En la cita, a la que acudió el Director General de Turismo de Galicia, José Manuel Merelles, se reconoció la labor de todas las personas que contribuyeron a su difusión y consolidación de una ruta que no de ja de crecer. A lo largo de 2.026 se llevan registrados más de 2.500 peregrinos, lo que supone un 22% que en el mismo periodo del año anterior.
El Camino de Invierno es una ruta jacobea de 263 kilómetros, dividida en diez etapas, que parte de Ponferrada y llega a Santiago de Compostela sin pasar por las cumbres nevadas de O Cebreiro. Recorre las provincias de León, Ourense, Lugo, Pontevedra y La Coruña.
Su origen hay que buscarle cuando los peregrinos medievales y romanos usaban el valle del río Sil para evitar la nieve y el frío extremo de los montes altos.
Los historiadores sitúan el origen de esta ruta en época romana. Está documentada una calzada secundaria que partía de las explotaciones de oro de Las Médulas hacía la Vía XVII, que pasaba por la comarca de Valdeorras y por donde se evacuaban los yacimientos auríferos. El túnel romano de Montefurado es hoy, también, una prueba de ello. Fue seguida por diferentes pueblos a lo largo de la historia. También sirvió de entrada, a comienzos del siglo XIX, a las tropas invasoras de Napoleón. Y por ella se construyó, en 1.883, el primer trazado del ferrocarril que comunica Galicia con el resto de la península.
El Camino de Invierno atrae por múltiples razones: por Las Médulas, declaradas Patrimonio de la Humanidad; la comarca de Valedorras o parte de la Ribera Sacra, territorios de excelentes vinos, cultivos muchas veces en paisajes inverosímiles, y zonas donde románico se multiplica en iglesias y monasterios. En Lalín confluye con la Vía de la Plata.
José Manuel Merelles señaló que, en el marco del Plan Director de los Caminos de Santiago 22-27, el Gobierno de Galicia ha previsto una inversión que supera el millón de euros para señalización, mantenimiento y conservación del trazado. Desde 2.015 la Xunta ha invertido mas de 5,4 millones de euros.