Nosotros pudimos disfrutar del espectáculo ecuestre y de folclore con ocasión del VIII Congreso Internacional de Calidad y Sostenibilidad Turística, que allí se celebró con notorio éxito, bajo la organización del Instituto para la Calidad y la Sostenibilidad Turística de España.
Las Caballerizas Reales de Córdoba son unas edificaciones construidas en 1570 por disposición del monarca Felipe II en la ciudad de Córdoba, con el objetivo de criar caballos de pura raza española, lo que sería el origen del denominado caballo andaluz. Desde 1929 están declaradas Monumento Histórico Nacional, así como Patrimonio Nacional. Forman parte del centro histórico de Córdoba que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994.
Las Caballerizas pasaron de manos de la Corona a propiedad estatal durante la regencia de Espartero, que continuaron albergando sementales hasta que en 1995 el Ministerio de Defensa trasladó la unidad a Écija. Posteriormente el Ayuntamiento de Córdoba utilizó las instalaciones, aunque sin ser propietario. Finalmente, en diciembre de 2021 el Ayuntamiento expropió el monumento al Ministerio de Defensa por 5,2 millones de euros. En abril de 2026 lo cedió oficialmente a Córdoba Ecuestre por 75 años, empresa que llevaba desde 2010 realizando espectáculos de caballos y eventos ecuestres de manera precaria.[6]
El poeta y dramaturgo granadino Federico García Lorca las llegaría a denominar como la «catedral de los caballos».
Historia
Las Caballerizas Reales fueron erigidas en un solar propiedad de la iglesia ubicado entre las murallas defensivas de la ciudad y el Alcázar de los Reyes Cristianos, estando construidas a su vez sobre las antiguas caballerizas de la etapa califal, que alcanzaron su mayor esplendor durante el reinado de Alhakén I, en el cual se extendían hasta la orilla del Guadalquivir y albergaban a más de dos mil caballos.
Entre 1565 y 1567, Felipe II de España dedicó 8.000 ducados a la construcción de las Caballerizas y encomendó su puesta en marcha a Diego López de Haro y Guzmán. El encargo consistía en construir unas caballerizas donde alojar a los sementales, comprar o arrendar dehesas en el valle del Guadalquivir, donde pastarían y criarían las yeguadas, y —lo más importante— seleccionar y comprar a su criterio las mejores yeguas y sementales de aquellas tierras para llevar a cabo un proceso de selección y mejoramiento de la raza. Esta Yeguada Real de Córdoba fue el origen de la raza del caballo andaluz.
Para su construcción de utilizaron sillares reutilizados del cercano yacimiento omeya de Medina Azahara, siendo las obras terminadas en 1578 y el agua sería provista por el anejo Alcázar de los Reyes Cristianos. Diego López de Haro dedicó su vida a una cuidadosa labor de selección y mejoramiento genético de los caballos bajo la directa supervisión de Felipe II. La reedificación, tras el incendio que las arrasó en 1.734, se llevó a cabo bajo el mandato de Fernando VI.
Después de diversas obras de mantenimiento, en 2010 el edificio fue cedido de manera precaria a la empresa Córdoba Ecuestre, quien lo mantiene abierto al público y realiza en estas dependencias desde el 5 de noviembre de 2010 un espectáculo ecuestre denominado «Pasión y duende del caballo andaluz».[] En el interior se pueden observar ejemplares de Caballo Andaluz Pura Raza Español.
PASION Y DUENDE DEL CABALLO ANDALUZ
El espectáculo “Pasión y Duende del Caballo Andaluz”, de una duración aproximada de 70 minutos, muestra la rica tradición ecuestre española, especialmente del caballo andaluz. Combina disciplinas como la doma clásica, la doma vaquera y la alta escuela, integrando, además, el arte flamenco, lo que ofrece una experiencia una completa experiencia cultural.
La doma clásica se centra en la armonía y la precisión entre jinetes y caballo, mientras que la doma vaquera refleja las habilidades tradicionales de manejo del ganado en el campo. La alta escuela destaca por su movimientos complejos y elegantes, mostrando la destreza y entrenamiento del caballo.
Córdoba Ecuestre ha visitado las ferias y salones del caballo más prestigiosos e importantes del mundo, mostrando su arte en París, Vinea, Budapest, Lisboa y Madrid, y en lugares tan económicos como la Piazza del Popolo, de Roma; Les Jardins de la Fontaine, de Nimes y la mismísima Plaza Roja de Moscú. Y ha realizado espectáculos conjuntos con las mejores escuelas de equitación del mundo, como la Escuela Española de Equitación de Viena, la Escuela Portuguesa de Arte Ecuestre y la Escuela de Jerez.