El líder del partido sumó a esa propuesta la petición a la Junta Electoral Central de extremar la vigilancia. Es decir que cumpla con su obligación.
El presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, dio un paso más en este relato. Aseguró que compró billetes de avión a sus dos hijos, que están estudiando en el extranjero, para que vuelvan a Zaragoza a votar de forma presencial. Su hija mayor tiene 21 años.
El episodio evoca lo ocurrido en enero de 2005 durante las primeras elecciones tras la invasión de Irak. Varios jefes tribales acudieron a los colegios electorales con las identificaciones de los miembros de su comunidad y las papeletas ya marcadas. Ante la negativa de la mesa electoral a recibir esas papeletas, regresaron con las mujeres del grupo a las que iban indicando qué casilla debían marcar antes de depositar el voto.
A lo mejor el señor Azcón prevé que sus hijos introduzcan en la urna la papeleta que él señale previamente lo que es más fácil de hacer en Zaragoza. Parece que es partidario de la democracia tutelada.
Realmente hay que hacer grandes esfuerzos para mantener vivo un bulo.