A la cumbre asistieron ocho presidentes y cuatro cancilleres en representación de otros tantos mandatarios, los cuales ya decidieron dejar para otro momento la elección de la persona que sucederá al ex presidente argentino Néstor Kirchner, fallecido hace un mes, al frente de la Secretaría General del organismo. Su muerte repentina ha dejado un gran vacío en la organización y los países miembros no lo pudieron llenar esta vez, pues aún no hay candidatos claros.
Como posibles sucesores se mencionan al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que traspasará a Dilma Rousseff la Presidencia el 1 de enero, y el ex presidente uruguayo Tabaré Vázquez.
Los asesores de Lula han indicado que él no está interesado en el puesto, mientras que Vázquez ha preferido no pronunciarse sobre el tema.
Hubo progreso en el otro tema fundamental, la adopción de una cláusula democrática ``que blinde y proteja del golpismo a los países miembros'', como afirmó el presidente de Ecuador, Rafael Correa.
El borrador de esa disposición establece el cierre de fronteras, la suspensión del comercio y el tráfico aéreo con el país que sufra una intentona golpista. Será el gobierno en peligro el que tendrá que pedir a Unasur estas medidas, según dijo una fuente gubernamental, que pidió no ser identificada.