08NOV26 – MADRID.- El 10 de enero de 1999 el arquitecto y profesor de dibujo Pablo Tomé Ferreiro- A Coruña 1956- quedó en coma tras golpearse la cabeza en un accidente de automóvil . Cuando consiguió recuperarse, tras una larga convalecencia que le trajo del otro lado de la muerte , le quedó una fijación que le lleva cada año en esas fechas a visitar cementerios . El 10 de enero del 2019 visitó el cementerio de Pereiró en Vigo que le impresionó por lo que dedicó los siguientes seis años a su estudio y a dibujar los principales panteones.
No es el primer artista al que una experiencia en el borde del más allá señala el camino hacia una creatividad que adquiere una dimensión definitiva. En 1741 Georg Friedrich Händel compone El Mesias en esa circunstancia. Cuando concebía el Aleluya, como final de la segunda parte: Pasión y resurrección, que cantaba su triunfo sobre la muerte, sintió una experiencia mística abrumadora. O Fiodor Dostoyevski que fue falsamente fusilado en 1849 tras su condena a muerte le llegó el indulto de ultima hora. Esa experiencia marcó toda su obra posterior y es visible especialmente en Los Hermanos Karamazov.
La idea de los cementerios municipales surge a mediados del siglo XVIII sustituyendo a los enterramientos en las Iglesias cuando las autoridades en toda Europa se dan cuenta de que no era buena idea hacer enterramientos dentro en las ciudades debido a que contribuían a la expansión de enfermedades contagiosas. En 1784 una real orden de Carlos III los prohibió . En Galicia ya se construyó en 1814 el cementerio municipal de San Amaro en A Coruña .
En Vigo la necesidad de un amplio cementerio se sintió más tarde cuando el número de muertos desbordaba la capacidad de los dos pequeños existentes. Para esa finalidad las autoridades escogieron el lugar de Pereiró a 3 kilómetros de una ciudad en expansión, un oitocentista ensanche dos mortos ,como muy bien lo define Nacho Ortas. Fue una iniciativa privada, precisamente de las familias de origen catalán que estaban contribuyendo a esa expansión y que se habían enriquecido con la fabricación de conservas de pescados, pero que carecían de panteones adecuados en los cementerios existentes . Las autoridades tuvieron que ceder a sus pretensiones por necesidad y porque el cementerio se hizo cargo de los fallecidos al regreso de la guerra de Cuba en el mismo año de la inauguración 1898.
El plano original fue realizado por el arquitecto Jenaro de la Fuente Domínguez en 1986 a imitación del ensanche de Barcelona con las esquinas en chaflan y pequeñas plazas que unen cada una cuatro manzanas .Para colaborar en la búsqueda del terreno y en la dirección de las obras se sumó el ingeniero del puerto de Vigo Fernando García Arenal ,hijo de Concepcion Arenal cuyos restos reposan allí .
Al gran cementerio católico se le adosó , en la fachada principal, el que sería el primer cementerio civil en Galicia para españoles no católicos , de cualquier religión, ateos o suicidas en un principio llamado, adecuadamente, de los disidentes .
Tengo que reconocer que no sabia nada del cementerio de Pereiró que descubrí gracias a este maravilloso libro. En general los cementerios son famosos si lo son las personas en ellos enterrados . Vamos a Père Lachaise a ver la tumba de Edith Piaf o la de Chopin o al de Highgate en Londres para contemplar la de Karl Marx y ya, de paso , admirar las elaboradas tumbas góticas, pero en Pereiró solo está la de Concepcion Arenal . Tendríamos que aprender de los grandes maestros del marketing : los italianos : dos de sus grandes cementerios el de Stagliano en Genova y el Monumental de Milán no han necesitado de la fama de sus moradores, sino que les ha bastado con los imponentes monumentos realizados por las grandes familias locales .
Eso es lo que puede conseguir el cementerio de Pereiró si Abel Caballero , alcalde de Vigo y otro maestro del marketing se lo propone y a lo que puede ayudar el trabajo de Pablo Tomé. El libro es una joya , exquisitamente diseñado y adornado con los dibujos y las acuarelas en forma de esbozos, bosquejos o apuntes de las diversas zonas del cementerio destacando los de los principales monumentos funerarios. La elección del formato apaisado ha sido un acierto porque permite desplegar imágenes anchas sin tener que recortarlas. Algunas dobles paginas son extremadamente elegantes.
Pablo Tomé domina la técnica del dibujo dando apariencia de sencillez a dibujos que están muy elaborados. Los descendientes de los promotores del cementerio lo expondrán en sus casas para honrarles.