SAN BORJA -- Instalados en varios campamentos, donde recuperan fuerzas tras más de dos semanas de marcha, indígenas amazónicos de Bolivia recibieron decepcionados la decisión tomada el jueves por el presidente Evo Morales de mantener el trazado de una ruta que atraviesa un parque nacional, a lo que ellos se oponen.
El grueso de los nativos —unos 2,000 en total— está en unos predios de la universidad pública estatal de esta población de 40.000 habitantes, a 400 km de La Paz.
Allí se realiza este viernes un cabildo dirigido por Adolfo Chávez y Fernando Vargas, los dos principales líderes de los caminantes, que tienen ante sí dos situaciones contradictorias: por una parte llegan ministros a negociar con ellos, por otra el presidente Morales anunció que el trazado de la carretera no se modifica.
En una improvisada reunión, rodeado de decenas de dirigentes de varias comunidades indígenas, Chávez, con el uso de un megáfono, informó que el gobierno aceptó el pedido hecho en la víspera para dialogar en San Borja.
“Creo que hay que hablar, no es una negociación, pero les tenemos que decir qué posición oficial tienen sobre nuestras demandas”, dijo el líder nativo de hablar pausado.
Pero Vargas señala que hay desazón con las declaraciones hechas la víspera por el presidente Morales, cuando dijo que no se puede cambiar la dirección de la carretera, que partirá en dos la reserva natural de TIPNIS.
“Estamos con dos posiciones encontradas: la posición del Gobierno es que se haga carretera y nosotros decimos que la carretera no pasa por ahí porque va a destruir nuestro territorio y las áreas protegidas”, dijo y luego agregó: “Una cosa dicen aquí y otra en La Paz”.
“¿Van a continuar con la marcha hasta La Paz?” interrogó a Vargas y éste respondió: “Creo que eso está visto así, con la posición y pronunciamiento del gobierno de ayer”.
El jueves Morales dijo en un acto público que “no hay otro tramo, ninguna alternativa, es lo único que tenemos”.
La posición del gobierno en favor de la ruta es clara. “Se puede proteger el medio ambiente con carretera o sin carretera”, señaló en La Paz en una conferencia de prensa el vicepresidente Alvaro García.
García ha reiterado que el Gobierno ha ofrecido a los indígenas una ley para evitar cualquier asentamiento humano en el TIPNIS.
El gobierno envió este viernes por sexta vez una comisión de ministros para intentar abrir un diálogo con los indígenas. Ahora los nativos esperan que las autoridades aclaren la declaración del presidente de que la ruta es invariable.
De fracasar este nuevo intento de acercamiento, los aborígenes han dicho que retomarán la próxima semana su caminata a La Paz, aunque deberán sortear varios escollos como los cortes de ruta instalados por campesinos pro-gobierno, quienes han dicho que impedirán que los nativos cumplan su objetivo.
La carretera por el TIPNIS tiene una extensión de 300 km y tiene un costo de 415 millones de dólares, financiados principalmente por Brasil.
Los nativos iniciaron el 15 de agosto una caminata desde Trinidad, capital del departamento amazónico de Beni, hasta La Paz, un trayecto de 600 kilómetros, del que han recorrido poco más de la tercera parte.
Comenzaron unos 600 y ahora suman unos 2.000 en rechazo a esta vía que partirá por la mitad el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), en el centro de Bolivia, de un millón de hectáreas, rico en flora y fauna, y donde viven unos 50.000 nativos desde tiempos ancestrales.
A San Borja llegaron el jueves los indígenas, con decenas de niños y ancianos, quienes se han instalado en varios campamentos al aire libre, donde han colocado sus carpas de lona y plástico y han instalado ollas comunes.