El Real Madrid empezaba a recuperarse del profundo bache, pero sus derrotas repetidas ante el Barcelona han precipitado este final.
La culpa no la tenía Xabi Alonso, la tenían los jugadores que durante varias jornadas no corrían, salían al campo desinteresados o agotados anímicamente.
El equipo acusa tres carencias fundamentales. En primer lugar necesita un buen centrocampista, que reorganice todo el juego del equipo. Todos sabemos que fue la salida de un gran centrocampista que durante diez años seguidos marcó la gloria merengue, la causa inmediata de su decadencia.
En segundo lugar necesita un segundo gran delantero y no dejar todo a cargo de Kylian Mbappé, pues el 90% de los triunfos se basaban solo en él, en sus goles, y si se lesionaba el equipo quedaba destrozado.
Y posiblemente necesitará alguna ayuda en la defensa. O sea tres nuevos jugadores, tres grandes fichajes.
Esa ha sido la causa de la caída de Xabi Alonso. Su éxito deslumbrante en el Bayer Leverkusen, ganando los tres torneos de la primera división alemana y su despedida entre aplausos para fichar por el Real Madrid. Pero en el Real Madrid no ha durado más de cinco meses. El Real Madrid es víctima de su propia historia, de su pasada e incomparable historia.
Y conste que yo soy madridista.