La serie Teherán, disponible en Apple TV, es una puerta de entrada para entender la tensión actual. Esta ficción nos muestra la profunda penetración del Mossad en las altas esferas iranies. La trama deja clara la capacidad destructiva de los servicios de inteligencia israelíes y su obsesión absoluta por un objetivo único: impedir que el régimen de los ayatolás consiga la bomba atómica.
La serie destaca por su crudeza. Describe con precisión la eficacia de las operaciones especiales y la ausencia total de límites morales a la hora de eliminar cualquier amenaza. En este juego de ajedrez geopolítico, los testigos innecesarios desaparecen y los objetivos se cumplen con una frialdad quirúrgica. Es un retrato fiel de la "guerra fría" que se libraba en los despachos y callejones de la capital iraní, antes de que Israel empezara la guerra tradicional.
Si queremos entender el punto de ruptura entre Irán y Occidente, debemos ver Argo. Esta obra maestra de Ben Affleck narra la historia verídica del rescate de seis empleados de la embajada americana en Teherán que consiguieron huir durante el asalto a la embajada y se refugiaron en la residencia del embajador canadiense.
La película es dinámica y apasionante. Muestra como un agente de la CIA, especializado en rescates , urde un plan surrealista para sacarlos del país. Argo es esencial porque captura el caos de la Revolución de 1979 y el sentimiento de vulnerabilidad de una potencia como Estados Unidos ante un estallido social que nadie supo prever .
Para profundizar en el conocimiento del Irán de esa época, la miniserie documental Hostages-Rehenes- es imprescindible. Son cuatro episodios que se ven con la intensidad de una película de aventuras. Se centra en el secuestro de los empleados de la embajada estadounidense, un evento que cambió la historia del siglo XX. Lo más valioso de este trabajo es que cuenta con declaraciones directas de los protagonistas: tanto de los americanos secuestrados como de iraníes que participaron en la revolución y de varios antiguos estudiantes involucrados en estos hechos.
El documental dedica sus primeros capítulos a la figura del Sha (o Shahanshah, Rey de Reyes). Aquí entendemos porque cayó la monarquía. El Sha intentó una modernización acelerada de Irán, pero se distanció por completo de la realidad de su pueblo. Mientras él y la emperatriz Farah Diba vivían en un lujo suntuoso, que llega al máximo con los festejos en Persépolis celebrando el 2.500 aniversario de la fundación del estado persa ,su policía secreta, la SAVAK (entrenada por la CIA y el Mossad), reprimía cruelmente cualquier disidencia.
La descripción que el documental hace del Ayatola Jomeini es fascinante. Su llegada al poder fue la respuesta de una población que deseaba prescindir del Sha a toda costa, pero tambien fue favorecida por minorías organizadas como el partido comunista, luego reprimidas. El régimen actual aprendió la lección : ahora suprimen todo tipo de oposición de manera radical para evitar que se repita la historia.
Esto explica porque es tan difícil que el hijo del Sha regrese a Irán para jugar un papel dominante si el régimen actual cayera. La sociedad iraní es compleja , el recuerdo de la represión monárquica sigue vivo en la memoria colectiva y no tenemos constancia de organizaciones políticas que aglutinen a la población.
La conclusión de este recorrido visual es que la complejidad de la sociedad iraní dificulta cualquier sustitución del poder . Existe un factor que Occidente a menudo ignora: el orgullo nacionalista. Los iraníes se sienten herederos del primer gran Estado de la historia.
Este sentimiento de pertenencia a una cultura milenaria actúa como un escudo. Aunque la mayoría de la población desea liberarse de la opresión de los ayatolás, ese mismo orgullo les impide ponerse del lado de sus enemigos externos. Es una contradicción vital: detestan el régimen que los gobierna, pero aman la nación que representa. Para entender Irán, hay que entender que su identidad como pueblo es mucho más profunda que cualquier sistema político transitorio.