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Trasladarán de prisión a cabecillas de motín en cárcel de Brasil
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Trasladarán de prisión a cabecillas de motín en cárcel de Brasil

Brasil tiene la cuarta población carcelaria más grande del mundo por detrás de Estados Unidos, China y Rusia, con unos 662.000 reclusos

miércoles 04 de enero de 2017, 02:48h

04ENE17 –MANAOS – BRASIL.- El motín en Manaos, que duró un total de 17 horas, supone la mayor masacre en el interior de un presidio en Amazonas y el segundo en la historia de Brasil tras el ocurrido en 1992 en una Casa de Detención de Sao Paulo, popularmente conocida como Carandiru, en la que murieron 111 reclusos, la mayoría a manos de la Policía. El Compaj, la cárcel en la que se registró el motín en Brasil, estaba superpoblado a más del 170% de su capacidad.

Los líderes del motín carcelario que terminó el lunes con 56 muertos en una prisión de la ciudad brasileña de Manaos serán trasladados a diversas cárceles controladas por el estado federal, confirmaron este martes fuente oficiales.

Tras reunirse con las autoridades del estado de Amazonas, el ministro de Justicia, Alexandre de Moraes, informó la noche del lunes que los principales responsables de la matanza en el Complejo Penitenciario Anísio Jobim serán identificados y posteriormente transferidos a otras cárceles del país, señaló Efe.

"Será muy importante para poder aislar a esas personas que lideraron (la rebelión)", afirmó el ministro, en declaraciones a medios de comunicación locales.

Moraes recordó que el Gobierno liberó recientemente más de 1.000 millones de reales (unos 304 millones de dólares) para crear nuevas plazas en el sistema de prisiones, el cual sufre con graves problemas de hacinamiento.

Tras la masacre en Manaos, el titular de Justicia recalcó que el Gobierno estudia implantar en el menor tiempo posible tres medidas "fundamentales" para contener nuevas rebeliones y que, a su juicio, han sido "ignoradas" en los últimos años en Brasil.

Resaltó la necesidad de instaurar un servicio de inteligencia en los presidios, sugirió un aumento de la inversión para colocar sistemas de bloqueo de teléfonos móviles en el interior de las cárceles y pidió la separación de los presos más peligrosos del resto de reos.

"El dinero liberado en Brasil permitirá la construcción de 20.000 plazas nuevas, las cuales serán destinadas a los presos más peligrosos", señaló.

Moraes se reunió la noche del lunes con el gobernador de Amazonas, José Melo, con quien analizó la crisis desatada en varias cárceles del estado.

El Comité de Gerencia de Crisis de Seguridad Pública de Amazonas confirmó que 56 presos murieron en el Complejo Penitenciario Anísio Jobim (Compaj), lo que supuso la segunda mayor matanza de la historia carcelaria de Brasil.

Otras cuatro fueron asesinados en la Unidad de Prisión de Puraquequara (UPP), en la zona rural de Manaos, y hubo rebeliones en otras dos cárceles del estado.

La sublevación en el Compaj, la más grave de las tres que tuvieron lugar, comenzó la tarde del domingo, cuando miembros de Familia do Norte (FDN), que mantienen el control sobre la prisión, iniciaron una disputa con integrantes del Primer Comando de la Capital (PCC), que operan en Sao Paulo.

El motín dejó un reguero de sangre en el presidio, donde decenas de personas fueron brutalmente asesinadas -con descuartizamientos y decapitaciones- y amontonadas en diversas áreas comunes del complejo.

Un total de 184 personas huyeron durante los motines registrados entre el domingo y el lunes, aunque las autoridades consiguieron capturar de nuevo al menos a 40 fugados.

La situación de las cárceles brasileñas ha sido duramente criticada en los últimos años por organismos internacionales y de derechos humanos, los cuales han denunciado la superpoblación carcelaria del país.

Un juez que participó en la negociación para poner fin a la revuelta, Luís Carlos Valois, describió como "dantesco" el escenario dentro del penal, donde vio cuerpos sin cabeza y extremidades humanas apilados en contenedores, añadió DPA.

Según el secretario de Seguridad Pública de Amazonas, Sérgio Fontes, los amotinados tiraron al menos seis cuerpos decapitados por encima del muro de la prisión.

El Compaj estaba superpoblado a más del 170% de su capacidad al momento de la tragedia, según medios brasileños. Organizaciones humanitarias denuncias desde hace tiempo las pésimas condiciones de las prisiones en Brasil.

El país más grande de América Latina tiene la cuarta población carceleria más grande del mundo por detrás de Estados Unidos, China y Rusia, con unos 662.000 reclusos para 2014.

Cárceles bajo control

El secretario de Seguridad Pública de Amazonas afirmó este martes que este estado brasileño mantiene el control del sistema carcelario y que las 56 muertes que dejó el motín del lunes en una prisión de Manaos no quedarán impunes.

"Nosotros no perdimos el control del sistema penitenciario. Continúa bajo control. Lo que pasó, pasó en los primeros minutos de la rebelión. No teníamos realmente cómo evitarlo. Cuando llegamos allí, las muertes ya habían ocurrido y solo faltaba negociar", dijo Fontes en declaraciones a diferentes medios de comunicación.

Además de los 56 muertos y los más de 180 fugados del Compaj, otras cuatro personas fueron asesinadas en la Unidad de Prisión de Puraquequara (UPP), en la zona rural de Manaos, y hubo rebeliones en otras dos cárceles del estado.

Por el momento, solo 40 de los internos fugados han sido capturados, según el último balance del Gobierno regional.

Fontes manifestó que la Secretaría de Seguridad Pública de Amazonas ha puesto en marcha un Comité de Gestión de la Crisis para actuar en el caso y llevar a cabo las investigaciones pertinentes sobre las muertes y la posterior y masiva fuga.

La sublevación en el Compaj, la más grave de las tres que tuvieron lugar, comenzó la tarde del domingo y terminó el lunes.

"Con seguridad, no vamos a tener muertes sin punición. No tendremos eso, tiene que haber consecuencias para esa barbarie", señaló Fontes.

El motín, que duró un total de 17 horas, supone la mayor masacre en el interior de un presidio del estado de Amazonas y el segundo en la historia de Brasil tras el ocurrido en 1992 en una Casa de Detención de Sao Paulo, popularmente conocida como Carandiru, en la que murieron 111 reclusos, la mayoría a manos de la Policía.

El Gobierno brasileño informó la noche del lunes que los principales responsables de la matanza en el Compaj serán identificados y posteriormente transferidos a cárceles federales de otras ciudades del país.

Identificarán a las víctimas

Los cuerpos de las 56 víctimas mortales del motín de Manaos se identificarán en un plazo máximo de seis días, según Fontes.

La identificación se está realizando ya en la sede del Instituto Médico Legal (IML) de Manaos, pero debido a la gran cantidad de cuerpos ha habido que alquilar un camión frigorífico para almacenarlos, destacó Sputnik.

Las tareas también tienen la dificultad añadida de que la mayoría de cuerpos estaban decapitados o bien descuartizados, según los relatos de las personas que pudieron entrar en la cárcel Anísio Jobim.

Familiares de las víctimas se agolpan a las puertas del IML desde la mañana del lunes en busca de informaciones sobre los presos; la Policía Militar tuvo que intervenir en algún momento para evitar tumultos.

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