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San Andrés de Teixido y las islas del Más Allá

Texto: Ramón Sainero

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:21h

Al otro lado del mar en el Ortegal gallego, frente a Irlanda, se encuentra el Santuario de San Andrés de Teixido. Sobre los acantilados del Atlántico próximos a la ría de Ortigueira, en el mismo vértice donde se unen las aguas del Cantábrico y del Atlántico. Para los clásicos era el lugar donde la tierra terminaba y empezaba el mar de la muerte y el Más Allá.

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Mirando hacia el oeste desde lo alto de las rocas se ve la inmensidad del océano y, al atardecer, con el sol declinando sobre el final de las aguas en días de bruma quizás algunos hayan podido vislumbrar a lo lejos los contornos de una isla. Isla a la que se dirigen atravesando el mar las almas que desde el Santuario viajan después de su muerte. Viaje sobrenatural que era creído por los habitantes de los territorios de la costa atlántica y para corroborarlo podemos ver como en una época tan primitiva como es el s. VI a. C. ya existía dicha creencia entre los clásicos. En aquella época el historiador del emperador Justiniano, Procopio de Cesarea,  nos relata que había barcos en la costa norte de la Galia que se dedicaban a llevar las almas de los difuntos a la isla de los Muertos en las tenebrosas y desconocidas aguas del Atlántico.       

     El camino de San Andrés de Teixido es un camino mágico en el que la naturaleza sobrenatural y misteriosa conectada con el mundo del Más Allá, nos  hace recordar el mundo de los seres invisibles que habitaban el mundo celta de la costa Atlántica europea. También nos recuerda los caminos sobrenaturales primitivos, caminos conectados con el mar y surcados por embarcaciones misteriosas, sobrenaturales, que se dirigen hacia un mundo desconocido. Este mundo marítimo del más allá esta claramente perfilado en la mitología celta, es un mundo maravilloso lleno de encantos terrenales donde nadie envejece es el Tir na n’Og (Tierra de la Juventud), y se considera que los pueblos celtas fueron sus posibles creadores o por lo menos los portadores de una tradición mitológica antiquísima, común a los pueblos indoeuropeos, que más tarde evolucionaría en las islas maravillosas del Más Allá.

    Este camino mágico no obstante hunde sus raices en un camino paralelo real, es de los primitivos hispanos que desde el Cantábrico se embarcaron en frágiles embarcaciones de cuero y  a través del temible Atlántico llegaron y poblaron las Islas Británicas, atestiguado por las pruebas de ADN realizadas al respecto por prestigiosos genetistas y de lo que espero podamos hablar otro día.

    En un principio los clásicos nos habla  de una isla real y el lugar más maravilloso de la tierra para poder vivir. Su gran lejanía la permite librarse de las terribles incursiones de los pueblos del mar, de los fenicios, de los griegos de Alejandro el Magno o de los mismos romanos. Es el lugar por excelencia paraa poder vivir sin ser amenazados por peligros externos y con gran cantidad de productos de la tierra para no temer el hambre o la sed. Son las islas de los afortunados a las que van los mortales favorecidos por los dioses y su lugar lo sitúan en el Atlántico.

       También los clásicos nos dicen que existe un camino de oriente a occidente que nos conduce a esta isla de la felicidad, tan anhelada y buscada por los celtas. Aristóteles en sus Noticias maravillosas (837, a, 7) nos describe un camino mágico que atraviesa el sur de Europa de este a oeste y por el que los peregrinos deben de ser ayudados en sus necesidades, demostrando que la exitencia de este camini no son meras conjeturas. Quizás estaría asociado al camino mítico seguido por Hércules hasta Iberia, para robarle los bueyes a Gerión, y el también camino que siguió Hércules a las islas Hespérides para robar las manzanas de oro. La presencia mítica de Hércules y este camino mágico en Galicia quedarían inmortalizados en A Coruña en la Torre de Hércules.

     Otro clásico, Diodorus Siculus (Libro V, 19, 1-5),  nos habla de una isla próxima a la isla de Bretaña muy similar a la mencionada isla de  Tir na Nog sin citar el nombre de Irlanda, pero que por su descripción no parece ser otra. Una isla con ríos navegables, lagos, muchos jardines y parques de árboles de todas las especies atravesados por arroyos de agua dulce, con casas con salones de banquetes rodeadas de flores donde los habitantes pasan el verano sin preocupaciones llenos de alegría y lujos puesto que la naturaleza les provee de todo lo que necesitan. La caza de animales salvajes, fiestas  y otros entretenimientos hacen que nada les falte. Incluso el clima es suave permitiendo gran cantidad de frutas. Teniendo el mar que la rodea gran cantidad de peces de todas las especies, terminando Diodurus por decir: “… por lo que parecería que la isla, debido a su felicidad excepcional fuera el lugar donde habitara una raza de dioses y no de seres humanos”.

   San Andrés de Teixido en el Ortegal Gallego, orientado a la puesta del sol en el Atlántico y el lugar más próximo, junto con Bares y sus alrededores, en conectar en línea recta con Gran Bretaña e Irlanda, bien pudo ser para los antiguos la primitiva puerta que conectaba en una singladura marítima sobrenatural, en barcos de piedra, con el Más Allá. Un Más Álla quizás localizado o conectado fisicamente con los cientos de tumbas megalíticas existentes en el noroeste de Irlanda, el lugar más remoto y más lejano de las costas europeas y también el lugar más adentrado en el Atlántico y más próximo a la puesta del sol sobre sus aguas. 

     La existencia de una isla en el Occidente europeo, frente a las costas gallegas, admirada por su habitabilidad es bien conocida siglos antes de de la Era Crisitiana. Así vemos como Hecateo de Abdera en su tratado Sobre los hiperbóreos nos habla ya, en época tan temprana como es el s. IV a. C., de una isla en la zona más occidental de Europa, frente a los celtas, con unas condiciones de clima y habitabilidad admirables (Diodoro, 2.47.1.). Isla que también Plutarco, Plinio o Ptolomeo mencionan como mágica y las asocian a los Campos Elíseos del mundo sobrenatural. Varios dias de navegación desde Hispania llevarán a un lugar donde la vida es agradable, sus habitantes son felices, la fruta es abundante, existe gran cantidad de pájaros de diferentes especies y el clima es maravilloso.

 

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