Una de ellas es la desarrollada por Chesscul, una escuela que ha comenzado a aplicar el ajedrez como terapia en pacientes con enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o el Alzheimer. Detrás del proyecto se encuentra un fisioterapeuta que ha decidido integrar el juego dentro de programas de estimulación cognitiva, con resultados que están despertando el interés tanto de profesionales sanitarios como de medios de comunicación.
La propuesta no se queda en la teoría. Desde hace más de un año, se están realizando talleres en distintas asociaciones de Málaga con frecuencia semanal o mensual, dependiendo del centro. En estos espacios, los pacientes participan en actividades adaptadas que utilizan el ajedrez como base para trabajar habilidades cognitivas clave.
Según explican desde la propia iniciativa, el objetivo no es enseñar ajedrez competitivo, sino utilizar sus dinámicas para estimular procesos mentales. “El ajedrez obliga a anticipar, planificar y tomar decisiones constantes, lo que genera una activación cerebral muy interesante en este tipo de pacientes”, señalan.
Los resultados, están siendo especialmente positivos. Profesionales de asociaciones participantes han destacado mejoras en la atención, la capacidad de concentración y, en algunos casos, en el estado de ánimo de los usuarios. Además, el componente social de las sesiones también juega un papel importante, fomentando la interacción entre participantes. El crecimiento de la iniciativa ha sido progresivo. Lo que comenzó como una prueba piloto ha terminado integrándose dentro del calendario habitual de actividades de algunas asociaciones, lo que refleja la buena acogida del programa. Este desarrollo ha permitido también organizar eventos conjuntos que refuerzan el impacto del proyecto.
Uno de los hitos más recientes ha sido la celebración de un torneo entre asociaciones de Parkinson en la provincia de Málaga, enmarcado dentro del IV Encuentro Provincial celebrado en Mollina. El evento reunió a numerosos participantes y puso de manifiesto no solo el interés por la actividad, sino también su potencial como herramienta integradora y motivacional.
Además, la iniciativa ha comenzado a ganar visibilidad mediática. Medios de alcance nacional como Antena 3, COPE o Europa Press ya se han hecho eco del proyecto, destacando su enfoque innovador y su impacto en la calidad de vida de los pacientes.
Este tipo de reconocimiento no es casual. El ajedrez, por su propia naturaleza, reúne una serie de características que lo convierten en una herramienta especialmente útil en el ámbito terapéutico. No requiere grandes recursos, puede adaptarse a distintos niveles y permite trabajar múltiples áreas cognitivas de forma simultánea.
En paralelo a este desarrollo, también ha crecido el interés por aprender y practicar ajedrez de forma accesible. En este contexto, plataformas como la escuela de ajedrez online Chesscul están facilitando que cada vez más personas se acerquen al juego, ya sea con fines educativos, recreativos o incluso terapéuticos.
El auge del ajedrez en los últimos años, impulsado en parte por su popularidad en plataformas digitales y redes sociales, ha abierto la puerta a nuevas aplicaciones que van más allá del ámbito competitivo. Iniciativas como esta demuestran que el potencial del ajedrez sigue lejos de agotarse.
A medida que se desarrollen más proyectos y estudios en esta línea, es probable que el ajedrez continúe consolidándose como una herramienta complementaria dentro de programas de salud cognitiva. Mientras tanto, experiencias como la de Málaga ya están marcando el camino y mostrando que, en determinados contextos, un tablero puede ser mucho más que un juego.
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