Más allá de la fiesta, un recuerdo entre pétalos
Doce floristerías valencianas han sido seleccionadas para participar en el concurso que cada año transforma los carruajes en auténticas obras efímeras. Diez de ellas se estrenan en este reto, sumando aire fresco, creatividad y una sensibilidad a flor de piel. Cada una de las calesas ha sido concebida como un canto a los paisajes mediterráneos, al mar, a los campos de naranjos, a la luz… pero también como un susurro de duelo.
Una de las creaciones incluirá una composición dedicada expresamente a las víctimas de la DANA, un gesto cargado de intención en un acto que tradicionalmente se asocia a la alegría y al color. En este contexto, el silencio de la tragedia se entrelaza con los vivos tonos de la flor, como si el arte floral pudiera expresar lo que tantas veces el lenguaje no alcanza.
Las manos que convierten la flor en relato
Las floristerías encargadas de vestir las calesas son: María José Flors i Coses, Carcelén Flors & Events, Sentidos Flores con Alma, Floristería Quico Moret, Floristería Yomi, La Rosa Negra Floristería, Flors Raquel, Flors Daria, Floristería Mariola, Trafalgar Floristas, Floristería Martín y Floresol Boutique de Flores.
Cada una de ellas ha trabajado con mimo, haciendo de la flor no solo ornamento, sino símbolo. Porque en València, como en tantas otras tierras donde la flor es tradición, también puede ser lenguaje y consuelo.
Mercaflor, el corazón del arte floral valenciano
Mercavalencia, a través de su unidad especializada Mercaflor, ha sido el motor de este homenaje, proporcionando a las floristerías el acceso a una selección de flores y plantas de alta calidad, con variedad, frescura y adaptación a las últimas tendencias. Para los floristas, este concurso no es solo un escaparate de talento, sino también una oportunidad para compartir emociones colectivas.
Como recordó Estrella Orón, presidenta de la Asociación de Vendedores de Mercaflor, “es emocionante ver cómo nuestro trabajo diario cobra forma en un acontecimiento tan querido por la ciudad”. Y, este año, más que nunca, la emoción no es solo estética: es memoria, es empatía, es presencia de quienes ya no están.
Un arte que no olvida
En un momento donde los discursos políticos suelen ocupar la escena, la flor, humilde y efímera, ha tomado la palabra para recordar lo importante. Frente a la pérdida, el arte floral se ofrece como ofrenda y refugio. La Batalla de Flores de este año será, sin duda, una batalla simbólica contra el olvido. Porque en València, incluso en la fiesta, se recuerda con flores.