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Fragmentos de Vida

Barcelona, la Sagrada Familia... pasión y desafío de Gaudí
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Barcelona, la Sagrada Familia... pasión y desafío de Gaudí

Por Maica Rivera

29MAY17.- Templo expiatorio que nacido de la culpa brinda a Dios aquello que el alma considera aún pendiente. Ofrenda continua, pues el hombre al Creador adeuda satisfacción infinita. Obra perenne, esencia de Naturaleza viva.

Templo expiatorio que nacido de la culpa brinda a Dios aquello que el alma considera aún pendiente. Ofrenda continua, pues el hombre al Creador adeuda satisfacción infinita. Obra perenne, esencia de Naturaleza viva.

Fragmentos de Vida

La Sagrada Familia despunta en el centro de Barcelona marcando un paisaje en el que la arquitectura es más que testigo de historia sucedida. Fachadas de edificios evocan a una Tierra que fue inicio de vida. Árboles, montañas, ríos y mar que presentes a través de piedra expresan sentimientos que armonizan y trepan hacia el Cielo con promesa de que Barcelona es ciudad especial y única.

Desafío arquitectónico aceptado

El Oratorio simbólicamente, es expresión en piedra de la fe cristiana. Realmente, es reto constructivo centenario e inacabado, cuyo punto de partida fue la arquitectura gótica hasta alcanzar la culminación de un nuevo estilo, síntesis de todo lo probado, integración de todas las artes... Gaudí y su máxima exteriorización naturista.


Integración de todas las artes…

En 1882, en acto público, el solar de 12.800 metros cuadrados donde se ubica la Basílica fue protagonista de la ceremonia de colocación de la primera piedra. Antonio Gaudí asistió sin saber que consagraría la vida a “su” Templo. Las obras comenzaron el 25 de agosto de 1883. Sin embargo, con tan solo 31 años, el arquitecto asumiría la dirección del proyecto el 3 de noviembre de ese mismo año.

Consciente de que en una vida no dispondría de tiempo suficiente para el diseño de planos, realizó maquetas en yeso de los puntos más significativos con la esperanza de que sus indicaciones continuaran la forma arquitectónica y escultórica con la que intentaba explicar de forma lógica las enseñanzas de los Evangelios. En el reinicio de la obra en el año 1944, numerosos detractores argumentaron que Gaudí no había dejado ningún proyecto finalizado, tan solo indicaciones sin precisar... Quizás no entendieron el pensamiento del artista; él confiaba en que la aportación de futuras generaciones enriquecerían su arquitectura.

Pasión a la que entregó su vida

Durante los cuarenta y tres años que el maestro dedicó a “su” Templo -quince de ellos de forma exclusiva-, pudo completar la cripta, el ábside y parcialmente la fachada del Nacimiento.

"La obra de la Sagrada Familia es lenta porque el amo de esta obra no tiene prisa"

Antonio Gaudí

La implicación absoluta del arquitecto hacía que perdiera la noción del tiempo y según dicen, también la cordura. Gaudí consideraba que tenía la misión divina de insuflar vida al levantamiento de tan glorioso Templo... Solo así podría representar plásticamente las verdades de la religión divina.

Rasgos armoniosos y dramáticos en numerosas esculturas que él mismo diseñó mediante moldes y fotografías... Movimiento, vida, aliento, existencia, dolor, ira..., el virtuoso Gaudí directamente esculpía en piedra que, aún hoy, desprende latido del que en su día fue por algunos considerado excéntrico y por otros incomprendido artista.


Insuflar vida al levantamiento…

Trabajaba según el monumento se iba nutriendo de vida. Su presencia era vital, ya que de ella la obra se alimentaba y crecía... Los arcos eran venas que en ningún sitio confluían…, pues el corazón del Santuario aún no existía.

Dotar a la roca de vida…, ardua tarea para un hombre que no siempre fue devoto ni buen alumno de su amada arquitectura. No conoció pasión humana, sino sublime desafío a la inteligencia que consideraba sensual y única. Largos ayunos le ayudaron a comprender el “todo” como algo estructurado y lógico… Sufrió un proceso de conversión que se reflejó en su creatividad y “locura”.

“Absurda definen mi vida ahora que ni teatro ni máscara existen en mi día a día…,solo mi Templo con eterna monotonía. No consigue el frío yeso que tocan mis manos dar forma a lo que ni en doscientos años terminaría. Explicar que la pasión domina mi vida… No duermo…, solo amo, y en mi amor pierdo vida, que escapa asustada ante la grandeza del lance al que se enfrenta… Pero ya ni la vida necesito pues me alimento de roca alzada, y, con tan solo contemplarla, desborda, atrapa imaginación y alma… No puedo ni quiero dejar de amarla”.

