www.euromundoglobal.com
Un Ocaso a orillas del Nilo
Ampliar

Un Ocaso a orillas del Nilo

Las orillas del mítico río ofrecen toda la historia de un pueblo que se hace necesario leer”

Por Concha Pelayo (*)
viernes 07 de junio de 2024, 23:08h
07JUN24 – ZAMORA.-. Dos orillas junto al Nilo, como todos los ríos del mundo. Sin embargo, el Nilo merece un tratamiento especial por ser el protagonista de la gran paradoja de las civilizaciones. No en vano ha sido elemento fundamental de la economía de Egipto y una importante fuente de inspiración para escritores y poetas de todo el mundo.
En la imagen al centro, la autora de este reportaje, Concha Pelayo
En la imagen al centro, la autora de este reportaje, Concha Pelayo

A lo largo de sus orillas los egipcios levantaron los monumentos más colosales del mundo. Los Faraones, los Reyes y las Reinas disfrutaron junto al Nilo de sus palacios. Pese a ello el Nilo y la vida de los moradores que lo pueblan siguen fieles a sus orígenes. Nada ha cambiado. El viajero, consciente de ello, siente dentro de sí un mudo agradecimiento que trasciende el propio sentimiento.

ATRACCION ESPECIAL

Navegar por el Nilo es para cualquiera un privilegio ya que le hace sentirse protagonista de una historia milenaria y repleta de simbología, de misterio y de vida, la cual permanece inalterable a través del tiempo. Ni la ciencia ni la evolución, ni la tecnología han osado inferir en su natural proceso de estancamiento, subyacente en sí mismo. Tal vez por eso, el Nilo ejerce una atracción especial para los que llegan a él por primera vez.

En su orilla oriental, por donde sale el sol, fuente de vida y desarrollo, nos encontramos la ciudad de Luxor, la que fuera la antigua Tebas, a la que Homero llamó Ciudad de las Cien Puertas por sus altas murallas y sus puertas. Fue evolucionando su historia hasta que los árabes la rebautizaron con su actual nombre, Luxor.

Esta ciudad fue sede del Gobierno desde el año 2100 a.d.C. hasta el 750 a.d. C. Luxor. Esta Ciudad Eterna, impresiona al visitante y le imprime un especial respeto. Su famoso templo, el Templo de Luxor, fue construido para el dios Amon Ra. A la entrada del mismo, un gran Obelisco. En sus orígenes había dos, uno a cada lado. El otro se exhibe en París, en la plaza de la Concordia.

En la misma orilla se encuentran los Templos de Karnak, el mayor centro de adoración del mundo. Karnak significa fortaleza en árabe. En uno de ellos se halla el templo del dios Amon y su esposa, la diosa Mut y de su hijo, el dios Jensu o dios de la Luna.

En el museo de Luxor se pueden admirar los restos de las colecciones faraónicas descubiertas en la ciudad y sus alrededores. El asombro del viajero es permanente. La emoción acecha por doquier.

n la orilla occidental del Nilo se pueden contemplar los Colosos de Memmon, únicos restos que quedan del Templo del faraón Amen Hoteb III. Tienen una altura de 19,20 metros. Contemplando la grandiosidad de estos dos Colosos, exentos, lo que debió ser el templo desborda el límite de la imaginación. Mientras observaba su altura, unos adolescentes en su burrillo me miraban con sus enormes ojos mientras extendían su mano. Las imágenes y las circunstancias se repiten a través de la historia del Nilo.

CON HISTORIA

También las tumbas de los Reyes y el Valle de las Reinas, los Templos de Deir Bhari, el de Ramseum o el de Medinet Habu, se alzan majestuosos por la misma orilla. Cada cual más monumental y más hermoso. Cada cual, con su singular historia, donde el amor, el odio, los celos o las guerras han sido protagonistas.

Precisamente, por su orilla occidental se pone el sol, despidiéndose, convertido en espectacular bola roja que se oculta detrás de las palmeras hasta desaparecer en el horizonte. Entre las dunas del desierto.

MAJESTUOSIDAD EN LAS PIRÁMIDES

Todo es posible en este país, donde conviven los vivos y los muertos sin que se perturben los unos a los otros. Y de pronto, ante nuestros ojos las Pirámides, esa imagen que llevamos procesada en nuestra retina desde la infancia, desde que sabemos leer. Allí, de pronto, monumento y simbología. Materia y espíritu. Ocre y azul. Cielo y desierto. La imaginación se desborda y nos vamos lejos. Me doy cuenta de que he llegado al lugar exacto porque estoy descendiendo lentamente, a 40 metros de profundidad, a la pirámide dedicada a Micerinos, Faraón de la Dinastía IV. Allí, cerré los ojos e intenté fundirme con la energía que dejaron los otros hace milenios.

Todo es posible en Egipto. Como fue posible el traslado, hace tres años, de 22 momias de faraones y miembros de la antigua realeza al Museo de la Civilización. Allí, en completo silencio, y con una luz mortecina, pude contemplar cada una de estas momias. Materia orgánica, negruzca, guarecida en urnas de cristal para que el viento no las derrumbe. Mientras observaba a faraones, reyes y reinas, sentía una especie de pudor y reparo, como si estuviera mirando algo prohibido. Pensaba que tantas toneladas de piedra robadas a la montaña para proteger a sus ilustres muertos, hoy millones de personas de todo el mundo las contemplan. Egipto nos sorprende siempre.

Un Ocaso a orillas del Nilo
Ampliar

Concha Pelayo (*)

(*) Concha Pelayo - Es escritora/ Gestora Cultural - Miembro de AICA, FEPET y ARHOE - https://voydetapas.blogspot.com.es/

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios
Portada | Hemeroteca | Índice temático | Sitemap News | Búsquedas | [ RSS - XML ] | Política de privacidad y cookies | Aviso Legal
EURO MUNDO GLOBAL
C/ Piedras Vivas, 1 Bajo, 28692.Villafranca del Castillo, Madrid - España :: Tlf. 91 815 46 69 Contacto
EMGCibeles.net, Soluciones Web, Gestor de Contenidos, Especializados en medios de comunicación.EditMaker 7.8