José Antonio Sierra fue el primer director de dicha institución en Irlanda, ya que fue el fundador del instituto antes de que éste pasara a formar parte de la red de la actual organización.
La sentencia definitiva es la primera que obliga al Instituto Cervantes a indemnizar o reincorporar a su trabajo a un un ex empleado, ya que también se trata de la primera vez que algún integrante de la plantilla del Instituto se rebela contra la larga serie de presuntas irregularidades que ha sufrido en su sene dicha organización cultural desde su creación en 1991.
El implicado ya había ganado el caso en primera instancia en el Juzgado de lo Social nº27 de Madrid, pero el Instituto Cervantes decidió presentar recurso al entender que los tres motivos alegados en el despido eran reales.
El primero de ellos acusaba al afectado de haber trabajado sólo dos de los veintidós días laborables durante el mes de agosto de 1994, acusándole así de no realizar con dedicación su trabajo; otra acusación era la de negarse a realizar actividades fuera del horario regular de oficina, que según el Instituto Cervantes había sido solicitado por él mismo, demostrándose esto último también falso; finalmente, el señor Sierra fue acusado de instar a alguno de sus compañeros a no trabajar e incluso se intentó demostrar que había llegado a amenazar a alguno de ellos en el caso de no atender a sus peticiones.
Todo ello sucedió el día 22 de noviembre de 1994, siendo Javier Odriozola director de la delegación en Dublín y cuando Nicolás Sánchez-Albornoz era todavía director del citado Insituto Cervantes. Tras la victoria del Partido Popular en las elecciones generales la dirección del Cervantes ha pasado a manos de Santiago de Mora-Figueroa.
El propio Sánchez Albornoz envió desde la sede central del Instituto,en Alcalá de Henares, la carta de despido que ahora se ha asegurado por parte del Tribunal Superior de Justicia categóricamente falsa. José Antonio Sierra firmó la carta en presencia del entonces embajador español en Dublín, en letras mayúsculas, con la siguiente frase: NO CONFORME.
FUENTE
Francisco Escobar
Redacción. Madrid
YA, sábado, 22 de febrero de 1997