En una cuidada narrativa que fusiona rigor histórico y una prosa envolvente, Ramos Rubio aborda el proceso que llevó a la consolidación del culto a la Virgen de Guadalupe como una de las devociones más significativas de la España medieval. El escritor revela, con una visión detallada y bien documentada, cómo dicho culto no solo tiene sus raíces en la religiosidad popular, sino que se entrelaza con un contexto político y eclesiástico complejo, marcado por las luchas por el poder y las disputas territoriales.
Uno de los puntos más sobresalientes de la novela es la exploración de la llegada de las reliquias de San Fulgencio y Santa Florentina a Extremadura, dos figuras clave de la historia cristiana, cuyas reliquias fueron instrumentalizadas para reforzar el control territorial y espiritual en la región. Estas reliquias, en el contexto de la Reconquista cristiana, no solo adquirieron un significado religioso profundo, sino que también se convirtieron en símbolos de legitimación de poder ante las injerencias musulmanas y otros actores políticos de la época.
La obra pone especial énfasis en la figura de la Virgen de Guadalupe, quien, representada por un icónico objeto de origen bizantino, se erige como un símbolo central en este entramado histórico. A través de esta imagen sagrada, el escritor explica cómo las autoridades eclesiásticas y la nobleza local utilizaron el culto mariano para consolidar su influencia en la región, marcando un hito en la historia religiosa y política de Extremadura.
Además de su enfoque histórico, la novela ofrece una reflexión profunda sobre el papel de las imágenes religiosas como herramientas de poder. En el contexto de la Reconquista y la reorganización eclesiástica, las reliquias y las representaciones sagradas sirvieron como elementos clave en la construcción de una identidad religiosa y territorial, logrando unir a la población bajo un mismo fervor y creando una base sólida para la consolidación de la fe cristiana en las tierras recientemente reconquistadas.
El autor ha logrado, con maestría, fusionar historia y ficción, presentando a los lectores un relato que no solo explora los orígenes de uno de los cultos más representativos de la religiosidad española, sino que también ofrece una mirada crítica a las complejas interacciones entre la iglesia, el poder secular y las aspiraciones territoriales que marcaron la Edad Media.
La presentación de la novela, que tuvo lugar en un marco tan significativo como Guadalupe, se convirtió en un evento literario destacado, con la presencia de lectores interesados en conocer más sobre este periodo tan relevante de la historia de España. A través de este trabajo, José Antonio Ramos Rubio demuestra una vez más su capacidad para desentrañar los hilos históricos que han tejido la identidad de los pueblos y las creencias que los han guiado a lo largo de los siglos.