado difundido en Bogotá.
La organización CCP se declara preocupada por la postura del Gobierno del presidente, Juan Manuel Santos, favorable a la "confrontación armada" por encima de la "salida política mediante el diálogo y la negociación". El Ejecutivo de Santos "carece de una política verdadera de paz" y "lo único que busca es mantener los privilegios y el lucro que obtiene mediante la guerra", añadió el colectivo, que se reunió en Bogotá para analizar la desaparición del líder rebelde.
El hecho es un "duro golpe para la paz", consideró este colectivo, creado para mantener un "intercambio epistolar" con las Fuerzas Armadas Revolucionarias y también con su par Ejército de Liberación Nacional (ELN).