Un hecho trascendental por el que estas tierras pasaron a la Historia, a partir del 19 de septiembre de 1468, en que tuvo lugar la famosa Concordia de Guisando. El Tiemblo y su término municipal ha sido tradicionalmente lugar de paso y encuentro de pueblos, primero los vettones – desde el 700 a.C.-, quienes fundaron varios castros y transmitieron a futuras generaciones la tradición ganadera que le ha caracterizado desde entonces; romanos que dejaron vestigios de un poblado, una calzada de segundo orden y alguna inscripción en los famosos verracos, o los visigodos y su necrópolis, con más de veinte tumbas, en la Dehesa de Valdesanmartín, en el lugar conocido como Valdepalomas, a escasos metros del arroyo Tórtolas.
Luego, durante la larga Reconquista y como lugar fronterizo entre cristianos y musulmanes, los reinos de unos y otros se alternaron en el dominio de estas tierras. Consta la presencia sarracena en el lugar desde el siglo IX, con los restos de acequias y conducciones de agua. De esta época, quedan nombres tan significativos como Alberche, Navalaceña o Atalaya, entre otros.
La Cañada Real, que discurre por tierras tembleñas, adquirió gran relevancia, al reconocer oficialmente el Rey Alfonso X el Sabio al “Honrado Concejo de la Mesta de Pastores”. Dicha Cañada salva el Alberche en el término municipal de El Tiemblo gracias a dos puentes, el de Valsordo -éste viniendo de Cebrero, de tres ojos, del siglo XIII-, y el segundo, de un solo ojo y datado ya en el XVI. Otros puentes de la localidad, en la garganta de Yedra, son los de Pasil y el de la Casilla.
Cerca de los Toros de Guisando, en la falda del Cerro homónimo, se encuentra el Monasterio de los Jerónimos, erigido en el siglo XIV y reconstruido en el XVI, en estilo renacentista. Se encuentra, sin embargo, muy deteriorado, tras el incendio sufrido en 1979. Lástima del abandono en que se ve sumido un edificio, que contó con la protección de los reyes, desde Juan I de Castilla, hasta Felipe II.
Fueron los monjes jerónimos, conocidos también como los “beatos de Guisando” quienes fundaron este convento, en 1375. Al principio, antes de su construcción, esos monjes procedentes de Italia habitaron como ermitaños en las cuevas naturales de ese cerro.
El Tiemblo se acoge al amparo de Nuestra Señora de la Asunción, que cuenta con su iglesia, del siglo XV. En su interior, acoge un interesante retablo, con la imagen de la Virgen y el Niño (siglo XV), y un Ecce Homo, del XVI.
Dentro de la arquitectura religiosa, destaca también la Ermita de San Antonio, de estilo barroco, y que es objeto de gran devoción, no sólo por los propios tembleños y resto de abulenses, sino también de numerosos toledanos que buscan aquí la protección del santo.
En cuanto a la arquitectura civil, hay que referirse al Ayuntamiento, de estilo neoclásico y construido en el siglo XVIII (año 1773), en tiempos del rey Carlos III, como indica la placa de su fachada.
Son curiosos también los Hornos de tinajas – siglo XIX-, que proliferaron como consecuencia de la gran demanda de éstas en esa época, sobre todo, desde Toledo y Ciudad Real, y el Pozo de Nieve, situado entre el Pico del Traviés y la Encinilla, cuyo uso era obviamente el de almacenar la nieve, cuando aún no se habían inventado los modernos frigoríficos.
Finalmente y por lo que se refiere al patrimonio natural, no puede dejarse de visitar El Castañar, espectacular sobre todo en otoño, y lugar privilegiado por sus bosques de robles, pinos y castaños, incluidos algunos centenarios; así como los cercanos embalses del Burguillo y el Charco del Cura, formados por el río Alberche; en la Garganta de la Yedra, los del Linar del Rey, La Hinchona y La Hoz del Gato, y en el Arroyo del Bolso, el de Ensayo.
-------------------------
*Jesús Caraballo (Jesús González Fernández), licenciado en Periodismo por la Universidad San Pablo CEU, fue Jefe de Prensa de Ferias en IFEMA MADRID (incluida algunas tan prestigiosas como FITUR) durante los últimos 37 años, después de estrenarse en la profesión en medios como las agencias de noticias EUROPA PRESS (TV y Noticias) y OTR PRESS, y en la sección de Internacional de la revista Tiempo. A lo largo de su trayectoria profesional, ha colaborado y aún lo sigue haciendo, en numerosos medios turísticos, gastronómicos, de arte, política e internacionales como Radio Sefarad.