Ahora especialmente con tanto bullicio artístico surge la sempiterna cuestión: ¿hacia donde va el arte contemporáneo? Es una interrogante que se ha formulado, de manera más o menos explícita, siempre, en el momento actual de cada época. Y eso es así porque una premisa importante del arte más vanguardista de cada momento es que va un paso por delante, y al contemplarlo al sentirlo o conocerlo nos ayuda a mirar el futuro.
Mucho se ha escrito y se ha hablado sobre el arte, tanto como sobre el ser humano, porque lo uno va ligado indefectiblemente a lo otro. Y preguntarse hacia dónde se encamina el arte contemporáneo, es lo mismo que preguntarnos hacia dónde vamos como seres humanos, hacia dónde va la humanidad
Me dirijo a varios artistas para que sean ellos quienes me den las respuestas… y todos, cuentan que se expresan con sus obras, pero, confiesan, muchas veces sin saber muy bien qué. Y ese no saber muy bien qué sacar de sí mismos, entra también en la confusión y lo incomprensible que se nos hace la vida en este tiempo globalizado en el que la violencia no cesa, ni la incomunicación, ni la soledad, ni tantos males como nos azotan aún en los entornos más prósperos y privilegiados.
Todos quieren liberar lo que llevan dentro y que no pueden mostrar de otro modo. Dicen con la forma lo que llevan en el fondo de su ser. La forma en el fondo de cada cual. El fondo de cada quien, exponiéndose, saliendo hacia afuera, devolviendo los mensajes que la sociedad en su conjunto, que el mundo está contando en cada momento.
Eso es el arte contemporáneo y cuanto más comunicación en ese viaje de ida y vuelta más cercano y comprensible para todos, más comunicativo es: hace unos años las vanguardias con el arte conceptual a la cabeza se nos hacían difíciles, incomprensibles… hoy, el público general entiende mejor el arte abstracto, su lenguaje.
Y es un espacio, este del arte, donde las ataduras o libertades son tantas como artistas que se expresan, ya sea con lenguajes visuales abstractos o figurativos, o bien con enfoques donde lo estético no importa tanto como lo conceptual.
El arte, a lo largo de la historia, se ha utilizado para atraer la atención de la población y producir emociones. En ocasiones, tiene un carácter reivindicativo, otras veces, publicitario; y, en otras o a la par, sirve como demostración de la capacidad creativa del ser humano. Por otro lado, las obras no siempre son únicamente una forma de expresión personal: cuando se trata de un encargo, hay que tener en cuenta lo que quiere expresar o lograr el cliente, el mecenas o la institución. Y en ese sentido, el artista actúa como un mago, haciendo realidad sus ilusiones, sueños o deseos.
Hoy, las obras reflejan muchas veces la falta de identidad, inmersos cada vez más en una uniformidad aparente.
Es el caso, por ejemplo, del artista argentino, afincado en España desde hace más de veinte años, AROL donde faltan las caras, o donde las imágenes sagradas “Like a virgin” o los valores de toda la vida, ahora carecen de significado. Todo se distorsiona y pierde su sentido. Por eso sus piezas que parecen cerámica no lo son, para reincidir en la idea de que todo se desfigura, hacer hincapié en la mentira, en la denuncia y “pinchar para que el arte incomode”, de ahí el título de una de sus obras: “No mires”.
O de EDUARDO URDIALES que con gran maestrÍa y virtuosismo en el dibujo, expresa la fragmentación de la personalidad, cómo las personas hoy están más “desdobladas” que nunca, e intentan mostrar una versión de sí mismas guardando las apariencias, mientras dejan reposar en su ser íntimo la faceta más veraz o “el yo” más auténtico.
En la misma línea se manifiesta el danés STEEN IPSEN atando sus esculturas en una contención impostada porque las piezas seguirían igual sin esas ataduras.
Otros como LARA PADILLA construyen la identidad, en este caso femenina, en la búsqueda de múltiples siluetas con la forma y el color, retratando todo tipo de cuerpos con los que quiere lanzar su mensaje, y lograr su deseo de promover la igualdad. Una búsqueda en este caso como un camino de intervención política.
Hay miradas más amables, esponjosas incluso como la de GEMMA ALPUENTE quien, a pesar de la Dana de 2024 que inundó su taller en Algemesí (Valencia) o precisamente por ella, se lanzó a una trayectoria donde ir hacia adelante y avanzar superando las adversidades resilientemente con nuevas conquistas de color y volumen para sus cuadros abstractos, son parte de su su propia búsqueda personal “contando de esta manera todo lo que no podría verbalizar”
También MARINA PUCHE muestra en sus obras la búsqueda del bienestar, o la alegría de vivir, reivindicando incluso el descanso y el disfrute dentro del trabajo, siempre usando colores vívidos para transmitir positividad.
