Enrique hereda una alta conflictividad interna promovida por los clanes más poderosos de la nobleza castellana quienes demandaban, entre otros objetivos, mayor participación en los asuntos de Estado. Eran tiempos de tensiones e incertidumbres, convulsos, desapacibles, rebeldes y copados por conflictos continuos, destacando las rivalidades entre los grandes. La agitación estaba en plena función. Los nobles afilaban sus armas.
Los nobles rebeldes habían colocado un muñeco, al que le adjuntaron los diversos símbolos de su soberanía. Poco después se leyó una carta, en la que acusaban con mucha dureza al monarca Enrique IV.
Después de aquella lectura, el arzobispo Carrillo quitó la corona del muñeco, el conde de Plasencia le arrancó el estoque, el conde de Benavente, el bastón y, por último, Diego López de Estúñiga derribó la estatua de la silla en la que estaba sentado.
Los puntos relevantes para firmar la paz entre los grupos nobiliarios contendientes fueron: el reconocimiento de Isabel como princesa sucesora, reconciliación entre ambos hermanos y sus respectivos bandos y el sometimiento de todos a la obediencia de Enrique. Y así tiene lugar, entorno a estas bases, el Tratado de los Toros de Guisando (Ávila), el 19 de abril de 1468.
En 1469 tienen lugar, durante los primeros meses del año, las Cortes de Ocaña para ratificar estos acuerdos. Tenían varios objetivos como eran; jurar a Isabel como heredera al trono de Castilla , acabar con la anarquía existente y solicitar los impuestos correspondientes. También en estas Cortes surgieron quejas debidas a las donaciones reales y denuncias contra algunos señores y sus comportamientos abusivos.
La princesa Isabel, después de eliminar a sus sucesivos pretendientes entre los que destacaban Alfonso V de Portugal, se decide por Fernando, rey de Sicilia, hijo del rey Juan II de Aragón.
El Arzobispo de Toledo, Alfonso Carrillo se ha instalado en Yepes (donde al parecer se encontraba la Mitra arzobispal), señorío de los arzobispos de Toledo. Este prelado era entonces muy fiel a la causa de Isabel y gran amante de la Villa citada, donde se encontraba siempre muy tranquilo y complaciente, rodeado de sus mesnadas.
EL partido de Aragón vigila de cerca los sucesos de Ocaña, y dentro de la misma Villa están las embajadas del rey aragonés. La princesa está incomunicada, bajo la custodia de Juan Pacheco.
En Yepes, bajo la dirección de Carrillo y su consuegro, el condestable de Navarra Pierres de Peralta, representante de rey de Aragón Juan II, se firman el 6 de febrero de 1469 los Desposorios (esponsales) de Isabel y Fernando. Era el primer paso del ciclo que hemos expresado en el título de este artículo.
Posteriormente Isabel y Fernando firmarían las capitulaciones en Cervera (Lérida) Gómez Manrique y Pierres de Peralta se dirigieron a esta localidad donde se encontraba el rey de Sicilia. Se pactan entre el 7 de enero y el 5 de marzo de1469, fecha exacta en la que Fernando las firmó aceptando la voluntad política de la nobleza de Castilla. Se alcanza el segundo paso hacia su matrimonio. Por lo establecido en las capitulaciones don Fernando se comprometía a respetar las libertades y los fueros de las villas y ciudades castellanas, así como la libertad eclesiástica y no podría ordenar nada si su firma no iba acompañada de la de su esposa.
Por último señalar que Isabel y Fernando se casan el 19 de octubre de 1469 en Valladolid, con una bula falsa, porque los contrayentes eran primos. Para que el matrimonio pudiera celebrarse faltaba la dispensa papal debido al próximo parentesco de los contrayentes ―eran primos―, pero el papa Paulo II se negó a concederla, La solución que se adoptó entonces fue falsificar una bula supuestamente concedida por el papa Pío II cinco años antes, el 28 de mayo de 1464, en la que se le concedía una dispensa general al príncipe Fernando. Con esta bula se casaron los príncipes.
El falsificador de la bula fue el legado pontificio ante la corte castellana Antonio Jacobo de Véneris apoyado por el arzobispo de Toledo Alfonso Carrillo de Acuña. Esta bula falsa es la que se leería en el momento de la ceremonia del matrimonio. Se desconoce si los novios sabían que era una falsificación. De ser así, podían haber sido excomulgados.
La misa nupcial fue ofrecida por don Pedro López de Alcántara, capellán mayor de la iglesia de San Yuste (i de Medina del Campo) Esa misma noche se consumó la unión de los contrayentes.
La bula de dispensa efectiva (conocida también como la Bula de Simancas) fue un documento papal que no llegó hasta diciembre de 1471 gracias al nuevo papa Sixto IV, que en agosto de ese año había sustituido al fallecido Paulo II. Alfonso Carrillo ofició las velaciones y las misas de bendiciones.
Por todo lo cual queda claro que el matrimonio de los Reyes Católicos se celebró sin bula pontificia pero ponen la primera piedra de la convergencia de los reinos hispánicos peninsulares, después de varios siglos de roces y rupturas. El camino estaba repleto de obstáculos, su superación, no obstante, marca el tránsito a la Edad Moderna .Enrique rompe definitivamente con Isabel, declarando nulo el pacto de Guisando.
El reinado de los Reyes Católicos será la época de recuperación del equilibrio político de Castilla, roto desde los comienzos del siglo XV.
Es asimismo el comienzo de una extraordinaria actuación diplomática y militar que sitúan a la nueva monarquía a la cabeza de las potencias europeas de la época. Isabel y Fernando diseñaron posteriormente la monarquía dual, el Estado moderno y sus principales instituciones, poniendo en práctica las infraestructuras necesarias propias de la monarquía hispánica, nacional, bicéfala y autoritaria.