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Cansados sin haber hecho nada

Cansados sin haber hecho nada

Por Primavera Silva Monge (*) – desde Santiago de Chile

martes 11 de octubre de 2016, 03:24h

Paso 1: Organización

11OCT16.- Esta será una serie de pasos del 1 al 6, de pautas para organizarse en el hogar u oficina. En la lista del lado izquierdo salen las opciones de compartirlo y entre otras más, imprimirlo. Se los recomiendo para que lo repasen.

Cansados sin haber hecho nada

Considerando que la organización nos permite sacar el máximo de provecho a nuestras aptitudes, en tiempo y otros recursos, es que quisiera regalarles la muestra de algo bien practicado y que da muy buenos frutos.

Muchas veces, nos levantamos muy alterados como si ya viviéramos atrasados de por vida. Es conveniente hacer una parada y reflexionar acerca de eso. No nos vamos a ir en la onda filosófica, porque estas reseñas pretenden ser sencillas, al alcance de todos y fáciles de entender.

Por lo general, tenemos la mala costumbre de postergar casi todo para mañana, la próxima semana, mes, año o "para cuando tenga tiempo". Siempre tenemos tiempo, pero sin organizar, sin programar. Es increíble, como sumando los minutitos perdidos por ahí y por allá, nos queda tiempo, por ejemplo, como para lo presente: La organización nos permite rescatar esos minutos perdidos entre acción y acción. Nos permite disfrutar del quehacer, sabiendo que tendremos tiempo para la recreación y realizar aquello tan postergado. El orden de las actividades nos permite disfrutar la vida, que para eso se nos dieron tantos sentidos de goce... ¡Para usarlos!

Entre las postergaciones más usuales, se encuentra el comienzo de algo nuevo. Nos mantenemos dándole vueltas y vueltas a los recursos ya usados hasta la majadería, haciendo de la vida una rutina insoportable. Por lo general, las postergaciones las hacemos con las cosas más buenas y entretenidas. Nunca o casi nunca postergamos, por ejemplo, un enojo, una pelea, un llanto o una depresión. Pero eso sí, postergamos el día de comenzar con una dieta nutritiva, un plan de ejercicios, una pedida de disculpas o reconciliación, un proyecto creativo, la lectura de un buen libro o un simple cambio de aspecto.

Algunas claves sencillas, contienen ciertas "trampitas" necesarias, así como son necesarias las rueditas extra en las bicicletas de aprendizaje.

¡Al grano!

Lápiz: Si es necesario, salgan a comprar uno barato. Es tan buen ayudante, que vale la pena invertir.

Papel: Si desean empezar con algo muy ordenado, pueden adquirir un cuaderno sencillo, si cuadriculado mejor. Si no se tiene recursos o tiempo para adquirirlo, pueden buscar hojas en blanco en cuadernos viejos de sus hijos o nietos y hacerse un block.

Veamos:

Para empezar, anotarán la fecha y un breve detalle del estado de ánimo personal, el ambiente familiar y también el clima. Ejemplo: con desgano, harto desorden por celebración, está por llover.

Anotan del 1 al 10 en forma vertical y hacen una lista, no importando el orden de prioridades, de todo lo que hagan a lo largo del día.

Anoten todo, todo, no importando cuán básico sea. Por ejemplo: Aseo personal, las camas, preparar la comida, lavar la ropa, aspirar la casa, poner las cosas en su lugar, lavar los trastos, botar la basura, limpiar los baños o hacer las compras.

Haremos el ejercicio de desglosar estas “apenas” 10 cosas anotadas: Aseo personal conlleva: baño o ducha, lavado del cabello, secado del cabello, peinado del cabello, limpiar las uñas de las manos, secar bien los pies para evitar los hongos, cepillar los pies para evitar durezas, cepillado de dientes, arreglo personal, depilarse las piernas, depilarse el bozo, depilarse alguna zona olvidada… tal como las cejas, pintarse las uñas de los pies, pintarse las uñas de las manos, sacarse las canitas que asoman en la frente, ponerse crema en el cuerpo y las manos, pensar en la ropa que usarán, probarse la ropa pensada haciendo los cambios según clima, estado de ánimo, gramos de más o de menos, o lo más apropiado de acuerdo a las circunstancias.

Mirarse en… (anoten que limpiaron el espejo para verse mejor, que ajustaron la balanza que marca medio kilo demás) en el espejo, aplicar el maquillaje según la ocasión, probar los accesorios, practicar la sonrisa, cambiar las cosas de la cartera o bolso previamente elegidos para combinar con el calzado o vestuario.

