Y es que no hay mejor opción para evitar las guerras que la cultura, porque ésta es una fuente de inspiración que lleva siempre a la paz. Por eso el arte, en cualquiera de sus expresiones: pintura, escultura, música, incluso el contacto con la naturaleza, la mayor obra de arte, nos lleva a la reflexión, al más profundo pensamiento para tener un espíritu crítico. La contemplación de una obra de arte, nos guste más o menos, nos aparta de pensamientos que no vayan encaminados a la paz y a la armonía. Me gustaría saber cuántos de los dirigentes que gobiernan el mundo se han detenido alguna vez a indagar sobre el pensamiento de los clásicos. Por desgracia, me temo que ninguno. Por eso es de agradecer cómo el arte camina al lado de los problemas que asolan a la sociedad, sin apartarse un ápice de ella para intentar llevar la conciencia de la que carece tanto colectivo.
Feria Art 26 atesora en el Palacio de Cristal de Cibeles una interesante muestra de obras de importantes artistas. Allí, dos pintores zamoranos, el veterano Miguel Villarino y Diego Beneitez Gómez un artista al que yo no conocía y que, al detenerme ante sus cuadros, me irradió como un imán la propia luz que emanaba de ellos y que parte de una línea horizontal que atraviesa el lienzo. Una visión del horizonte cuando el sol se va extinguiendo y el cielo se torna de tonos violetas y azueles. Como esos paisajes que pasan veloces ante nuestros ojos cuando viajamos. Si nos acercamos a esa línea divisoria del lienzo se pueden contemplar mínimos árboles que parecen pintados con la punta de una aguja, el perfil de un pueblecito en la lejanía, o con la aguja de alguna iglesias. Todo ello emergiendo de esa línea horizontal que el pintor dibuja en el lienzo. Y mi sorpresa fue mayor todavía al preguntar de dónde era oriundo Diego y me respondieron que de Zamora. Un paisano, un importante artista, al que yo no conocía.
La trayectoria de Art Madrid se basa en la pluralidad de propuestas y en la apuesta por la identidad y singularidad de cada artista, teniendo siempre en cuenta a las galerías que los acogen. La feria combina los diferentes lenguajes para ofrecer una panorámica general de la creación contemporánea.
El programa de Art Madrid tiene en cuenta tanto a los artistas emergentes como a los que tienen una trayectoria consolidada favoreciendo que sigan la misma línea. El espectador puede contemplar en un solo recorrido, instalaciones, fotografías, pintura o escultura para hacerse una acertada idea de la trayectoria del arte contemporáneo.
Hay que tener en cuenta que el público asistente a estas ferias forma parte también del espectáculo para que se establezca ese diálogo tan interesante entre las personas que acuden a las ferias con las propias obras, con los artistas, o con los galeristas. Sin el público tan especial que acude a estos espacios el arte no tendría razón de ser. Cualquier espectador se da cuenta de ello inmediatamente. Y todo forma parte del tejido relacional en un Programa Paralelo: “Habitar lo efímero” o una reflexión sobre las “especies” y los espacios.
Entre los artistas emergentes, Palito Dominguín, de una importante saga de artistas, con unas obras frescas y coloristas reflejo de su propia personalidad.
Un plano indica al visitante los diferentes espacios que ArtMadrid ofrece y puede recorrer.
-Open Booth -Espacio de creación emergente, donde destaca el cubano Daniel Barrio.
-Espacio Nebrija- Inspirado en zonas SER de Madrid, donde intervienen Laura Nogales, Blanca Lanaspa o Álvaro Fernández entre otros.
-Ciclo Performance “Abierto infinito”-Lo que el cuerpo recuerda-
Aquí incluye al Colectivo “La burra negra”, o Amanda Gatti, entre otros.
-Lectura Recorridos comisariados- Intervienen las historiadoras
-Zuriñe Lafón y Marisol Salanova.
Art Madrid, ha atraído a más de 100.000 visitantes en sus últimas cinco ediciones. Una feria que mantiene un espíritu cercano y coloquial además de un compromiso con la innovación.