La marea de sellos y distintivos, que confunden al consumidor y le impiden saber qué hay detrás de cada marca, ha hecho que las normas de certificación en sostenibilidad deban ser más exigentes; y exhibir sellos que no cumplen puede conllevar serias sanciones, además de ser lesivo para la imagen.
La Directiva (UE) 2024/825 contra el ‘greenwashing’, que el pasado 27 de septiembre entró en aplicación en todo el territorio europeo, impulsa una comunicación ambiental clara y establece que los sellos de sostenibilidad deben contar con el respaldo de un sistema público y ser verificados por una entidad independiente. Exactamente lo que la marca ‘S de Sostenibilidad’ del ICTES lleva haciendo desde su creación en 2022.
Obtener un sello que diga que un negocio es ‘sostenible’ o ‘verde’ es sencillo. Garantizar el trabajo en sostenibilidad de un recurso turístico resulta más complejo, pero es la forma de adaptarse a unas normas cada vez más estrictas. La marca «S» del ICTES no es una promesa: es una verificación que cumple y de la que se obtiene un justo retorno.
Dar visibilidad y respaldo a quienes realizan un trabajo riguroso en pro de la sostenibilidad turística, no solo reconoce el esfuerzo y la inversión de la organización, sino que ofrece al cliente la tranquilidad de viajar y consumir con garantía. Para ello, la marca S se apoya en tres pilares: Una norma técnica de acceso público, auditoría de tercera parte y renovación periódica, porque la sostenibilidad es un proceso de mejora continua.
“Es más que probable que vuestro establecimiento ya esté trabajando en pro de la sostenibilidad turística, aunque quizá no de una forma estructurada y la obtención de la marca «S» convierte ese trabajo en algo que se puede mostrar y defender ante un cliente, un turoperador o un inspector. Es una prueba verificable, alineada con la Directiva (UE) 2024/825. Es un método de mejora continua, no un adhesivo para la puerta” se señala desde el ICTES que ha puesto en marcha la campaña “Tú eliges”.