Lugar estratégico, de paso de diferentes rutas comerciales, esta región acogió desde que se recuerda distintas etnias y religiones, la pagana o politeísta original, luego se fueron asentando pequeñas comunidades de judíos, más tarde de cristianos, y por fin, musulmanes, cuya religión es la mayoritaria hoy en día en Abu Dhabi, al menos, entre la población nativa, no así entre la mayoritaria población inmigrante, entre la que abundan los cristianos de diferentes confesiones.
Hay vestigios de las comunidades judías que se asentaron en la zona, si bien, se desconoce su tamaño, como el de una lápida en hebreo, que indica el lugar de enterramiento de David, hijo de Moisés.
Asimismo, y fruto del intenso intercambio comercial desarrollado en la región, entre los siglos VII y VIII. d.C. - las islas de Sir Bani Yas en Abu Dabi y Siniya en Umm al-Quwain eran el centro de intercambios que conectaban el Golfo Pérsico con el resto del mundo -, se fundaron algunos monasterios e iglesias cristianas en dichas islas.
La Casa de la Familia de Abraham, que entronca con los valores que se intenta promover desde los Emiratos Árabes Unidos, de coexistencia pacífica entre Cristianismo, Judaísmo e Islam, está inspirada, además, en el Documento sobre la Fraternidad Humana, firmado por el Papa Francisco y el Gran Imán de Al Azhar, Amed El-Tayeb, en 2.019.
El conjunto, con sus tres templos, es obra del afamado arquitecto ghanés británico Sir David Adjaye, especializado en arquitectura pública. Entre sus obras más reconocidas, destacan el Instituto de África en Sharjah; el Museo Nacional Smithsonian de Historia y Cultura Afroamericana (NMAAHC), en Washington DC; el Centro Nobel de la Paz en Oslo; la Fundación Aishti, en Beirut, o el Museo de Arte Contemporáneo, de Denver, entre otras.
El centro cristiano es la Iglesia consagrada de San Francisco, en honor a San Francisco de Asís. El templo fue inaugurado el 16 de febrero de 2023. Tiene capacidad para más de 300 fieles y, aunque está abierta a todas las confesiones, se trata de una iglesia católica, administrada por el Vaticano. Con una hábil combinación de elementos modernos y clásicos, las columnas exteriores vienen a significar, en su verticalidad, las ideas de encarnación – descenso -, y resurrección o ascenso. Se abre a un espacio exterior, a un jardín, muy acogedor.
El padre italiano Stefano Luca, de la Orden de los Frailes Franciscanos Capuchinos, es el encargado de la gestión del templo, que además de los oficios religiosos, desarrolla una intensa actividad educativa, de catequesis, talleres, corales, etc.