Asegurarse de que los documentos, llaves y celular previamente cargado, estén en el bolso, adjuntar la colación (previamente diseñada, preparada y enfrascada) ¡Uf! Perfumarse según costumbre y salir a la oficina o quedarse trabajando en casa, dependiendo de su función laboral. Si es con o sin sueldo, ya compete al Ministerio del Trabajo.

Se habrán dado cuenta, que haber enumerado desde el 1 al 10 fue absolutamente insuficiente, dado que el primer punto ha dado nacimiento a más de 30 quehaceres adicionales, que no había tomado en cuenta y que en gran parte deberá multiplicar por cada miembro de la familia que vive en casa.

Por lo anterior, abone unos cuantos números más a la lista, como ya se dijo, agregue todo lo que hace y va haciendo, que en caso de trabajar en casa, con la consecuencia de atender también a cada ser vivo que habite o deambule por su hogar. Esto es: plantas, mascotas, amistades de los chicos y grandes de la familia, más los familiares externos. Seguimos con las anotaciones: recoger los trastos de la mesa, lavarlos, secarlos y guardarlos, asunto que se repetirá tantas veces como comidas sean servidas en casa., por lo menos 4. Acumular y seleccionar la ropa sucia, lavarla, tenderla. Una vez seca, recogerla, desmotar el chaleco favorito de alguien, sacudir y rearmar esa otra prenda que se deformó con el lavado, secar, doblar o planchar la ropa. Habiendo hecho esto, seguramente hará otra selección, pero ahora de distribución de ropa limpia a las habitaciones correspondientes y sin equivocarse o los alaridos serán su castigo. Luego, quizás ordene la ropa de cada cual dentro de sus respectivos armarios.

A la hora del ítem basura, no es solamente BOTAR la basura, sino: Recolectarla desde los diferentes sectores de la casa, seleccionarla, distribuirla, envolverla, reciclarla o simplemente botarla. Sacudir, asear y ordenar la sala de estar, el comedor, el pasillo, los dormitorios, el escritorio, el taller, la cocina, los baños, además de regar las plantas, limpiar las hojitas del ficus o del gomero, hacer plantitas nuevas con aquella que se cortó sin querer (tomar una maceta o frasco, poner la plantita dentro, rellenar con tierra, ponerla en un lugar adecuado, agregarle agua) limpiar lo que se ensució jardineando, revisar el calendario para ver si hay que saludar a alguien por su cumpleaños u otro aniversario, pensar en los que están mal para pedir por ellos, saludar a los parientes por teléfono o chat, comprar verduras y carnes, cortar, picar, rallar, envasarlos en bolsas o cajitas adecuadas, no contaminantes ni cancerígenas, congelar los mismos alimentos. Preparar el desayuno, preparar el almuerzo, preparar la once (hora del té) la cena, preparar colaciones, diseñar el menú siguiente, desayunar, almorzar, tomar el té, recordar comer las colaciones, volver a recolectar, lavar, secar y guardar trastos tantas veces como comidas se sirvan a la familia o a sí misma.

Lavar las ollas, secar las ollas, guardar las ollas y hacer lo mismo con los electrodomésticos involucrados en la batalla del día. Cada vez, limpiar la cocina donde se cocina, trapear el suelo de la misma, limpiar los azulejos, limpiar el refrigerador con huellas de los preparados, pensar en la siguiente comida considerando el saldo de alimentos y disponerlos para ello, lavarse los dientes tras cada comida, leer u oír las noticias, estudiar, reparar algo descompuesto, aprender una materia nueva y, para no sentirse mantenida, “trabajar” en algo por dinero.

Seguramente sería bueno anotar también, todo lo que hacen por la familia, empezando con los servicios domésticos, como lavado, planchado, compras o reparación de sus pertenecías, pasando por las curaciones del cuerpo y del alma, el arbitrio entre hermanos, entre cónyuge e hijos o entre mascotas. Respecto a su propia persona, para economizar números, puede optar por anotar solamente lo que concierne directamente a su cuerpo, dejando el espíritu, alma y esas “vanidades” a un lado. Aún así, pronto, muy pronto, se dará cuenta del porqué está TAN cansada o cansado al final del día, sintiendo que no ha hecho "casi nada" como para estar así.

Esto es por ahora. Si además tiene una o dos mascotas, háganme el favor de contarme cómo sobreviven al hecho. ¡Hasta la próxima semana!

(Prima, la caperuza (buena para todo), 11 de octubre de 2016, Santiago de Chile)

(*) Primavera Silva Monge es una escritora chilena, traductora de japonés, ex alumna del prestigioso Instituto Nacional de Santiago de Chile, artesana y socióloga por afición. Sus escritos los redacta referidos principalmente a los temas cotidianos imprimiéndoles una dosis de frescura y cercanía que hacen muy fácil su lectura y comprensión. Su género literario favorito es la novela y el relato o cuento corto.

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