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“Una linda historia” (Recuerdos y agradecimientos)

“Vivencias”

Por Marcelo Fernández Romo – desde Santiago de Chile

Marcelo Fernández Romo (Mafer) | Martes 3 de noviembre de 2026

03NOV26 – SANTIAGO DE CHILE.- A inicios de los años 80, con el advnimiento de las Isapres y por consecuencia el nuevo auge de las grandes clínicas particulares, la medicina privada en Chile comenzó a tomar un rumbo netamente comercial.



Fue cuando pensé que algo debía hacer al respecto. La “ética médica” comenzaba a perder su esencia.

Así, en un día 2 de noviembre, como hoy (tres años después de haberme titulado de médico) comencé a organizar con mucho optimismo y esfuerzo un naciente Centro Médico, (secundado por compañeros de universidad y un par de médicos con más experiencia, conocidos de nuestra casa de estudios), ubicado en la esquina del paradero 16 de Gran Avenida con calle Tannenbaum. ("Centro de especialidades médicas y dentales").

Hoy contemplo el camino recorrido y veo que han pasado exactos 44 años desde aquella tarde, en que, junto a un odontólogo, Enrique Álvarez Oyarzun (que pasaría a ser un amigo hasta la actualidad), nos aventuramos a iniciar ese servicio de salud privado, con corazón público.

Algunos de esos colegas iniciales, desgraciadamente han fallecido: Marco Pereira Díaz, dermatólogo; Patricio Suazo Ruíz, cardiólogo; Leonel Garrido Cerón, kinesiólogo.

Es justo recordar además la inestimable colaboración en nuestros inicios de los dueños del inmueble arrendado (también desaparecidos), Harold Berezin Monhait, arquitecto y su padre Gustavo Berezin Lev, constructor; quienes pusieron a nuestro servicio su experiencia para lograr un mejor aprovechamiento del espacio físico, implementado una acogedora consulta con 4 boxes, 2 baños, una luminosa sala de espera y una terraza acondicionada como sala de café, en aquel inolvidable departamento de ese segundo piso, en el que incluso pernocté en una oportunidad en el mes de abril del año 1987 para ver pasar al Papa Juan Pablo ll en forma privilegiada desde mi ventana a la mañana siguiente.

Posteriormente se fueron agregando muchos otros colegas que dieron vida a dicho centro durante 22 años. Los de mayor permanencia: Antonio Morales González, traumatólogo infantil; Rafael Silva Orellana, broncopulmonar adultos; Oscar Henríquez Toledo, broncopulmonar infantil; Walter Ormeño Olivares, neurólogo infantil; Patricio Román Ramírez, kinesiólogo; Héctor Pulido Calderón, psicólogo; Eduardo López Marcos, medicina general; Juan Carlos Moncada, medicina general; Hans Bierschwale Green, traumatólogo; Magaly Pereda Bonomeli, nutricionista; Claudio Reyes Ormeño, psicólogo; Jaime Robles Pantoja, gineco obstetra; Francisco Ruíz Sepúlveda, vascular periférico; Waldemar Venegas Libante, urólogo; Enrique Miranda Orellana, medicina general, Rodrigo Ríos Córdova, medicina general; José Miguel Contreras Retamales, otorrino; Germán González Masa, oftalmólogo; Rafael Cáceres Sanhueza, fonoaudiólogo; Luis Sepúlveda Morales, medicina interna; Patricio Llancapi Villouta, dermatólogo; Emilio Medina Sáez, matrón; Pedro Videla Galli, laboratorio clínico.

Trasladado al inmueble vecino ("Centro médico y dental Gandhi") hace otros 22 años, muchos de ellos me siguieron para continuar con nuestras labores de salud, dando un segundo aire a tan icónica esquina, en donde llegamos con un renovado espíritu a colaborar con Maritza Peñafiel, psicóloga; Claudia Gaete, psiquiatra y Laura Villarroel, odontóloga. Agregándose también Ricardo Benavente, kinesiólogo; Jorge Quevedo, medicina general; Patricio Valenzuela, kinesiólogo; Erwing Stephens, psicólogo; Ivonne Durán, fonoaudióloga; Rodrigo Llantén, kinesiólogo.

Para mi han sido 44 años de dedicación y esfuerzo, pero muy agradables años por haber podido llevar adelante la medicina como yo la siento y como me la enseñaron nuestros Profesores, lejos del marketing y la rimbombancia comercial en que se ha venido transformando la salud privada en Chile. A veces hay que optar por ser “cabeza de ratón y no cola de león”.

Jamás me arrepentiré de haber dado ese rumbo a mi profesión.

Y creo tener “algunos” testigos… 11.204 pacientes atendidos a la fecha (de ellos, 466 de segunda generación y 15 de tercera generación).