Se nos presenta el futuro como un vacío inquietante donde hemos olvidado por completo nuestros objetivos en la vida. No es la depresión, no; quizá se parezca al infierno de Sartre, un lugar donde hace mucho frio y donde no sabemos cómo salir.
Suele ser un tiempo muy corto, lo que tardamos en reorientarnos en la vida, pues el yo sí lo conocemos, somos nosotros mismos.
En la vida han existido personas desorientadas que se han dado al alcohol o a las drogas.
Otra sensación parecida es la de la soledad. Como una barca en una mar absolutamente calmo, horizontal y muy brillante en el que no corre ni un milímetro de brisa. A mí me ha ocurrido personalmente de vez en cuando, pero no se trata del purgatorio pues muy pronto sabemos del cielo y del infierno y generalmente nos damos cuenta de que aún nos hemos muerto.