Conocer a Gaudí es entender La Basílica

En 1892 comienza la fachada del Nacimiento –o Natividad– utilizando piedra arenosa de la montaña de Montjuïc con decoración que evoca elementos de Vida. Pensó que sería estímulo hipnótico para la continuidad de su obra infinita…

Concibió la Sagrada Familia como hechura que adoptando el lenguaje de la Naturaleza expresaría temores, belleza y palabras no dichas… necesidad de esculpirlas, Necesidad de oírlas a golpe de cincel y roca desprendida.

Fallece en 1926 siendo enterrado en la Cripta, corazón de La Sagrada Familia. Las entrañas de su Templo ya latían, con su cuerpo inerte les dio vida… Última morada del artista. Su muerte, triste reflejo en lo que se había convertido su vida…, fuera del Templo no existía. Por sus pobres y dejadas ropas lo confundieron con vagabundo, y sin ser reconocido abandonó este mundo que quizás no era el suyo…

Él estaba por encima de ropa o nombre escrito… Él respiraba aire que pocos afortunados respiran. Él olía, tocaba y sentía savia que fluye por árboles, plantas…, agua que atraviesa ríos que confluyen en tierras dando vida, alzando ramas…, encaramándose, ascendiendo, abandonado Tierra y elevándose a Cielo… Y todos sus sentidos se convertían en uno cuando frente a un bloque de roca construía un mundo.


Las leyes de la Naturaleza…

Opinaba que el estilo gótico era imperfecto, pues no reflejaba las leyes de la Naturaleza…,códigos que él mismo ignoraba cuando trasladaba normas a las formas estructurales de la arquitectura… El todo en un uno… Gaudí solitario, Gaudí inmerso en su mundo.

Gaudí, que con tu pasión dejaste de necesitar nada… pensarte, percibirte… Me acerco –yo también en mi mundo–, a lo que dicen es Iglesia, Santuario, Templo, rodeada de obras y ruido, de caos, tráfico, turismo… Sonido de idiomas que no reconozco pues no escucho, ni miro, ni huelo, ni casi respiro… Mientras camino, aún desde lejos, contemplo mas allá de lo construido; adivino torres, fachada principal…, intuyo como sentías que cada segundo era suyo, del Templo, no tuyo ni mío… ¡Qué desesperación tuvo que ser presentir que una vida no sería suficiente entrega a tan sublime idea…! Dar voz y vida a la Naturaleza.

A las puertas del Templo

En la manzana de la Sagrada Familia –en el corazón de la ciudad– apenas hay espacio entre los miles de turistas. Se estima que solo un 70% del diseño que Antonio Gaudí proyectó está finalizado. El resto, como si de un gigante puzzle se tratara, se resuelve en las afueras de Barcelona con técnicas como las que se utilizan en la construcción de los grandes rascacielos… Trozos que una vez terminados son trasladados al Oratorio, que va ganando altura y afianzando lo que un genio soñó despierto… Soberbio monumento.

Una larga fila de personas esperan para entrar a la hermosa Basílica… Entre ellas yo me encuentro. El bullicio me recuerda que tú, Gaudí, reposas dentro… un motivo más para visitar tu Templo. Me aíslo, alejo de mí cualquier sonido, pues aprendí cómo hacerlo. Estar solo entre la multitud es más habitual de lo que creemos. Y entonces, como imán yo te siento, y cada paso que avanzo hacia el interior se me hace eterno…

…Dejo de pensar cuando estoy en el interior de “tu” Templo…, Festín para los sentidos… luz que induce a la introspección y al silencio… Voy reconociendo en detalles arquitectónicos tu esencia y estilo, tu personalidad, carácter y expresión, distinción y método… único e inconfundible; Casa Batlló, La Pedrera, Parque Güell… La intimidad con la Naturaleza es fascinante a la vez que desconcierta…


Y entonces, como imán, yo te siento…

Se prevé que las obras concluirán en el año 2026, centenario de la muerte del llamado “arquitecto de Dios”. La Basílica quedará extraña sin la edificación incesante y estruendo de grúas, sin piezas esparcidas esperando a ser incorporadas, sin la sorpresa de nuevos detalles que hacen cada visita única…, sin la curiosidad de ir a contemplarla una vez más…Prefiero no imaginar que algún día este lugar deje de asombrar.

En breve el interior del Templo…

Entre columnas arborescentes que asemejan bosque de piedra, en las entrañas de este sueño de arquitecto y genio, la poesía da principio al verso que, fascinado comienza a detallar…



Un abrazo

Maica Rivera

Scott Hefti


www.maicarivera.com

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  • Barcelona, la Sagrada Familia... pasión y desafío de Gaudí

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    2389 | Antonio - 31/05/2017 @ 01:45:08 (GMT+1)
    Gran genio....es impresionante su arte fusion de arquitectura y naturaleza. Muy bonito como siempre....querida Maica un abrazo y un beso..vida

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