En segundo lugar, “me encanta salir a la calle”, mi mujer se molesta cuando lo repito al coger un taxi, pues dice que salgo casi todos los días.
Otro secreto es el amor inmenso e inconmensurable que me han tenido mis padres; “no hemos conocido jamás unos padres que quisieran tanto a su hijos” decían muchos conocidos.
Cuando estaba en la biblioteca del Instituto Nacional de la Vivienda, trabajando junto a la inolvidable Pilar Montero, leí con interés las tablas de Mortandad del Instituto Nacional de Estadística, era un librote lleno de números, pero entre tantos números llamó mi atención una sola frase escrita en letras que decía textualmente: “el matrimonio protege al hombre”. Era algo que nunca olvidé y por eso a mis cincuenta años bien corridos contraje matrimonio con una mujer maravillosa llena de virtudes y de paciencia, y para colmo de cualidades era y es enfermera, y además de quirófanos.
Otra cosa que me ha ayudado mucho en la vida es escribir, mi pasión irrefrenable y eterna. Escribir me ha llenado de satisfacciones.
También, y lo quiero detallar, oír música. La música no solo me ha encantado, también me ha acompañado siempre, desde la clásica de Radio Nacional de España en frecuencia modulada, a la música moderna.
Y los amigos y las amigas, claro…Cuando un amigo se va siempre lo sustituyo por otro, no es conveniente dejar jamás los nichos vacíos.
¡ Y mi hija, claro ¡. Cuando estoy con mis amigos los actores de teatro siempre les afirmo apasionadamente que “es mi mejor obra”.
Y en fin, para terminar, el Espíritu Santo, al que tanto quiero y tanto debo, Él siempre me ha protegido y aconsejado, y me sigue protegiendo todos los días.
Y por hoy ya está bien, que hay que dejar algo para los 84.