Entre los siglos XII y XIII, la judería toledana se convirtió en una de las más importantes de la Península Ibérica, con su pléyade de intelectuales, médicos y artesanos, que participaban activamente en la vida de la ciudad, sin olvidar a los traductores que, junto con sabios cristianos y musulmanes, integraron la afamada Escuela de Traductores, creación del rey Alfonso X el Sabio. Es precisamente bajo el reinado de este monarca que la comunidad sefardí conoció su mejor momento. Su declive tendría lugar en el siglo XIV, con la peste negra, las guerras civiles y los asaltos de 1391, concluyendo su presencia con el Edicto de expulsión de 1492.
De ese pasado, pervive el trazado urbano de la aljama, que con el resto de la ciudad, le confiere ese característico sabor medieval, con su entramado de calles sinuosas y estrechas, para preservar a los vecinos del calor estival. Prueba de la prosperidad de la judería, que llegó a ser una ciudad dentro de la ciudad, con barrios como Alcava, Arriaza, Assuica o Montichel, son las numerosas escuelas con que contó, cementerios propios, baños rituales, carnicerías kosher y, cómo no, sinagogas, de las cuales han llegado hasta nosotros dos claros ejemplos: la del Tránsito y la de Santa María la Blanca.
Para conocerlas, hay que internarse por la emblemática calle de Santo Tomé, desde la parroquia del Salvador, antigua mezquita. La primera, mandada construir por Samuel ha-Leví, tesorero del rey castellano Pedro I, es una de las sinagogas medievales mejor conservadas de Europa. Destaca su gran sala de oración, con yeserías típicas mudéjares, adornada con inscripciones hebreas, y todo ello cubierto por un bello artesonado de madera. Desde 1964, acoge el Museo Sefardí, que brinda testimonio fiel del rico legado judío.
Justo al lado se asienta la casa museo del pintor El Greco, que ocupa parte del que fue el palacio del influyente Samuel ha-Leví.
La de Santa María la Blanca, de finales del siglo XII, es la más antigua de España. En su interior, se suceden una serie de columnas octogonales y arcos de herradura, claramente influenciados por los almohades. Su blancura y sobriedad transmiten gran serenidad.
Muy cerca se encuentra la Puerta del Cambrón, también conocida como de los Judíos, y que fue tradicionalmente uno de los accesos a la aljama. Las vistas desde la misma sobre el río Tajo son espectaculares.
Otros vestigios del pasado judío toledano son la Casa del Judío, la de Samuel ha-Leví, restos de la Sinagoga de Sofer, el cementerio judío del Cerro de la Horca, o restos de murallas de la primera judería.
Finalmente, la influencia judía se deja sentir también en la cocina toledana, particularmente en sus guisos de legumbres, el cordero especiado, las berenjenas y almendras, los dulces con base de frutos secos, y el tradicional mazapán, éste también con aportaciones musulmanas.
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*Jesús Caraballo (Jesús González Fernández), licenciado en Periodismo por la Universidad San Pablo CEU, fue Jefe de Prensa de Ferias en IFEMA MADRID (incluida algunas tan prestigiosas como FITUR) durante los últimos 37 años, después de estrenarse en la profesión en medios como las agencias de noticias EUROPA PRESS (TV y Noticias) y OTR PRESS, y en la sección de Internacional de la revista Tiempo. A lo largo de su trayectoria profesional, ha colaborado y aún lo sigue haciendo, en numerosos medios turísticos, gastronómicos, de arte, política e internacionales como Radio Sefarad.