Los proyectos de interiorismo se desarrollan actualmente a partir de una planificación integral que contempla múltiples variables. La distribución del espacio, la iluminación natural y artificial, la circulación y el uso cotidiano son factores centrales en cada propuesta. Los diseñadores trabajan en conjunto con los clientes para entender sus hábitos y expectativas, con el objetivo de crear entornos que acompañen la vida diaria y no solo cumplan una función decorativa.
Uno de los cambios más visibles en el sector es la incorporación de criterios de sostenibilidad. El uso de materiales responsables, procesos de bajo impacto ambiental y soluciones durables se volvió una demanda frecuente. Pinturas al agua, maderas certificadas y mobiliario producido con criterios de eficiencia son algunas de las elecciones más comunes. Esta tendencia responde a una mayor conciencia sobre el impacto de los espacios en la salud y en el entorno.
La tecnología también ocupa un rol cada vez más relevante. Las herramientas de visualización en 3D permiten anticipar resultados y mejorar la comunicación con el cliente. Este tipo de recursos facilita la toma de decisiones, reduce errores durante la ejecución y optimiza los tiempos de trabajo. La posibilidad de recorrer virtualmente un espacio antes de su concreción genera mayor confianza y claridad en todo el proceso.
El enfoque en la funcionalidad y la accesibilidad es otro aspecto que gana protagonismo. Diseñar espacios pensados para distintas edades y capacidades dejó de ser una excepción. La correcta disposición del mobiliario, la elección de iluminación adecuada y el diseño de recorridos cómodos permiten crear ambientes más inclusivos. Este criterio se aplica tanto en viviendas como en espacios de uso público y laboral.
Según estudios recientes vinculados al diseño y la arquitectura, más del 70% de los usuarios considera que un espacio bien diseñado influye directamente en su bienestar diario. Esta percepción refuerza la importancia del interiorismo como disciplina que impacta en la calidad de vida. “La comodidad, el orden y la adaptación a las rutinas personales son elementos que inciden en la experiencia cotidiana”, señalan desde Marga Comas Interior Design.
Además del ámbito residencial, tiene un rol clave en entornos comerciales y laborales. Oficinas, locales gastronómicos y tiendas buscan generar experiencias positivas para usuarios y clientes. Un diseño coherente puede mejorar la percepción de marca, favorecer la permanencia en el espacio y optimizar el rendimiento de quienes lo utilizan a diario.
La formación se volvió un factor determinante en este contexto. El profesional actual necesita conocimientos técnicos, manejo de materiales, nociones de sostenibilidad y dominio de herramientas digitales. Esta preparación integral permite ofrecer soluciones adaptadas a un mercado cada vez más exigente y cambiante.
De cara al futuro, el interiorismo continuará evolucionando en línea con nuevas formas de habitar. La flexibilidad de los espacios, el trabajo remoto y la búsqueda de equilibrio entre funcionalidad y bienestar seguirán marcando el rumbo de la disciplina. En este escenario, el diseño interior se consolida como un aliado para crear entornos más eficientes, saludables y alineados con las necesidades reales de las personas.
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