Otros investigan y exploran continuamente con nuevos caminos en su incesante búsqueda de creatividad. Tal es el caso del venezolano Elías Crespin, y los madrileños Iván Larrea y Miguel Bañuls, cuyos testimonios pude también recoger.
ELÍAS CRESPIN es el mago de las esculturas móviles, donde la matemática y la informática se trasladan a las formas que desarrolla con tubos cilíndricos de aluminio suspendidos en el aire por hilos transparentes de nylon motorizados. El resultado es impresionante: las figuras geométricas que genera el movimiento del móvil parecen infinitas y crean una danza compositiva con vida propia, que atrapan al espectador y lo fascinan. Interesado por la lógica las funciones y propiedades de las figuras geométricas, este artista investiga los resultados de una determinada función matemática y los lleva al arte en un profundo diálogo : sus esculturas en movimiento incesante cambian lenta pero constantemente de manera impredecible. La riqueza compositiva de cada una de sus obras es extraordinaria.
Nada desdeñable es la obra de MIGUEL BAÑULS un escultor abstracto que investiga sobre la forma, el color y los nuevos materiales. Su dominio de la joyería y el dibujo le permiten conseguir verdaderas maravillas con las dobleces que realiza a partir de las planchas con las que trabaja. Busca hacer que la huella que deja el hombre en la industria, (usa plásticos o hierros que son muy industriales), pueda ser también armonioso y bello, que lo industrial pueda convivir con nosotros de una manera armónica, es decir quiere encontrar el equilibrio del rastro que deja la industria y humanizarlo todo lo posible creando belleza.
Mención aparte por su genialidad única es IVAN LARREA, otro gran artista del arte contemporáneo español que une siempre en sus creaciones arte y ciencia, pues a la originalidad de sus diseños y el lenguaje plástico que expresan lleno del significado simbólico que siempre llevan detrás, se añade la incorporación en todas sus obras de importantes innovaciones con sus esculturas musicales de piedra y órganos de mármol. “Mi aportación más relevante al arte está basada en la reivindicación de la piedra natural, la materia de la que está compuesto nuestro universo, como un material para producir música de alta calidad en mis monumentos”. Sus esculturas generan nuevas experiencias emocionales y sensoriales. Tienen la magia de aunar el lenguaje estético visual con el musical. Y esto es posible gracias a sorprendentes tecnologías líticas de su invención desarrolladas por él, que aportan una dimensión de vanguardia a sus obras. Por ejemplo, logra doblar la piedra en grandes dimensiones como si fuera madera: piedra flexible, piedra armada. Y por encima de todo esto, la importante aportación de conseguir con la piedra su asombrosa y emocionante capacidad musical. Su obra aúna la belleza de las formas que diseña, con la música de las piezas compositivas más sofisticadas que se deseen interpretar en sus esculturas marmóreas, resultando una producción artística absolutamente maravillosa.
Por último la exposición de ABANCA en Casa América que reúne a figuras clave del panorama escultórico de los últimos años como Baltasar Lobo, Eduardo Chillida o Jorge Oteiza… muestra muchas de las ideas aquí expresadas, también la interacción con el espacio, el uso de materiales industriales, o las propuestas de nuevas narrativas abiertas como en la obra de Juan Muñoz y Julián Sarmento.
El arte contemporáneo es siempre dinámico, cambiante y muy diverso. Ahora se desarrollan nuevas maneras de explorarlo y aportar creatividad en el avance del ser humano hacia nuevas formas de conocimiento. En un mundo de selfies y egos agigantados, los artistas de nuestro tiempo no son ajenos a lo que en la sociedad sucede y buscan muchas veces el encuentro consigo mismos en este tiempo tan perdido, cuando no un mero reconocimiento que dé valor a unas vidas en constante reconstrucción crítica. Pero hoy más que nunca el arte quiere desmarcarse de modas y ataduras estéticas; hay para todos los gustos, pero siempre con una premisa importante, que es procurar estar siempre un paso más por delante, esa es la intención que aglutina a todos los artistas cuestionando cosas que tienen que ver con el presente y sobre todo con el futuro. Un paso más por delante bien sea en la búsqueda de la belleza, de la identidad, de la provocación, de la justicia, del avance creativo en la interacción con la ciencia, o de lo que sea …. pero buscando siempre una reacción, que puede ser positiva negativa o simplemente una reflexión, busca despertar curiosidad, que sacuda , que se note y llegue. Ser el reflejo del presente y anticiparse. Aunque el futuro sea incierto para todos…
*Mercedes Sánchez Sánchez -Dtra en Historia Contemporánea por la Universidad Complutense de Madrid/ Miembro de FEPET (Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo)
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