Esta mañana, con la primera luz, salí a andar. No había nada, cero distracción, reinaba un silencio augusto.
El tiempo se había extinguido, muerto, y todo era el punto cero de la existencia.
Sentí vivamente que cerniéndose sobre mi cabeza, estaba Dios, como el águila descansa en el viento.
Escuché los pasos de las legiones romanas que atravesaban la llanura camino de Oreto- Zuqueca.
Se entonaban muy a lo lejos, balidos del tiempo de Virgilio, entre la voz ronca, inconfundible, del buen pastor que acompañaba a su ovejas.
¡Oh, sacro tiempo de grandes espacios! ¡Oh, hermosos espacios temporales!
En esta mañana que el tiempo se ha detenido, no existe la guerra, el hambre, la peste, el ruido, nada.
Aquí está Dios y el oro del día.
A la caída de la tarde, salí a buscar ni alimento. Sí, la luz es mi alimento.
Hambrienta acudo a ver caer la última brizna de luz. Encontré un decorado perfecto. Allí está una plaza esencial, la Simplícitas la llaman, una iglesia, dos olivos por adorno y un mesón donde abrevar.
Me sitúo en la diagonale du fou, a un lado, el horizonte, al otro, la callejuela empinada que trepa hasta la sierra. Por ella descendía un riachuelo de viento fresco. El efecto cañón, lo llaman en Nueva York.
Qué pedir más en una tarde de un estío infinitamente caluroso.
Un discreto mesonero salió de El Cantueso y me sirvió platillos inefables.
Creo que, sin duda alguna, estuve en el paraíso.
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*María Antonia García de León: Es Escritora y poeta. Licenciada en Derecho (UCM) y Ciencias Políticas y Sociología (UCM).Doctora en Sociología (UCM). Tiene estudios de Guion y Dirección de Cine en el TAI y es Profesora Titular de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Tiene publicados más de 20 libros sobre sociología de las mujeres, del cine y de la educación al igual que numerosos artículos en revistas nacionales e internacionales. Ha realizado estancias en prestigiosas universidades internacionales (USA, Londres,París, etc.). En el campo de la lírica ha escrito veinte libros de poemas. El más reciente, en pro de las mujeres, es: Escucha la elocuencia de mi corazón, Premio Internacional de Poesía Gabriela Mistral, 2024. Sus poemas han sido traducidos al inglés, al francés y al árabe.